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jueves, 9 de febrero de 2017

El Distrés retardado

Muchas veces he sugerido que nunca estamos vacunados contra la recogida de raciones de estrés, pequeños pedazos de pena, rabia, confusión, llanto, que como integrantes de equipos de atención en emergencias estamos expuestos. Nos movilizan para acudir a emergencias…Accidente, 5 muertos…Suicidio, persona ahorcada…Accidente de autobús, 14 muertos…Y así podemos citar una lista interminable de sucesos a los que acudimos para facilitar los procesos y acompañar en el duelo a esas personas que han recibido un trallazo emocional y que sus recursos habituales no les son suficientes para poder dar explicación o poner en su realidad esto que ha sucedido tan de repente.

En cambio ahora lo que me preocupa es la persona que ayuda, que acompaña, que gestiona la pena de otros estabilizando zonas de comportamiento para que los procesos se normalicen y el futuro de la inestabilidad surgida sea más parte de una realidad que nos hace poner los pies en el suelo y vivir la situación de forma más “natural”. Sí, esta persona que está tragando dosis ajenas de estrés y vive la pena de otros con empatía, no con simpatía, para establecer una distancia los suficientemente importante para que el trauma vicario no les afecte de forma que no lo pueda controlar. El incidente crítico produce una serie de reacciones físicas, emocionales, conductuales, cognitivas, y potencialmente puede interferir emocionalmente en las habilidades para actuar en el lugar de trabajo en forma inmediata, o posteriormente en el retorno o la rutina laboral y familiar: este es el estrés del personal de primera respuesta

Es aconsejable hacer pequeñas reuniones de estructuración cognitiva, de rememorar situaciones que nos quedaron dentro, impactadas por lo impactantes que fueron, porque las vivimos en primera persona cargadas de un nivel emocional de alto voltaje, si es que me permiten llamarlo así. Y sucede porque no somos insensibles y no nos podemos insensibilizar…, mejor que no. El principal objetivo inmediato con compañeros expuestos a situaciones estresantes, conflictivas y traumáticas es el de minimizar la severidad y duración del trauma emocional. Se debe permitir la expresión de sus emociones y ayudarlos a entender y comprender sus sentimientos y los efectos psicológicos que puedan aparecer algunas semanas después. Pero para ello hay que preparar reuniones, entrevistas, “quedadas” para hablar de aquella o aquellas situaciones que me están empezando a aparecer en sueños, por ejemplo.

Al vivir una experiencia traumática, las experiencias psicológicas, a menudo subestimadas, pueden provocar de una forma más o menos lenta, un deterioro de la capacidad adaptativa y sociocomunicativa de la persona. El Debriefing, por ejemplo, es un instrumento importante que ofrece alivio a la persona a la vez que le posibilita exteriorizar y comparar sus ideas, recuerdos y emociones perturbadoras con las de otras personas, de modo tal que el sujeto víctima pueda comprenderlas y normalizarlas.

No olviden los líderes de los equipos que si quieren mantener a un equipo “sano” deben facilitar la ventilación emocional de los integrantes de su propio equipo, y más cuando se tiene constancia de que se ha estado activado en muchos o en seguidos sucesos impactantes para cualquiera, aunque es cierto, que la preparación de estas personas para atender a los demás es de primera calidad y su formación ha ido encaminada a encuadrar en su sitio las situaciones que a otros le suceden.

Si buscamos, por otra parte, la palabra “Desmovilización” encontramos que nos la describe también esta técnica que facilita nuestra ventilación, como una intervención brevísima que se realiza al final de todo el acontecimiento crítico. Es una técnica de soporte grupal que tiene como finalidad disminuir la presencia de perturbaciones cognitivas y reacciones emocionales reactivas y desadaptativas y facilitar su descarga.

No confiaros, hacedlo porque a la larga veréis los inconvenientes si no prestáis atención a estas situaciones. Vuestros equipos lo agradecerán y los resultados se verán, porque, además, las reuniones unen, te hacen conocerte mejor y facilitan la comunicación de forma totalmente distinta a los chat que tan imprescindibles se han hecho. No sustituir una buena reunión cara a cara por una conversación por chat. Incluso podemos empezar a ser conscientes que algunas personas se desligan de los equipos y no acuden a las activaciones porque, aparentemente sin razón, no se encuentran con la suficiente fuerza como para enfrentarse a esa llamada. ¿Sabéis por qué? Analizadlo, por favor. ¿Miedo? ¿Desinterés? ¿Falta de motivación? NO, no, no…¿Tenéis la respuesta?