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lunes, 16 de abril de 2012

Objetivos como Orientador familiar

En ocasiones se nos dice que un terapeuta, un orientador, un psicólogo, pueden hacer perder la libertad de la persona y dirigir su vida como si de una marioneta fuera, ya que las voluntades, los problemas y las emociones de una persona que acude a que le ayuden, no pasan por sus mejores momentos. Es capaz de creer que necesita al terapeuta para dar cada paso que necesita en su vida y tomar las decisiones que debe tomar. Pero yo niego rotundamente este pensamiento, esta actitud, o por lo menos no debería ser así, ya que el Orientador no debe ser otra cosa que un facilitador, alguien que alumbra un camino para que el cliente marche por sus medios, se reubique y vea luz “al final del principio de su camino”.

Nada puede seguir eternamente de igual manera siendo útil, si cambian las cosas a nuestro alrededor. Es decir, que si las cosas cambian y nosotros no cambiamos, ¡mala cosa!, o por lo menos, adaptación. Bajo esta premisa, y esto sucede en nuestro ámbito continuamente, el Orientador debe ser ese facilitador de cambios, un profesional que sepa leer entrelíneas las necesidades del cliente que se van infiriendo del relato de su propia vida e inquietudes en las sesiones que se mantengan.

Se hace de reeducador para que el agobio desaparezca y tratar los problemas con comprensión, empatía y no sin una pizca de enfrentamiento a las situaciones que perpetúan sensaciones afectivas dolorosas. Si somos orientadores debemos orientar, hacer conducir hacia el objetivo principal de volver a ver la luz y volver a caminar ante la vida con la actitud necesaria. Y no podemos olvidar que también somos acompañantes en momentos dolorosos, enfrentando al paciente con él mismo y con sus propias limitaciones, a veces, intentado bajar el nivel emocional para que sea posible la escucha y la comunicación eficaz en ambas direcciones, tanto entre los miembros del sistema familiar como entre clientes y Orientador.

Por todo lo antedicho, el Orientador familiar también va a intentar ajustar los malentendidos que provocan las heridas que alejan a las personas por una comunicación inexistente o ineficaz, intentando aliviar cargas y reforzar las relaciones frágiles para rescatar un trato comunicacional asertivo y coherente, que vaya más allá de las consecuencias obvias relacionadas con la ansiedad y la culpa. Y una de las claves va a consistir en no permitir que las circunstancias externas nos marquen un ritmo estéril que nada tenga que ver con los nuestros, con los internos, tanto los personales como los de pareja, es decir, aquellos que nos son trascendentales.

La pretensión no es otra que hacer recuperar sus propias capacidades, el equilibrio y dotar de recursos perdidos, olvidados, o adquirir nuevas habilidades para adaptarse a las circunstancias vitales de cada ciclo evolutivo que la persona necesita. Es, en definitiva, ayudar a ver la forma de que sean autosuficientes para direccionar de una manera organizada e integrada los planteamientos que piden ser cambiados o matizados, porque todo no vale siempre, y merece la pena conservar lo que queremos en nuestra vida, sabiendo introducir de la forma adecuada los cambios necesarios para vivir y sentir que, en la medida que se puede, somos los verdaderos artífices de nuestra vida.

Juan José López Nicolás

martes, 3 de abril de 2012

"Cuerpo y mente"

Hace tiempo, reflejé en una presentación en este blog, que me envió mi querido amigo, el Prof. Román, una referencia a las actitudes que generan un malestar emocional y biológico, haciendo referencia a las reflexiones del Dr. Hitzig, y mira por donde, hace un par de días, otro buen amigo y compañero, el prof. Zilberschtein, me envía unas notas que enmarcan la idea mencionada con unas reflexiones sobre el mismo punto. Aunque sea repetir un poco lo que se dijo en aquella presentación, deseo compartir este artículo que menciono porque sé que actualiza el objetivo que nos proponemos en esta página.
Espero que os sea útil y abra las mentes para introducir los matices necesarios que hagan que nuestra mente esté atenta a lo que los acontecimientos nos sugieren, para poner a trabajar en la mejor dirección las posiciones de nuestro pensamiento.

“El Dr. Juan Hitzig es autor del libro "Cincuenta y tantos", Cuerpo y mente en forma aunque el tiempo siga pasando. En la página de Gerontología de la Universidad Maimónides se lee:

No hay duda de que el ser humano vive cada vez más. ¿Cómo hacer para que esta longevidad no sea una acumulación de dolencias y enfermedades, sino una etapa vital, plena de experiencias y desarrollo personal?

Las ideas centrales de este libro se basan en investigaciones que demuestran que alrededor de los cincuenta años ó mas se encuentra el Punto de Inflexión Biológica que define en qué forma envejeceremos. Transmitiendo experiencias y observaciones que ha hecho a lo largo de su carrera, el autor sugiere ideas y conclusiones que ayudarán a los lectores a acceder a una longevidad saludable. Tomando en cuenta aspectos biológicos, sociológicos, psicológicos e incluso espirituales, presenta una manera de encarar los próximos años que permitirá frenar el envejecimiento y renovar, con inteligencia, la segunda mitad de la vida de muchos.
Profesor de la Universidad Maimónides y reconocido gerontólogo dedicado a estudiar las causas de la longevidad saludable sostiene con humor que: "El cerebro es un ‘músculo' fácil de engañar; si sonríes cree que estás contento y te hace sentir mejor".Explica que el pensamiento es un evento energético que transcurre en una realidad intangible pero que rápidamente se transforma en emoción (del griego emotion, movimiento), un movimiento de neuroquímica y hormonas que cuando es negativo hace colapsar a nuestro organismo físico en forma de malestar, enfermedades e incluso de muerte. Con los años, el Dr. Hitzig ha desarrollado un alfabeto emocional que conviene memorizar.

Las conductas con R:
Resentimiento, rabia, reproche, rencor, rechazo, resistencia, represión, son generadoras de coRtisol, una potente hormona del estrés, cuya presencia prolongada en sangre es letal para las células arteriales ya que aumenta el riesgo de adquirir enfermedades cardio-cerebro-vasculares.
• Las conductas R generan actitudes D:
Depresión, desánimo, desesperación, desolación.

En cambio, las conductas con S: Serenidad, silencio, sabiduría, sabor, sexo, sueño, sonrisa, sociabilidad, sedación, son motorizadoras de Serotonina, una hormona generadora de tranquilidad que mejora la calidad de vida, aleja la enfermedad y retarda la velocidad del envejecimiento celular.

• Las conductas S generan actitudes A:
Animo, aprecio, amor, amistad, acercamiento.

Fíjate que así nos enteramos de que lo que siempre se llamó "hacerse mala sangre" no es más que un exceso de cortisol y una falta de serotonina en la sangre.

Algunas reflexiones más del Dr. Hitzig:
• Presta atención a tus pensamientos pues se harán palabras.
• Presta atención a tus palabras pues se harán actitudes.
• Presta atención a tus actitudes porque se harán conductas.
• Presta atención a tus conductas porque se harán carácter.
• Presta atención a tu carácter porque se hará biología. ¡Practiquemos!

Hace muchos años el poeta Rabindranath Tagore decía: "Si tiene remedio, ¿de qué te quejas? Y si no tiene remedio, ¿de qué te quejas?" Podría servirnos para aprender a dejar las quejas y los pensamientos negativos de lado y buscar en cada situación el aspecto positivo ya que hasta la peor de ellas lo tiene. De esa forma nos inundaría la serotonina con todas sus eses, la sonrisa se nos grabaría en las mejillas y todo ello nos ayudaría a vivir mucho mejor ese montón de años que la ciencia nos ha agregado. Porque, olvidaba escribirlo, el Dr. Hitzig ha comprobado con sus investigaciones que quienes envejecen bien son las personas activas, sociables y sonrientes, no las rezongonas, malhumoradas y avinagradas que nadie quiere tener cerca, (aunque todos en algún momento optamos por actuar así, lo bueno es que nos demos cuenta de qué estamos haciendo y efectuemos el cambio, para lo que se precisa un “estar atentos” a lo que hacemos con lo que sucede...Y nos observemos)

Empecemos hoy practicando las “eses” frente al espejo para mejorar nuestro humor y cuidar nuestra salud. ¿Estás de acuerdo con el alfabeto emocional? ¿Qué abunda más en tu vida, R o S?
Suena lógico, ¿verdad?
Finalmente todo es cuestión de actitud.”