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lunes, 26 de diciembre de 2011

"Dicen por ahí que la salida siempre está en tí."

Hay muchas personas ancladas en el pasado, en una serie de vivencias que han marcado su vida dejándolas vivir a “medio gas”, lo que hace que sus expectativas, de forma inconsciente, cree en ellas un nivel medio de exigencia y por lo tanto, la plenitud no puede anidar de forma adecuada. No se permiten disfrutar porque su ayer inunda su mente de culpa, de rencor, de rabia y de frustración. Parece, incluso, que llenar su pensamiento “vacío” seria tarea fácil, pero suele suceder que está tan lleno de nada que esa misma nada ocupa un espacio tremendo que les resulta muy difícil anular. Vivir y disfrutar, a veces son palabras vacías de conceptos porque la “obligación” anula la mera aspiración de todo individuo a ser feliz.

No hablo de faltar a la responsabilidad ante las situaciones, pero de ahí a anular nuestra vida por salvaguardar la de los otros que no quieren ellos llevar adelante, media un abismo. Para tener la posibilidad de solucionar las crisis es conveniente que no falten dos elementos fundamentales que posee todo ser humano: La inteligencia y la imaginación. Ya se menciona en mucha cantidad de literatura que todo lo que el hombre es capaz de imaginar, es capaz de realizarlo; y si esto es así, usar nuestra inteligencia para que nuestra imaginación colabore en la puesta en escena de nuestro plan de vida coherente, es el objetivo al que deberíamos aspirar. Ambos elementos citados, han de colaborar para que el hombre y la mujer se actualicen, se reinventen día a día para dotar su relación de elementos que el tiempo debilita y desgasta.

Erich Fromm decía que el amor es como una planta que si no abonamos y regamos con los tiempos adecuados que requiera, se marchita y acaba muriendo; y esto se consigue poniendo a trabajar en sentido positivo a nuestra imaginación.

La mayoría de bibliografía especializada que hemos consultado coincide en exponer una serie de pasos que favorecen situarnos en el punto adecuado para comenzar el afrontamiento, con grandes posibilidades de lograrlo. Algunos de esos puntos que os voy a indicar para conocimiento general, son también el protocolo que los orientadores a veces seguimos para ayudar a las parejas y a las familias a enfrentarse con las crisis.

1. Identificación de la fuente de estrés y detallar las causas que llevaron a la familia a la crisis.
2. Analizar la situación como un problema de toda la familia, y no de algunos miembros nada más. Si hablamos de pareja, adaptarlo a la situación de ver que ambos forman parte del problema y también de la solución.
3. Redimensionar la situación, manejando el significado y la gravedad del problema; ayudar a minimizar los efectos de la desorganización.
4. Buscar opciones para la solución del problema con los propios recursos de la familia o la pareja, alentándoles en la búsqueda de nuevas soluciones.
5. Reforzar las soluciones positivas y destacar las habilidades familiares en la solución de los problemas.
6. Tratar de que la familia integre las nuevas situaciones a los acontecimientos cotidianos de la vida familiar.
7. Ayudar a la familia a recuperar la sensación de control, disminuyendo las sensaciones de impotencia, y las creencias de la carencia de habilidades para resolver problemas.
8. Flexibilizar el sistema familiar o la pareja.
9. Guiar o regular los esfuerzos adaptativos de la familia.

La Profesora Idarmis González, especialista en psicología de la salud, asevera que la familia en crisis no es siempre una familia disfuncional; son situaciones de cambio que implican transformaciones en el sistema familiar, pero si se es capaz de asimilar unas reestructuraciones, puede ser fuente de crecimiento y desarrollo. Y para ello se hace necesario el CAMBIO. Si seguimos actuando igual, nada cambia.

También sé que la palabra "cambio" produce de momento una sensación de vértigo en el ser humano, no en balde existe el dicho de que más vale malo conocido que bueno por conocer. Si pensamos veremos que esto no tiene un sentido tan general como siempre lo aplicamos, porque lo que a las personas les cuesta es hacer el esfuerzo que necesita el cambio, ya que si una situación no es placentera lo lógico es intentar hacer que lo sea y precisamente el inmovilismo, hacer lo mismo, no nos lleva a efectuar nada nuevo que nos abra nuevas expectativas y posibilidades. De hecho cuando nombro la palabra “cambio”, muchas personas me hacen las mismas preguntas: Entonces, ¿es necesario cambiar cosas para hacer un buen abordaje de las crisis? ¿Es posible un cambio sin crisis previas?

Suelo utilizar para contestar algo que dijo ese genio reconocido internacionalmente que fue Albert Einstein, en dos párrafos: “No pretendamos que las cosas cambien si siempre hacemos lo mismo. La crisis es la mejor bendición que puede sucederle a personas y países, porque la crisis trae progresos. La creatividad nace de la angustia, como el día nace de la noche oscura. Es en la crisis que nace la inventiva, los descubrimientos y las grandes estrategias. Quien supera la crisis se supera a sí mismo sin quedar superado.
Quien atribuye a la crisis sus fracasos y penurias, violenta su propio talento y respeta más a los problemas que a las soluciones. La verdadera crisis es la crisis de la incompetencia. El inconveniente de las personas y los países es la pereza para encontrar las salidas y las soluciones. Sin crisis no hay desafíos, sin desafíos la vida es rutina, una lenta agonía. Sin crisis no hay méritos. Es en la crisis donde aflora lo mejor de cada uno porque sin crisis todo viento es caricia. Hablar de crisis es promoverla, y callar en la crisis es exaltar el conformismo. En vez de esto, trabajemos duro; acabemos de una vez con la única crisis amenazadora que es la tragedia de no querer luchar por superarla.”

Juan José López Nicolás

viernes, 16 de diciembre de 2011

Arriesgarse a vivir o sobrevivir...that's the question.

Nos suceden cosas en el devenir de la vida, como personas, como pareja, como padres, pero a veces no somos capaces de inclinarnos por ninguna decisión de cambio porque tenemos miedo. ¿A qué? ¿A la soledad? ¿A sentirnos aislados sin esperanza de vivir por sentirnos perdedores? ¿A sentir frustración? ¿A tener miedo al miedo?

Es una sensación incapacitante, perturbadora, que nos produce hostilidad, introduciéndonos en un círculo vicioso de fatalismo, pena, insatisfacción y muchas otras sensaciones que nos sumergen en la más profunda angustia. Tal vez lo que nos hace, incluso, facilitar esta dinámica negativa es la sensación de pérdida de control sobre nuestra propia vida.

Y a pesar de sentir todo este maremágnum en nuestro interior, estamos inmóviles dejando que estas sensaciones se instalen cada vez con mayor fuerza en nuestros corazones, deshaciendo las emociones positivas que en un principio existían, y que crearon, precisamente, el deseo, la pasión, por ser pareja y por vivir de la forma que habíamos elegido.

He aprendido a ver, cuando existen estas situaciones, que la primera premisa importante es creer en la propia capacidad de hacer que las cosas cambien creyendo en uno mismo y en el poder personal para no instalarse en el fatalismo que nos dirige a la falta de compromiso con uno mismo, con los demás y con la vida, precisamente por creer erróneamente, que no son necesarios los cambios para actualizar a la persona y las relaciones que cada uno vive y que no ayudan a crecer y desarrollarse como ser humano.

Hace relativamente poco tiempo, una cliente me preguntaba sobre este tema, por estar inmersa en su vida de pareja en esta tesitura, en ese estadío en el que o haces algo, o mueves ficha, o la misma situación te arrastra al abismo de dejar cosas que quieres, pero que no quieres como actualmente están. ¡Si no quieres dejar lo que tienes y no te gusta como está, cámbialo…! Creo que este es el principio. Pero hace falta mirar con nuevos ojos…con nuevas perspectivas…con optimismo, y buscar la capacidad de encontrar sentido a lo que está sucediendo.

La solución no está, a veces, en cambiar de pareja porque se ha demostrado que vuelve a suceder lo mismo, ya que el problema está en el interior de cada uno, no en el otro, ya que todo comienza por la apreciación subjetiva de un suceso, lo que yo creo sobre lo que está aconteciendo, y por lo que creo y cómo lo creo, así me afecta y así reacciono. Aparentemente sencillo, ¿verdad?...Está claro que no lo es tanto, puesto que casi nadie elige sufrir porque sí. En este punto del ciclo evolutivo de cada persona, la guía de un profesional en terapia es crucial.

Como os decía antes, ante su “llamada y petición de auxilio” (ambos miembros de la pareja pidieron ayuda, ¡por fin un hombre comprometido con los problemas de pareja!) y tras varias sesiones para centrar el problema y elaborar el perfil con las hipótesis de trabajo necesarias, le contesté a una cuestión (que prefiero omitir), lo siguiente:

"Entiendo perfectamente cómo os encontráis, pero es necesario barajar todas las posibilidades que una persona tiene de refrendar su existencia en la vida, sin maltratarse, sin sentirse mal. La aventura de vivir pasa por elegir continuamente y si yo anoche no os hago ver todas las cartas que tenéis que jugar para ir a donde elijáis, no hubiera sido real con la situación.

Sé que os estoy enfrentando con las cosas muy reales y con la crisis verdadera (y lo que falta todavía) porque sigo la situación muy de cerca y hay que coger el toro por donde haga falta. Es necesario que ante las decisiones que tenéis que tomar, encontréis un espacio para hablarlo, para sentir juntos y para expresar las emociones que os salgan juntos. Asimismo es necesario que tengáis vuestros momentos en soledad para reflexionar sin ruidos ni interferencias, que os enfrentéis a la crudeza de la situación para saber elegir con la madurez que se necesita en estos momentos de crisis personal tan fuerte.

Pero esto trastorna, desequilibra y el coste emocional no es más que la inversión necesaria para obtener, con trabajo, elaboración y viviendo el proceso, para obtener, repito, el punto desde donde se puedan ver las situaciones con la suficiente perspectiva para valorar de forma adecuada el punto de partida del resto de vuestra vida.Estando confundido es muy difícil tomar decisiones y lo que os he sugerido es saber en qué punto real está la relación para empezar a tomarlas de una forma más coherente y real. El mero hecho de ser conscientes en qué punto estáis está provocando esta reacción emocional, necesaria para que podáis expresar los sentimientos y sentiros libres para hacerlo. De nada vale esconderse a la realidad, por eso esta situación que se ha creado es importante, crucial y necesaria para que cada uno valore su punto de partida, su vida, sus emociones, sus escala de valores y a qué acuerdos y decisiones está dispuesto a llegar.

Sé que es complicado, pero date tiempo, paciencia, trabajo, energía suficiente para ayudarme a que os ayude. Se ha dado el primer paso, el más doloroso, el más duro, pero, casi siempre, el más rentable. El ritmo de la evolución es vuestro ritmo, no el mío, pero lo cierto y verdad es que mientras que hay amor, hay esperanza. Lo que la crisis que surge hace es avisar de que hay que efectuar cambios para actualizar la pareja. Nadie es el mismo siempre y nada nos vale de la misma forma siempre. Si realmente hay amor, hay futuro, yo lo tengo claro, porque el amor, precisamente debe ser un facilitador para tomar decisiones, para efectuar comunicaciones necesarias y para basar la vida en nuestra felicidad y en la del otro."

Una relación puede hacernos disfrutar de la vida o, como decía una compañera, ser la peor pesadilla. En las manos de cada uno está hacer de ello un proceso amoroso y útil para ambos.
Espero, estimados lectores, que este artículo, como siempre, os ayude a reflexionar.

Juan José López Nicolás

miércoles, 7 de diciembre de 2011

Los 15 causantes de las distorsiones

No es la primera vez, ni será la última, que abordamos el tema de los pensamientos como base para que nuestras actuaciones ante la vida sean más o menos coherentes, y nos hagan más o menos daño. Son precisamente esos pensamientos, la forma que nuestra mente los conduce, los que nos hacen ver las situaciones de una o de otra manera, incidiendo de forma latente en nuestro bienestar o malestar mental.

Tal como pensamos sentimos y actuamos y por este razonamiento es fundamental saber, pasar a nuestro consciente, qué pensamientos son los que inciden de forma tan negativa en el resultado de nuestras actitudes, porque si no sabemos dónde estamos, en qué punto nos encontramos, qué nos pasa, es muy difícil enfocar de manera adecuada el conjunto de tareas para cambiar la forma que tenemos de situarnos ante los acontecimientos a los que nos enfrenta la vida. Esto es lo que los profesionales de la psicología llaman enfrentarnos a nuestras Distorsiones Cognitivas.

Siguiendo con nuestro objetivo prioritario de ayudar a situarnos en el punto óptimo para iniciar nuestro aprendizaje que cambie nuestras percepciones irracionales (aquellas que nos hacen daño), quiero compartir con vosotros una relación de las principales distorsiones cognitivas que nos proponen J. J. RUIZ SANCHEZ y J. J. IMBERNON GONZALES (Psicólogo Clínico y Psiquiatra, respectivamente, en un artículo en 1996), así como una escala o cuestionario, que vosotros mismos podéis baremar para conseguir unos primeros datos de qué situaciones inciden con mayor frecuencia en situaros ante ciertos acontecimientos con un malestar que a veces, no sabemos muy bien por qué, nos producen esas sensaciones tan angustiosas, y que como dicen estos autores, “son aprendidas: Son el reflejo momentáneo de actitudes y creencias que suelen aprenderse en la infancia o adolescencia, provenientes de la familia, la escuela y otras influencias sociales. Como en esos periodos aun no se ha desarrollado demasiado la capacidad racional de análisis de las personas, son asimilados con mayor facilidad y almacenados en la memoria humana "esperando" a ser disparados por situaciones con carga emocional.”


1. FILTRAJE O ABSTRACCION SELECTIVA: Consiste en seleccionar en forma de "visión de túnel" un solo aspecto de una situación, aspecto que tiñe toda la interpretación de la situación y no se percata de otros que lo contradicen. Una persona se encuentra con un amigo y hablan de muchos temas agradables, sin embargo discuten de política, y al marcharse a casa se siente irritado pensando en las críticas de aquel hacia sus ideas políticas, olvidando los otros temas agradables compartidos. Se filtra lo negativo, lo positivo se olvida. Palabras claves para detectar esta distorsión son: "No puedo soportar esto", "No aguanto que...”, "Es horrible", "Es insoportable".

2. PENSAMIENTO POLARIZADO: Consiste en valorar los acontecimientos en forma extrema sin tener en cuenta los aspectos intermedios. Las cosas se valoran como buenas o malas, blancas o negras, olvidando grados intermedios. Por ejemplo un chico que recibe un no al invitar a una chica piensa: "Solamente me pasan cosas malas". Otra persona que no encuentra trabajo piensa: "Soy un incompetente e inútil". Palabras claves para detectar esta distorsión son todas aquellas que extreman las valoraciones olvidando los grados intermedios y matices. Ejemplos: "Fracasado", "Cobarde", "Inútil", etc.

3. SOBREGENERALIZACION: Esta distorsión del pensamiento consiste en sacar una conclusión general de un solo hecho particular sin base suficiente. Por ejemplo una persona que busca trabajo y no lo encuentra y concluye: "Nunca conseguiré un empleo". Otra persona que se siente triste y piensa:"Siempre estaré así".
Palabras claves que indican que una persona está sobre generalizando son: "Todo...Nadie...Nunca...Siempre...Todos...Ninguno".

4. INTERPRETACION DEL PENSAMIENTO: Se refiere a la tendencia a interpretar sin base alguna los sentimientos e intenciones de los demás. A veces, esas interpretaciones se basan en un mecanismo llamado proyectivo que consiste en asignar a los demás los propios sentimientos y motivaciones, como si los demás fueran similares a uno mismo. Por ejemplo una persona nota como la miran unos extraños y piensa: "Se que piensan mal de mí". Otra persona está esperando a otra en una cita y esta tarda cinco minutos y sin mediar prueba alguna, se le viene a su cabeza: "Se que me está mintiendo y engañando". Palabras claves de ésta distorsión son: "Eso es porque...”, "Eso se debe a...”, "Se que eso es por...".

5. VISION CATASTROFICA: Consiste en adelantar acontecimientos de modo catastrofista para los intereses personales, en ponerse sin prueba alguna en lo peor para uno mismo. Por ejemplo una persona está viendo la estadística de accidente de tráfico por la televisión y se le pasa por la cabeza: "Y si me ocurriera a mi". Otra oye la noticia de que una persona perdió el control y se suicidó, y piensa: "¿Y si me ocurre a mi igual?".La palabra clave que suele indicar esta distorsión suele ser:" ¿Y si me ocurre a mi... tal cosa?".

6. PERSONALIZACION: Consiste en el habito de relacionar, sin base suficiente, los hechos del entorno con uno mismo. Por ejemplo: En el trabajo una persona tenía la impresión de que cada vez que el encargado hablaba de que había que mejorar la calidad del trabajo se referían exclusivamente a él. Esta persona pensaba: "Se que lo dice por mi". Una mujer que escuchaba a su marido quejarse de lo aburrido del fin de semana, pensaba: "Seguro que piensa que soy aburrida". Un tipo de personalización consiste en el habito de compararse con otras personas de manera frecuente: "Soy menos sociable que José", "A él le hacen caso pero no a mi". Palabras claves son: "Lo dice por mi", "Hago esto mejor (o peor) que tal".

7. FALACIA DE CONTROL: Consiste en cómo la persona se ve a sí misma de manera extrema sobre el grado de control que tiene sobre los acontecimientos de su vida. O bien la persona se suele creer muy competente y responsable de todo lo que ocurre a su alrededor, o bien en el otro extremo se ve impotente y sin que tenga ningún control sobre los acontecimientos de su vida. Ejemplos: "Si otras personas cambiaran de actitud yo me sentiría bien", "Yo soy el responsable del sufrimiento de las personas que me rodean". Palabras claves son: "No puedo hacer nada por...”, "Solo me sentiré bien si tal persona cambia tal", "Yo soy el responsable de todo...”

8. FALACIA DE JUSTICIA: Consiste en la costumbre de valorar como injusto todo aquello que no coincide con nuestros deseos. Una persona suspende un examen y sin evidencia piensa: "Es injusto que me hayan suspendido". Otra piensa sobre su pareja:"Si de verdad me apreciara no me diría eso". Palabras claves son: "¡ No hay derecho a...!”, "Es injusto que...”, "Si de verdad tal, entonces...cual".

9. RAZONAMIENTO EMOCIONAL: Consiste en creer que lo que la persona siente emocionalmente es cierto necesariamente. Si una persona se siente irritado es porque alguien ha hecho algo para alterarle, si se siente ansioso es que hay un peligro realmente... Las emociones sentidas se toman como un hecho objetivo y no como derivadas de la interpretación personal de los hechos. Las palabras claves en este caso son: "Si me siento así...es porque soy/ o ha ocurrido...”

10. FALACIA DE CAMBIO: Consiste en creer que el bienestar de uno mismo depende de manera exclusiva de los actos de los demás. La persona suele creer que para cubrir sus necesidades son los otros quienes han de cambiar primero su conducta, ya que creen que dependen solo de aquellos. Por ejemplo un hombre piensa: "La relación de mi matrimonio solo mejorará si cambia mi mujer". Las palabras claves son: "Si tal cambiara tal cosa, entonces yo podría tal cosa".

11. ETIQUETAS GLOBALES: Consiste en poner un nombre general o etiqueta globalizadora a nosotros mismos o a los demás casi siempre designándolos con el verbo "Ser". Cuando etiquetamos globalizamos de manera general todos los aspectos de una persona o acontecimiento bajo el prisma del ser, reduciéndolo a un solo elemento. Esto produce una visión del mundo y las personas estereotipada e inflexible. Por ejemplo una persona piensa de los negros:"Los negros son unos gandules”. Un paciente piensa de manera idealizada de su terapeuta: "Es una persona estupenda". En este caso las palabras clave "Es una persona estupenda". Es el efecto de englobar bajo una etiqueta hechos distintos y particulares de modo inadecuado. Por ejemplo: Una hombre cada vez que tenía ciertas dificultades para hablar con una mujer que le agradaba, se decía, "Soy tímido, por eso me pasa esto". Las palabras claves son: "Soy un", "Es un", "Son unos...”

12. CULPABILIDAD: Consiste en atribuir la responsabilidad de los acontecimientos bien totalmente a uno mismo, bien a otros, sin base suficiente y sin tener en cuenta otros factores que contribuyen a los acontecimientos. Por ejemplo una madre cada vez que sus hijos alborotaban o lloraban tendía a irritarse con ellos y consigo misma echándose la culpa de no saber educarlos mejor. Otra persona que estaba engordando culpaba a su cónyuge por ponerle alimentos demasiado grasos. Otra característica de la culpa es que a menudo no lleva a la persona a cambiar de conducta sino solo a darle vueltas a los malos actos. En este caso las palabras claves aparecen en torno a: "Mi culpa", "Su culpa", "Culpa de...”.

13. LOS DEBERIAS: Consiste en el hábito de mantener reglas rígidas y exigentes sobre como tienen que suceder las cosas. Cualquier desviación de esas reglas u normas se considera intolerable o insoportable y conlleva alteración emocional extrema. Algunos psicólogos han considerado que esta distorsión está en la base de la mayoría de los trastornos emocionales. Ejemplos de este caso son: Un medico se irritaba constantemente con los pacientes que no seguían sus prescripciones y pensaba: "Deberían de hacerme caso"; eso impedía que revisara sus actuaciones o explorara los factores que podían interferir en el seguimiento de sus indicaciones. Un hombre estaba preocupado excesivamente por los posibles errores que podría cometer en su trabajo ya que se decía "Debería ser competente y actuar como profesional, y no debería cometer errores”. Las palabras claves como puede deducirse son: "Debería de...", "No debería de...”, "Tengo que...”, "No tengo que...", "Tiene que...”. Albert Ellis, uno de los terapeutas cognitivos más eminentes, llama a este habito "Creencias Irracionales" y las contrapone a las "Creencias Racionales" caracterizadas por lo que la persona desea o prefiere respecto a sus objetivos o metas. Afirma que los deberías producen emociones extremas y trastornos y los deseos personales derivados de las creencias racionales pueden producir malestar cuando no se consiguen, pero no de manera extrema como las exigencias de los "Deberías", que además nos aleja de conseguir nuestros objetivos al marcarnos solo un camino rígido.

14. TENER RAZON: Consiste en la tendencia a probar de manera frecuente, ante un desacuerdo con otra persona, que el punto de vista de uno es el correcto y cierto. No importa los argumentos del otro, simplemente se ignoran y no se escuchan. Una pareja discutía frecuentemente por la manera de educar a los hijos, cada uno se decía:"Yo llevo razón, él/ella está equivocado", y se enredaban en continuas discusiones con gran irritación de ambos. No llegaban a ningún acuerdo tan solo era una lucha de poder, de sobresalir con su razón particular. Las palabras claves que denotan esta distorsión son: "Yo llevo razón", "Se que estoy en lo cierto él/ella está equivocado".

15. FALACIA DE RECOMPENSA DIVINA: Consiste en la tendencia a no buscar solución a problemas y dificultades actuales suponiendo que la situación mejorará "mágicamente" en el futuro, o uno tendrá una recompensa en el futuro si la deja tal cual. El efecto suele ser el acumular un gran malestar innecesario, el resentimiento y el no buscar soluciones que podrían ser factibles en la actualidad. Una mujer toleraba que su marido llegara bebido a altas horas y diera voces. Ella se decía:"Si aguanto el día de mañana se dará cuenta de lo que hago por él”. Sin embargo iba acumulando gran ira y respondía de manera indirecta a su malestar cuando su pareja le solicitaba relación sexual y ella se oponía por "estar cansada y con dolor de cabeza". En este caso las palabras claves que indican esta distorsión son: "El día de mañana tendré mi recompensa”, “las cosas mejorarán en un futuro".
(Según la RAE, falacia es Engaño, fraude o mentira con que se intenta dañar a alguien.)

Ya sabemos qué distorsiones se nos pueden presentar y cómo las podemos llamar, pero lo interesante es saber cuáles son las que predominan en nosotros y a tal efecto os cito un cuestionario que, como os dije, nos puede ayudar a enfrentarnos con esos pensamientos automáticos, para ser conscientes de en qué puntos hemos de incidir para trabajar o comenzar una terapia en este sentido.

INVENTARIO DE PENSAMIENTOS AUTOMATICOS (RUIZ Y LUJAN, 1991)
A continuación encontrará una lista de pensamientos que suele presentar las personas ante diversas situaciones. Se trata de que usted valore la frecuencia con que suele pensarlos, siguiendo la escala que se presenta a continuación:

0= Nunca pienso eso
1= Algunas veces lo pienso
2= Bastante veces lo pienso
3= Con mucha frecuencia lo pienso

1.No puedo soportar ciertas cosas que me pasan
2.Solamente me pasan cosas malas
3.Todo lo que hago me sale mal
4.Sé que piensan mal de mí
5. ¿Y si tengo alguna enfermedad grave?
6.Soy inferior a la gente en casi todo
7.Si otros cambiaran su actitud yo me sentiría mejor
8. ! No hay derecho a que me traten así !
9.Si me siento triste es porque soy un enfermo mental
10.Mis problemas dependen de los que me rodean
11.Soy un desastre como persona
12.Yo tengo la culpa de todo lo que me pasa
13.Debería de estar bien y no tener estos problemas
14.Sé que tengo la razón y no me entienden
15.Aunque ahora sufra, algún día tendré mi recompensa
16.Es horrible que me pase esto
17.Mi vida es un continuo fracaso
18.Siempre tendré este problema
19.Sé que me están mintiendo y engañando
20.¿Y si me vuelvo loco y pierdo la cabeza?
21.Soy superior a la gente en casi todo
22.Yo soy responsable del sufrimiento de los que me rodean
23.Si me quisieran de verdad no me tratarían así
24.Me siento culpable, y es porque he hecho algo malo
25.Si tuviera más apoyo no tendría estos problemas
26.Alguien que conozco es un imbécil
27.Otros tiene la culpa de lo que me pasa
28.No debería de cometer estos errores
29.No quiere reconocer que estoy en lo cierto
30.Ya vendrán mejores tiempos
31.Es insoportable, no puedo aguantar más
32.Soy incompetente e inútil
33.Nunca podré salir de esta situación
34.Quieren hacerme daño
35.¿Y si les pasa algo malo a las personas a quienes quiero?
36.La gente hace las cosas mejor que yo
37.Soy una víctima de mis circunstancias
38.No me tratan como deberían hacerlo y me merezco
39.Si tengo estos síntomas es porque soy un enfermo
40.Si tuviera mejor situación económica no tendría estos problemas
41.Soy un neurótico
42.Lo que me pasa es un castigo que merezco
43.Debería recibir más atención y cariño de otros
44.Tengo razón, y voy a hacer lo que me da la gana
45.Tarde o temprano me irán las cosas mejor


Claves de corrección: (En el paréntesis puntos totales de las tres preguntas)

FILTRAJE: preguntas 1-16-31 ( )

PENSAMIENTO POLARIZADO: preguntas 2-17-32 ( )

SOBREGENERALIZACION: preguntas 3-18-33 ( )

INTERPRETACION DEL PENSAMIENTO: preguntas 4-19-34 ( )

VISION CATASTROFICA: preguntas 5-20-35 ( )

PERSONALIZACION: preguntas 6-21-36 ( )

FALACIA DE CONTROL: preguntas 7-22-37 ( )

FALACIA DE JUSTICIA: preguntas 8-23-38 ( )

RAZONAMIENTO EMOCIONAL: preguntas 9-24-39 ( )

FALACIA DE CAMBIO: preguntas 10-25-40 ( )

ETIQUETAS GLOBALES: preguntas 11-26-41 ( )

CULPABILIDAD: preguntas 12-27-42 ( )

LOS DEBERIA: preguntas 13-28-43 ( )

FALACIA DE RAZON: preguntas 14-29-44 ( )

FALACIA DE RECOMPENSA DIVINA: preguntas 15-30-45 ( )

Una puntuación de 2 o más para cada pensamiento automático suele indicar que le está afectando actualmente de manera importante ese tema. Una puntuación de 6 o más en el total de cada distorsión puede ser indicativa de que usted tiene cierta tendencia a "padecer" por determinada forma de interpretar los hechos de su vida.

No es mi intención sustituir ningún tipo de terapia con un profesional, pero lo cierto y verdad es que en estos tiempos actuales muy poca gente que se ve inmersa en una crisis personal, dedica tiempo, dinero y esfuerzo en intentar saber qué le está pasando y por qué. Este artículo quiere poner a disposición de estas personas unas herramientas que puedan ayudar en algo a concienciarles que es necesario pedir ayuda y por otro lado dar un utensilio para que puedan ser conscientes, por lo menos, que su “problema” está contemplado en esta aventura de vivir como algo lógico y que casi nadie se escapa de “sufrir” en algún momento, en su caminar por la vida, de pasar por tiempos en los que la balanza de nuestra mente se desequilibra, y no quiere decir que estemos, para nada, locos. Simplemente es la vida.


Juan José López Nicolás