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miércoles, 16 de enero de 2008

REALIDAD SOCIAL DE LA FAMILIA


NO DE LOS CAMBIOS FUNDAMENTALES ES EL MISMO CONCEPTO DE FAMILIA. YA NO SE CIRCUNSCRIBE SOLAMENTE A LA UNION DE UN HOMBRE Y UNA MUJER PARA CREAR VIDA Y SUS MIEMBROS NO TIENEN NECESARIAMENTE QUE TENER VÍNCULOS DE SANGRE.



LA REALIDAD SOCIAL ES MUY DISTINTA.



Hablar de familia en la actualidad nos lleva a hablar de diversidad. Más allá del casi obligado plural con que debemos referirnos a la institución familiar, es cierto que las definiciones de familia, por más variadas que sean, descansan hoy en la relación interindividual, dando la idea de que la familia es ante todo un proyecto relacional que no hace referencia necesariamente a lazos de sangre. Precisamente Schaffer (1990 en Isabel Solé i Gallart, 1998) señala que la naturaleza de las relaciones interpersonales son el factor clave del desarrollo del niño en la familia, más incluso que la propia estructura familiar.


Esto es precisamente lo que queremos rescatar en nuestra intervención: la naturaleza de la relación interpersonal como factor clave del desarrollo del niño en la familia. La familia sigue siendo, a pesar de los ataques y dudas que se ciernen sobre ella, el nudo esencial de la constitución de la personalidad de los niños. Prácticamente todas las definiciones, más allá desde donde se posicionen para estudiar a la familia, hacen referencia a los factores comunes: habitación común, descendencia común, mismo techo, mismo apellido, mismos padres, mismo grupo, misma historia.


Podríamos decir que dos aspectos fundamentales marcan a la familia de hoy: es el niño que la define, ya sea por su ausencia o por su presencia. Por otro lado, la historia de las personas dentro de las familias no es tan lineal como antaño: el ciclo de vida familiar no es tan previsible, y una misma persona puede pasar por muy diferentes etapas de su vida en cuanto a la familia: celibato, pareja, familia monoparental, familia compuesta, etc.


Por otro lado, la familia se ve amenazada en lo que tiene de más fundamental: dar a sus miembros la identidad de base suficientemente reaseguradora para afrontar los acontecimientos de la vida. La familia antes tomaba a cargo dimensiones muy particulares de la experiencia humana: tiempo de vida, de aprendizaje, de educación, de reproducción y ahora está cediendo algunas de estas funciones a otras instituciones.


De todos modos, y con variantes respecto a etapas anteriores, la familia es claramente el primer contexto de aprendizaje para las personas, en este sentido, es importante aclarar que en su seno aprenden no sólo los niños sino también los adultos. En la familia se ofrece cuidado y protección a los niños, asegurando su subsistencia en condiciones dignas. También ella contribuye a la socialización de los hijos en relación a los valores socialmente aceptados.


Las familias acompañan la evolución de los niños, en el proceso de escolarización, que es la vía excelente para ir penetrando en otros ámbitos sociales diferentes a la familia. Esta, a través de estas funciones apunta a educar a los niños para que puedan ser autónomos, emocionalmente equilibrados, capaces de establecer vínculos afectivos satisfactorios.


En esta intervención haremos expresa referencia a la que anotamos como segunda función básica de la familia, esto es, la función socializadora, que conecta al niño con los valores socialmente aceptados. La enculturación como así ha dado en llamarse consiste en la transmisión de representaciones y valores colectivos, indispensables para el desarrollo y la adaptación de los niños.


Partimos de que los valores, las reglas, los ritos familiares están al servicio de la estabilidad familiar, funcionan como sello de identidad para las distintas familias, están al servicio del sentido de pertenencia. Por otro lado, existen fuerzas internas y externas, como el proceso evolutivo de los miembros de una familia, los conflictos, las crisis que funcionan como agentes de cambio. Del equilibrio entre ambas fuerzas resultará el sano crecimiento de la familia.


Desde una perspectiva evolutivo-educativa, podemos decir que la familia supone:

· un proyecto vital de existencia en común con un proyecto educativo compartido, donde hay un fuerte compromiso emocional,


· un contexto de desarrollo tanto para los hijos como para los padres y abuelos,


· un escenario de encuentro intergeneracional,


· una red de apoyo para las transiciones y las crisis.


Desde esta perspectiva, la familia aparece como el mejor contexto para acompañar a la persona para transitar los cambios que implica necesariamente la vida.


En cuanto al proyecto educativo familiar es en general de orden implícito, se trata de un contrato familiar donde se "inscribe" la forma en que se organizan las familias, como se dividen las tareas, qué expectativas se tienen de los miembros de la familia. Los valores, actitudes y expectativas que de esta forma se transmiten constituyen lo que algunos autores (Cremin, 1976; Bloom, 1981) han llamado "currículum del hogar". Este currículum del hogar no está escrito -a diferencia del escolar- pero cuenta con objetivos, contenidos, "metodologías" que determinan la seña de identidad de cada familia, y contribuyen a generar aprendizajes en sus miembros . Las familias se diferencian entonces no sólo por los contenidos sino también en los estilos con que transmiten estos contenidos (Martínez, 1996).



martes, 8 de enero de 2008

PAUTAS PARA ENFOCAR LA SEPARACION O DIVORCIO


n un anterior artículo, a raíz de una charla que realizamos en una de las escuelas con las que colaboramos frecuentemente, hablábamos de como debíamos enfocar la separación a nuestr@s hij@s para que el impacto inicial fuera más llevadero. No obstante, está claro que el proceso no acaba aquí sino que una nueva vida empieza y que por muy bien que hayamos hecho los primeros pasos no debemos descuidar lo que irá aconteciendo en el futuro. En este sentido indicamos a continuación aquellos aspectos básicos que deben ser tenidos en cuenta:



En primer lugar, los ACUERDOS SIEMPRE SE HAN DE RESPETAR, especialmente los relativos al régimen de visitas, puesto que sino pueden suponer cierta sensación o sentimiento de abandono. Es bueno que el padre o madre custodio se muestre un tanto flexible en las visitas que puede realizar la otra parte, ya que l@s hij@s tienen necesidad de ver a aquella figura que ya no está en casa.


Se ha de procurar mantener el máximo de ESTABILIDAD en la vida cotidiana de l@s hij@s en relación al domicilio, la escuela, el entorno, los horarios, hábitos y demás. Primero hemos de dar tiempo a que se adapten a la nueva situación, pueden tardar más de un año y progresivamente ya iremos introduciendo cambios, siempre anticipándolos convenientemente.


Debemos intentar NO HABLAR MAL de la otra figura parental, ya sea enfrente él o ella con otra persona o bien directamente con ell@s. Debemos tener en cuenta que para ell@s es como si hablasemos mal de una parte suya, de alguién a quien quieren mucho aunque les haya hecho daño a la otra figura. Este aspecto, así como el resto de dificultades, ocurren especialmente en los casos de separación por infidelidades en las que las relaciones entre los progenitores se vuelven más difíciles.



Se debe procurar establecer unas PAUTAS COMUNES en relación a la educación del hij@, puesto que ambos deben querer lo mejor para él y ella, en este sentido conviene tomar especial atención a:


Escuela


Exigencia y normativa


Rutinas


Aspectos de tipo material


En ocasiones respetar este último punto puede resultar difícil para el padre no custodio, puesto que pueden pasar poco tiempo con ell@s y es posible que prefieran no entrar en temas de exigéncia, no obstante deben de tener en cuenta que sus hijos necesitan la misma uniformidad de criterio que el resto de niñ@s, para desarrollarse personalmente de forma adecuada.



Buscar el ACUERDO en todas las DECISIONES IMPORTANTES para el niñ@.


El punto más importante recae en el hecho de que LOS HIJOS NUNCA DEBEN SER UN ELEMENTO DE LUCHA entre los padres. Conviene tener en cuenta que este aspecto es el más desestabilizador para ell@s, ya que los pone en una disyuntiva muy difícil de resolver, para la cual ningún niño se encuentra preparado. Las disputas las deben resolver los padres entre ellos y no tienen porque envolver a los hij@s, ya que las consecuencias psicológicas para los ell@s son terribles, entrando en una inestabilidad emocional muy difícil de resolver.


En los casos en los que es más complejo llegar a una situación de acuerdo, nosotros acostumbramos a recomendar mediación familiar como una posible ayuda a un acercamiento de posiciones, aunque depende mucho de la predisposición de los padres y de que entiendan que sus hij@s no tienen que pagar sus platos rotos y tienen derecho a crecer en un entorno de respeto y con unas relaciones afectivas positivas con su padre y su madre.



MARC GINER LLENAS. Psicopedagogo y Logopeda. Colaborador de la Página Terapia y Familia.

lunes, 7 de enero de 2008

NIVELES Y APLICACIONES DE LA ORIENTACION FAMILIAR

(notas sobre el trabajo del Dr. José Luis Castellanos Delgado, Psicólogo adscrito al plan DGAS del Ministerio de Asuntos Sociales)

El profesor J. A. Ríos González define la orientación familiar como «el conjunto de técnicas encaminadas a fortalecer las capacidades, evidentes y las latentes, que tienen como objetivo el fortalecimiento de los vínculos que unen a los miembros de un mismo sistema familiar, con el fin de que resulten sanos, eficaces y capaces de estimular el progreso personal de los miembros y de todo el contexto emocional que los acoge» (Ríos González, 1984).


De esta forma vemos que la función de la Orientación Familiar (OF) incluye la promoción de una calidad óptima de interacción entre los seres humanos y los aspectos evolutivamente importantes de sus entornos físicos, sociales y psicológicos (Blocher y Biggs, 1986). Se trata de potenciar procesos evolutivos de la familia y ayudar a las personas a superar sus dificultades con el fin de prevenir trastornos psicosociales más graves. De esta forma, la función de la OF es claramente una función preventiva de desórdenes posteriores.


Las funciones de la OF, pues, son amplias y ambiguas. Se acercan a todos los problemas que pueden plantearse a una familia y por extensión a los miembros que la componen.


En general, se reconocen los siguientes niveles en la OF:


a) Nivel informativo, en el sentido de favorecer una mejor comprensión del medio y de los recursos sociales a disposición de la familia.


b) Nivel educativo, proporcionando a los padres los medios necesarios para un desarrollo integral de sus funciones educativas.


c) Nivel de asesoramiento o preparación ante las distintas fases o situaciones por las que pasan las familias.


d) Nivel de tratamiento y solución de conflictos. En este nivel el fin es la superación de los dinamismos disfuncionales de las familias, haciendo posible su progreso y su adaptación al medio. Este nivel es específicamente terapéutico.


En este marco se reconocen tres grandes tipos de actividades o programas dentro de la OF:


a) Asesoramiento familiar (consulting) en las diferentes etapas del ciclo vital.


Formación de una familia, adaptación a los cambios sociales que implican a las familias, apoyo en las distintas etapas que afectan a los hijos, etc.


b) Asesoramiento en situaciones de crisis:


Mediación en procesos de separación y divorcio. Intervención de apoyo en familias disfuncionales con violencia familiar, disminuidos, internamientos, etc.


c) Asesoramiento para la intervención en ciertos colectivos.



Veamos, por último, algunas de las posibles aplicaciones de la OF:


• Mediación entre cónyuges separados, usando técnicas estructuradas de negociación y búsqueda de acuerdos en los diferentes niveles. Minimización de los efectos de la separación de los hijos.


• Explorar y comprender problemas explícitos del matrimonio, como estrés, ante la jubilación o diferencias generacionales.


• Instrumento de estabilidad matrimonial.


• Asesoramiento familiar ante situaciones de fracaso escolar de los hijos.


• Asesoramiento como alternativa al internamiento de menores o adolescentes.


• Vehículo de integración social de familiares más desestructuradas o desarraigadas.


• Ausencia de uno de los padres.


• Organización doméstica.


• Relaciones con la comunidad.



Recomendaciones internacionales


El Consejo de Europa ha recogido en diversas recomendaciones la necesidad de este tipo de servicios.


En su documento de 2-9-1974, CE/SOC (74)16, recomienda a los estados miembros el establecimiento de centros de Orientación Familiar y de las Organizaciones de Orientadores Familiares, que deberán estar oportunamente financiados por el Estado.


En la recomendación R(80)12 sobre organismos del consejo conyugal y familiar, el Consejo de Europa reconoce la diversidad de modelos en los países europeos y constata que deben ser organismos abiertos a cubrir los problemas personales íntimos de las personas. Estos centros deben ser accesibles para todos, cuidando una información veraz y especialmente ofertados a parejas, personas divorciadas, separadas, padres solos, solteros y jóvenes.


Así como «podrán desarrollar un trabajo de información y educación en los casos apropiados, educación sexual, grupos de discusión, cursos sobre dinámica de parejas y sesiones de información sobre las relaciones padres-hijos». El Consejo de Europa reconoce las condiciones de información y actitud de los «consejeros», pero no delimita su categoría profesional.


En Europa los servicios de OF han tenido una gran difusión desde la segunda guerra mundial. Cada país ha seguido su modelo de financiación y desarrollo, aunque en general la iniciativa parte de entidades privadas que luego son subvencionadas con fondos del Estado. Estos centros gozan de gran prestigio en países como Inglaterra, Bélgica o Italia.