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lunes, 10 de octubre de 2011

Otra definición de Crisis

Son bastantes los artículos que hemos dedicado al tema de la crisis en este blog, pero entiendo que sigamos recibiendo consultas al respecto porque es difícil vernos en ellas y poder salir de una forma rápida y sin heridas tras los “COMBATES” que hemos de librar contra nosotros mismos y contra nuestra mente.

Se me ha pedido en distintas ocasiones que si podía definir lo que es una crisis, y de hecho, en los artículos que hemos escrito y que podéis consultar, veréis reflejadas distintas definiciones y distintos tratamientos a través de nuestra actitud y nuestra aptitud, encaminados a poner ante nosotros mismos la realidad del problema y que nos hace sumergirnos en los distintos tipos de crisis, tantos y tan variados como tipos de personas existen. Pero hoy me propongo dar una definición enfocada al tratamiento y no al problema que crea.

Con este matiz quiero incidir en la necesidad terapéutica de centrar nuestra energía en la solución y no en perpetuar el problema, ya que solemos gastar mucho tiempo y energía en centrarnos y en dar vueltas, como verdaderos buitres, a nuestra pena, a verbalizar qué nos pasa, una y otra vez, sin darnos cuenta que la energía mejor utilizada es la focalizada en el camino de las posibles soluciones. Por esta razón, para mí, CRISIS, se puede convertir en no el problema, sino en la Capacidad de Responder con Inteligencia al Sistema Interno de Sensaciones.


C apacidad
R respuesta
I nteligente
S istema
I nterno
S ensaciones

Es cierto que nadie quiere entrar en esos problemas y situaciones que nos enlentecen nuestra propia vida evitando estar en un equilibrio entre nuestro ser, nuestra mente y nuestra realidad ante la vida. En definitiva, nadie quiere sentirse cercenado, pero las expectativas y sueños de todo ser humano han de discurrir por un camino lo más paralelo posible, para que uno pueda vivir sin las frustraciones que son la diferencia entre esas expectativas y la realidad de cada uno; siempre y cuando esas mismas expectativas se vayan cumpliendo y no nos resignemos si no se cumplen, puede que no entremos en esos momentos de controversia entre lo que queremos y lo que tenemos en realidad. Depende de dónde situemos nuestra escala de valores y nuestra capacidad de frustración.


No pretendo disertar largo y tendido sobre este tema, de amplia literatura, por esta razón os dejo así este esbozo de artículo para que comentéis y aportéis sobre él. Espero vuestras aportaciones en los comentarios al final de este post.


Juan José López Nicolás

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