así somos

Bienvenidos, espero que disfrutéis con la utilidad de esta página

viernes, 10 de septiembre de 2010

EL PODER DE LA INDECISIÓN

Os presento un tema de reflexión que he encontrado en la red a colación de una consulta recibida en nuestra página. No es raro tener dudas sobre la decisión a tomar ante determinados temas, pero en ocasiones encontramos personas que no se deciden a dar un paso por el miedo, la indecisión eterna ante temas que marcan la vida por ser reiterativos…siempre lo mismo ante lo mismo y siempre cuando las emociones se nos disparan y nos pueden. Es todo vuestro y como siempre, esperamos que os sea de utilidad para que os aporte algo de luz.

Hoy te quiero hablar de: “El terrible poder de la Indecisión”.

Vamos a empezar este artículo con una frase célebre:

“Se pierde más por decisiones no tomadas, que por decisiones tomadas equivocadas”

Lee otra vez la frase anterior.
Sencillamente es cierto y es así irremediablemente.
Cualquier persona puede tomar decisiones equivocadas en su vida, elegir los estudios equivocados, elegir el trabajo equivocado, elegir el auto equivocado y tener que cambiarlo al poco tiempo, elegir la zona para vivir equivocada, elegir el colegio equivocado para tus hijos, incluso elegir la pareja equivocada y tener que romper una relación sin futuro.

SOMOS HUMANOS, tenemos el derecho a equivocarnos. Pero como bien dice la frase, es una decisión tomada, por lo tanto se pierde menos que si no se toma una decisión:
- Por no equivocarnos no estudiamos.
- Por no equivocarnos no trabajamos.
- Por no equivocarnos no compramos un auto.
- Por no equivocarnos no compramos una casa.
- Por no equivocarnos no llevamos a nuestros hijos al colegio.
- Por no equivocarnos no tenemos una relación de pareja.

Pero… ¿y si acertamos en la decisión?

- Estudiamos y nos licenciamos ingenieros.
- Trabajamos y ganamos un buen dinero.
- Nos compramos el auto de nuestros sueños.
- Nos compramos una casa en una zona que años después resulta ser el mejor residencial.
- Llevamos a nuestros hijos a un colegio donde resulta que están los mejores maestros.
- Nos casamos con la mujer de nuestra vida y somos felices hasta el final de nuestros días.

La Indecisión tiene un terrible poder negativo sobre las personas.
¿Y por qué el poder negativo de la Indecisión es tan terrible?
Sencillamente porque quieras o no quieras, al estar indeciso ya estás tomando una decisión, porque si estás indeciso el Tiempo pasa, y el Tiempo toma la decisión por ti. Si tú no compras hoy un auto porque no tienes claro si te va a satisfacer, mañana pagarás más por él. Si tú no eliges hoy un trabajo, es posible que mañana ya esté ocupado. Si tú no decides casarte con tu pareja, es posible que te abandone y se case con otra persona.
Si tú no decides, el Tiempo decide por ti.

La Indecisión paraliza la facultad de razonamiento, destruye la facultad de la imaginación, elimina la confianza en sí mismo, socava el entusiasmo, desanima la iniciativa, conduce a la incertidumbre de propósito, estimula la dilación, elimina el entusiasmo y convierte el autocontrol en una imposibilidad, destruye la posibilidad de pensar con exactitud, distrae la concentración del esfuerzo, domina la perseverancia, reduce la fuerza de voluntad a la nada, destruye la ambición, ensombrece la memoria e invita al fracaso en toda forma concebible.

Sin embargo una persona que toma una decisión, deja su mente limpia de dudas para concentrarse y trabajar en la decisión que ha tomado, razona sobre las acciones a tomar, tiene imaginación para solucionar problemas, tiene plena confianza en sí mismo, está entusiasmado con su proyecto, tiene iniciativas para sacarlo adelante, es certero en su propósito, piensa con exactitud, tiene la concentración de dedicar su esfuerzo donde es necesario, es perseverante y no abandona porque su fuerza de voluntad está en los niveles más altos empujada por una fuerte ambición que sin duda lo conducirá sin remedio a un final satisfactorio.

Estos son los síntomas que provoca la indecisión:

- Indiferencia, falta de ambición, predisposición a aceptar la pobreza sin protestar.
- Duda, expresada por medio de justificaciones y excusas diseñadas para encubrirse.
- Preocupación, suele expresarse por el descubrimiento de faltas en el resto de personas, empresas, sistemas, etc.
- Precaución excesiva, costumbre de mirar el lado negativo de toda circunstancia, pensar y hablar del posible fracaso en lugar de concentrarse en los medios de alcanzar el éxito.
- Dilación, dejar para mañana aquello que se debía haber hecho el año pasado, pasar mucho tiempo buscando excusas para no realizar el trabajo.
Los miedos son algo corriente y en algunos casos están justificados, pero en otros pueden arraigar en tu interior y crecer sin que tú lo sepas, a menos que te deshagas de la Indecisión y la Duda, que llevan la semilla del miedo.

TOMA ACCIÓN, TOMA DECISIONES.

Recuerda:

“Se pierde más por decisiones no tomadas, que por decisiones tomadas equivocadas”


Pero también ten presente que la reflexión adecuada, en un tiempo adecuado para pensar qué hacer, no se considera indecisión. Toma tiempo para situarte con la perspectiva idónea para decidir sobre las riendas de tu vida, pero decídete y que el miedo no te atenace.

jueves, 9 de septiembre de 2010

CRISIS DEL CONCEPTO PAREJA

El culto a la plenitud personal casi exige la renuncia a la pareja si su funcionamiento reclama algunos meses de rodaje o una revisión general. Esto no quiere decir en absoluto que estemos en contra de que la individualidad no sea importantísima y se tenga que mirar por ella para el bienestar, primero, personal, pero esta situación llevada a extremos, como está pasando, hace que no "se aguante", que no se analicen espacios adecuados para defender a ultranza la existencia de la pareja aun cuando sea necesario hacer esfuerzos personales por mantenerla viva, siempre que exista el sustrato del amor en qué apoyarse y hasta hemos visto casos en los que "se ha perdido la fe en la pareja"; incluso "se obliga" a poner fin a una unión si no se "ajusta con esta época que nos condena a la felicidad, cueste lo que cueste." (Jocelyn Dahan)

En estos tiempos actuales en los que hemos perdido una serie de valores, también van desapareciendo una serie de figuras ancestrales, unas negativas (lo cual está bien) y otras que nos eran bastante positivas. Los objetivos de las familias han cambiado e incluso se ha desplazado el interés por el padre al interés por los hijos. Tal vez estemos ante la desaparición del "pater familias" que ha sido destronado por sus propios hijos; ante la desaparición de la sociedad patriarcal convirtiéndola en la sociedad de los niños, de los hijos. Este punto de vista ante esta realidad nos hace necesario cambiar ciertas estructuras mentales relacionadas con la misma terapia familiar, la cual, en muchas ocasiones, no ha de ir enfocada a los subsistemas conyugales/maritales o de pareja, sino al subsistema parental: se infiere la necesidad de aprender ante estos cambios a ser realmente primero padres y después...lo que venga.

Tal vez estamos en una etapa en la que tras una serie de situaciones que se dan en la pareja y ante la incapacidad de darles solución, desaparece el amor, pero realmente padres lo seguiremos siendo toda la vida. Nos hemos quedado con esa parte de la frase "...en la salud...para lo bueno y...". Hemos perdido, casi con toda seguridad, la capacidad de frustración que no tiene el significado de "tragar", ni ceder hasta que explotes, ni dejar de ser uno mismo, razón por la que se considera conveniente que la paternidad/maternidad se ve obligada a evolucionar, a cambiar sus patrones y replantear la distribución de las funciones paternas y maternas como trabajo para los padres y las madres el siglo XXI.

Aún así, la razón de ser del especialista en familia, del orientador familiar, cada vez tiene más base operativa, más espacio para reestructurar los desfases que se sufren en los ciclos evolutivos de las personas y para los que nadie, nadie, nos ha preparado.
En cuanto a la familia monoparental, estamos ofreciendo una imagen engañosa y unos mensajes que en teoría no deben ser ciertos, ya que aunque se haya dado una separación de los padres, la coeducación debe llevarse a cabo de forma conjunta, por lo que tal vez sea más propio hablar de hogar monoparental, ya que "la monoparentalidad da por supuesto que hay un solo progenitor cuando la realidad no es esa."

"Educar solo a un niño no es en sí mismo un problema. Puede serlo cuando la monoparentalidad se acompaña de otras preocupaciones más graves (depresión, problemas financieros y profesionales...)" ( del libro Un solo padre en casa de Anne Lamy)

No es nada raro que cada vez estemos más ante hogares monoparentales pon un motivo básico: cuando la pareja hace aguas, empieza a tener problemas y entra en crisis que no solucionan pero logran esquivarlas (volverán porque son crisis de repetición), es el momento ideal para un miembro de la pareja el tener un hijo en la creencia de que de esta manera se va a consolidar esta unión altamente deteriorada. Resultado: la crisis se superará o estallará. Es cuando estalla cuando vemos que la separación se hace una realidad y ya podemos sumar otro hogar roto en su conyugalidad por haber creído que la solución estaba en ese "niño parche"; personita que al parecer por sí sola iba a poder cambiar y unirnos sin el trabajo interior que se hace necesario para efectuar el cambio adecuado que nos lleve a una comunicación idónea.

Somos adultos y desde aquí pretendemos un espacio para la reflexión que nos ponga a trabajar, sobre todo a los hombres, para que dejemos de creer que los problemas que nos surgen en la pareja son únicamente problemas “de ellas”. Siempre formamos parte del problema y de las soluciones. Trabajemos, pues en este sentido del camino. ¡Vamos allá!


Juan José López Nicolás.