así somos

Bienvenidos, espero que disfrutéis con la utilidad de esta página

lunes, 31 de octubre de 2011

Expresión del duelo: vivir la pérdida

La pérdida, la elaboración del duelo, en todas sus formas, se desarrolla bajo las perspectivas de un dolor que parece que nunca se va a terminar; parece que ese dolor que nos atenaza se desparrama por todo nuestro ser impidiendo pensar en otra cosa que no sea ese propio dolor, que sentimos hincar sus uñas en nuestra propia alma. Pero el tiempo, el trabajo personal, la ayuda terapéutica y la elaboración, con el trabajo apropiado, hacen que la profundidad y la agudeza del dolor dé paso a las sensaciones más profundas, que, sin olvidar, serenan esa agudeza y hacen poder verbalizar las sensaciones desde otros planos distintos y no discapacitantes para poder llevar una vida equilibrada y medianamente normal. Se adquieren otros recursos que oxigenan el corazón y el pensamiento.

Os dejo, a continuación, con un escrito de una compañera, que ha logrado poder verbalizar y escribir sobre la muerte de su hermana de una manera totalmente distinta a como lo hacía años atrás. Ninguna muerte es igual a otra y ninguna pérdida es igual a otra, pero en ese escrito, hecho desde la profundidad del alma, se observa el dolor sereno, con la aceptación debida, aunque no exento de ese sentimiento plagado de las cicatrices que jamás llegan a curarse del todo. Si profundizáis en él, veréis todas las sensaciones que un ser humano puede sentir ante una pérdida de uno de los seres más queridos de la vida. Tal vez, incluso, haya encontrado la forma de hacer una especie de despedida, la que no pudo hacer en momentos anteriores, y que de no realizarse, nos puede sumir en un duelo patológico.


23.15 de la noche… Tu último suspiro fue para mí, lo sé. Entré en la habitación para saber cómo estabas; miré a tu corazón, respiración inexistente, esperé, seguí mirándolo, expectante, y de pronto, después de un tiempo infinito para mí, respiraste (tu último, último adiós) y te fuiste; te marchaste para siempre.

Hermana, esta noche te puse una vela, esperé la hora en la que concluiste tu existencia terrena, me rodeé de tus fotos y apagué la luz para que solamente tú reinases en esta noche de tantos recuerdos. Era preciso para mí hacerlo de esta manera. No puedo pasar un día sin que tu memoria me invada; sin que tu recuerdo no acceda a toda mi vida. ¡Hermana mía!...

Tu cuerpo define el lugar donde te encuentras; imagino que allí siempre será primavera; entiendo que no habrá limitación para el amor. No, hermana mía del alma, tú no tenías límites para amar, tú amabas siempre. Tú eras amor.

Mirándote a ti, en esta noche en la que el temblor me aprisiona, me limita, te hablo y te explico todo lo que yo sentí esa noche fatídica en la que, después de fallecer, me acosté a tu lado, te toqué el pelo. Parecía que nada hubiese pasado, estabas como durmiendo, musitándole a las estrellas, jugando con ellas(probablemente) buscarías un sitio lleno de árboles, ¿ el mar?, ¿dónde estabas, dime, dónde estabas cuando te fuiste?. Dime dónde estás hermana mía. Esta noche te he pedido que vueles lejos, que te olvides de nosotros, que no asistas a este apego, que no es bueno para ti; que todos estos amores que aquí dejaste te sirvan para emprender vuelo, un vuelo alto hacia Dios, hacia toda la vida que tú siempre representaste. Y te lo digo como cuando era niña, sin papeles, sin excusas, sin mentiras... Todo es cierto, pero... ¡cuanto dolor hay en mi corazón, cuanto te echo de menos, cuanto te necesito a mi lado!

"Contigo todo es más fácil!", me dijiste un día. ¡Ay, corazón mío, qué solita me has dejado!

Eras un espíritu libre, estabas reducida a la apariencia de un círculo lleno de luz alrededor de un planeta llamado tierra, donde todo lo que emerge (por definición, es reducido), por eso te fuiste; eras tan libre que un sólo sentimiento tuyo escapaba de nosotros; quedaste atrapada aquí y en tu horizonte viste castillos cuyas murallas ningún ejército escalará jamás.

No tengas en cuenta mi dolor, sé que estarás bien, mucho mejor que yo, seguro, mucho mejor que a todos los que dejaste. Por eso no me hagas caso, vuela alto, muy alto, que nadie pueda divisar tu imagen, con la perspectiva de la distancia y la cercanía de tu amor.

Examina todas las maravillas de Dios, espérame, escribe un libro hermoso, tan precioso como tú, que cuando nos veamos (espero que falte mucho), y no es por ganas de verte, que eso no, tú lo sabes, estrechemos nuestras almas como hacíamos cuando eras. Pero también sabes que todavía tengo cosas que cuidar aquí, todas aquellas que tú dejaste a medio hacer y yo me encargo, superviso, soy paciente, estoy. Pero recorre todos los sitios, apunta bien las direcciones para que cuando nos recojas podamos disfrutar majestuosamente de la eternidad…Y SIEMPRE CONTIGO.



lunes, 24 de octubre de 2011

Cuando la distorsión se piensa

“Lo que yo necesito,… ¿Qué es lo que yo necesito? Sí, eso es. Necesito cambiar de casa. No puedo seguir tan sola rodeada de tanta gente. Somos tres, a veces cuatro en el piso. Cada uno en una habitación, cada uno encerrado con sus propias miserias. Y cuando nos vemos, se dicen cosas que no ayudan. Por lo menos a mí lo que se dice no me sirve de nada.

Aunque a veces me parece que la solución pasa por hablar menos y respetar más. Te aseguro que lo que Yo necesito, la verdad es muy sencilla. Mira que le doy vueltas, pero nada. Verdaderamente temo el día que diga que no pueda más. ¡Si pudiera decir que No! Sí, eso es. Yo necesito que no toquen más mis cosas. Que dejen de meter las narices en mi lado del frigorífico. Que me pidan permiso si quieren algo. ¡¿Qué les cuesta?!

Yo soy muy generosa, y te aseguro que no me importa compartir con otros, sólo que nunca se reponen las cosas que dicen tomar prestadas. Y pasan los días y yo les veo tan a lo suyo, que vuelven a llenar la despensa y de lo mío, lo que dijeron que me devolverían, ni se acuerdan. Y no quiero pensar mal, pero termino haciéndolo. Un día sí y otro también. Ya es costumbre que sea yo quien suministre. ¡Estoy harta!

Y aunque esta mañana el frío entumecía en gran medida mi atrevimiento, seguro que esta vez me empujará más lejos que la última vez. ¡Me cuesta tanto decidir! No, no es cierto. En realidad creo que es cuestión de enfrentarse. Tengo que aprender a decir que no. Ya está bien de hacer lo que no me gusta, de pedir permiso para respirar, de andar de puntillas por en medio del pasillo de este lugar que me ahoga.

¡Da igual lo que haga! No se dan cuenta que estoy aquí, en medio de nada, de platos sucios que no se lavan, de pelos en el fondo en la bañera, de muebles en medio de la zona de estudio con lo que me he llenado de moratones. Y es que bastó que Cecilia me preguntara cómo me había ido el otro día con la estantería que me compré para que rompiera a llorar sin venir a cuento.

Ahora sólo me falta que piensen que estoy loca. El otro día sorprendí a uno de los chicos mirándome de reojo, con cara de no entender nada. Es que ya no sé qué hacer para que se enteren. Si estoy con la cara seria, empiezan con las bromitas. Si me sonrío replican con una risita falsa. ¡Ya no aguanto más en esta casa de locos!".


Publicado por Graciela Large en su página

Comunicación en pareja

lunes, 10 de octubre de 2011

Otra definición de Crisis

Son bastantes los artículos que hemos dedicado al tema de la crisis en este blog, pero entiendo que sigamos recibiendo consultas al respecto porque es difícil vernos en ellas y poder salir de una forma rápida y sin heridas tras los “COMBATES” que hemos de librar contra nosotros mismos y contra nuestra mente.

Se me ha pedido en distintas ocasiones que si podía definir lo que es una crisis, y de hecho, en los artículos que hemos escrito y que podéis consultar, veréis reflejadas distintas definiciones y distintos tratamientos a través de nuestra actitud y nuestra aptitud, encaminados a poner ante nosotros mismos la realidad del problema y que nos hace sumergirnos en los distintos tipos de crisis, tantos y tan variados como tipos de personas existen. Pero hoy me propongo dar una definición enfocada al tratamiento y no al problema que crea.

Con este matiz quiero incidir en la necesidad terapéutica de centrar nuestra energía en la solución y no en perpetuar el problema, ya que solemos gastar mucho tiempo y energía en centrarnos y en dar vueltas, como verdaderos buitres, a nuestra pena, a verbalizar qué nos pasa, una y otra vez, sin darnos cuenta que la energía mejor utilizada es la focalizada en el camino de las posibles soluciones. Por esta razón, para mí, CRISIS, se puede convertir en no el problema, sino en la Capacidad de Responder con Inteligencia al Sistema Interno de Sensaciones.


C apacidad
R respuesta
I nteligente
S istema
I nterno
S ensaciones

Es cierto que nadie quiere entrar en esos problemas y situaciones que nos enlentecen nuestra propia vida evitando estar en un equilibrio entre nuestro ser, nuestra mente y nuestra realidad ante la vida. En definitiva, nadie quiere sentirse cercenado, pero las expectativas y sueños de todo ser humano han de discurrir por un camino lo más paralelo posible, para que uno pueda vivir sin las frustraciones que son la diferencia entre esas expectativas y la realidad de cada uno; siempre y cuando esas mismas expectativas se vayan cumpliendo y no nos resignemos si no se cumplen, puede que no entremos en esos momentos de controversia entre lo que queremos y lo que tenemos en realidad. Depende de dónde situemos nuestra escala de valores y nuestra capacidad de frustración.


No pretendo disertar largo y tendido sobre este tema, de amplia literatura, por esta razón os dejo así este esbozo de artículo para que comentéis y aportéis sobre él. Espero vuestras aportaciones en los comentarios al final de este post.


Juan José López Nicolás

martes, 4 de octubre de 2011

Actitud y cambio de perspectiva

He quedado gratamente sorprendido al ver que en poco tiempo, una persona que estaba sumida en las partes negativas de sus pensamientos, ha logrado iniciar un camino de resurgimiento apelando y usando todo el potencial tan maravilloso que todos llevamos dentro. Era posible y es posible con sólo aplicar la voluntad para efectuar los cambios adecuados que nos permitan ver la vida desde una perspectiva distinta, con el objetivo, que tantas veces os he mencionado, de llegar a un equilibrio y querer ver por uno mismo las bondades que también tiene la vida, aunque nos parezca que nos maltrata incomprensiblemente.

La Señora X ha aprendido y vive con ella y con sus circunstancias aceptando su vida; apoyándose en el principio de que todo pasa por algo y este algo no es otra cosa que aprender con el tiempo que dedicamos a arriesgarnos a vivir. Pocos pueden decir lo que decía Neruda: “confieso que he vivido.” Y sin embargo ahí estamos, en el punto de decidir qué hacer ante las crisis que nos acontecen en la vida y con sólo el poder de nuestra decisión, valentía y voluntad: vivir o morir, seguir o perecer.

Felicito efusivamente a las personas que deciden vivir por ellas mismas, sin dependencias emocionales, sin aceptar vejaciones, sin aceptar humillaciones y, sobre todo, dispuestas a pagar el precio necesario por tomar las decisiones adecuadas para salir de esa espiral maldita de la sumisión y vasallaje, aunque la pena por las pérdidas se tengan que tragar, madurar y aceptar para vivir nuevas etapas que enriquezcan la necesidad de ser.

Aquí os dejo un escrito que me envía mi compañera, Gloria S. Conesa, para ilustrar todo lo antedicho. En él observaréis un testimonio vivo de alguien que “simplemente” quiere vivir y por eso busca encontrarse. Y aunque no estéis de acuerdo en algo, lo importante es pensar que todo camino es bueno si lleva hacia el equilibrio emocional y a deshacerse de los miedos y angunstias que atenazan y perpetúan un estado de contínua lucha interior sin apariencia de luz. Que lo disfrutéis y lo aprovechéis.

2 de octubre del 2011.
Ha sido un día lleno de recuerdos, experiencias, salubridad interior. Buenas noches interlocutor válido, buenas noches mi amor, buenas noches luna, buenas noches. Estos sentimientos van dirigidos a mi amor, a ese gran amigo, a un desconocido, al último paciente llegado antes de las diez. Al universo, a los agujeros negros, a la fuerza de la gravedad, a Nuestro Padre que está en los cielos, pero, estos sentimientos, van dirigidos a ti...

Salí de trabajar, no me apetecía meterme en casa, tomé una cervecita y regresé. Volví con la necesidad de escribir, con mi pensamiento puesto en el corazón, o con mi corazón puesto en mi sentimiento.

Llegué con un estado de presencia, con el pensamiento de escribir, expresar la luz que me mantuvo alerta dentro de mis pensamientos. ¿Cuál será mi próximo pensamiento? No importa, el último recuerdo es el de hoy. Quiero soltar, necesito decir adiós a ese pasado doloroso que poco a poco fue incorporándose en mi alma. Jamás renunciaré a las cosas bonitas de mi pasado. Siempre irán conmigo, en mi caminar; agradezco a la vida mi equipaje certero, mi caminar preciso, mis sentimientos bonitos. Rechazo las polaridades, mi vida es unión.

Siento dentro de mí al universo y abomino el rencor, los juicios, los prejuicios, las malas artes y el adiós a esa parte de mi alma que me fortalece y ayuda donde quiera que vaya. Mi gran expectativa, mi presente es el amor. TE AMO (tal vez porque ahora me amo)

Hay grandes cosas en mi vida por adquirir y en el camino estoy, en mi nivel más profundo existo y me reconozco. Soy un ser lleno de sol, un alma enamorada de la lluvia. No me paraliza el miedo, el fuego…no me paralizan las circunstancias, aunque a veces sienta que mi identidad se debilita. Mi pasado no me convierte en nada, es pasado, no lo necesito ni para recordar, no quiero, es absurdo; no me lleva a ningún sitio. Las cargas me pesan, necesito honrar mi vida, honrarme a mí, fluir con alegría y suavidad. Reducir cualquier aspereza, desencuentro. Mi vida es ahora, mi vida es real. Tan real que me hacen recordar, más que recordar, unas palabras de un autor que me encanta y que me sigue haciendo pensar para ver dónde y cómo estoy, desde dónde miro y hacia dónde:



“Emplea tus sentidos plenamente. Trata de estar donde estás. Mira a tu alrededor. Simplemente mira, sin interpretar, observa la luz, las formas, los colores, las texturas. Sé consciente de la presencia silenciosa de cada cosa. Sé consciente del espacio que permite que cada cosa sea. Escucha los sonidos; no los juzgues. Escucha el silencio debajo de los sonidos. Toca algo -cualquier cosa- y siente y reconoce su ser, entra profundamente en el ahora” (Eckhart Tolle)

Buenas noches, mundo.