así somos

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miércoles, 17 de mayo de 2017

Ayuda ante el dolor

Es muy difícil acceder a la persona doliente si nuestra actitud es de indiferencia y no sabemos hacer entender con nuestro cuerpo y expresiones que comprendemos por lo que tiene que estar pasando. Hay profesionales que a esto lo llaman EMPATÍA, pero según mi experiencia, va más allá de ese concepto.

Es algo difícil de explicar pero fácil de entender cuando formamos parte de la situación aún teniendo la habilidad de estar en un plano lo suficientemente lejano para tener las perspectivas adecuadas para poder ser ayuda y no formar parte de ese mismo dolor que machaca el cuerpo y el alma. Hemos de reconocer la experiencia del dolor. Pero que su dolor no nos atenace hasta el punto de incapacitar nuestra relación de ayuda.

Nuestra situación es estar en un escalón superior para poder observar quién necesita qué y qué necesita en el momento adecuado. Nuestro silencio a veces puede manifestar mejor lo que queremos que una palabra inadecuada que puede tirar por tierra toda nuestra labor para conseguir el objetivo que nos identifiquen como “partícipes” de su grupo y no como un elemento extraño que no tiene ni idea de lo que está ocurriéndoles en ese trágico momento, aunque al principio es lo que normalmente piensan porque no hemos aún tenido la oportunidad de trabajar esta integración con el “grupo”. No somos ellos, no somos de los de ellos, pero podemos conseguir ser con ellos y que nos acepten. Esto es importante.

De ninguna manera puedo pretender que alguien sienta como yo sentiría ante su situación, por lo que es preciso que tenga muy en cuenta que cada persona siente a su manera y que esa es la forma adecuada de expresión ante la situación. No es correcto llevar a extremos las reacciones que se deben sentir como una relación con orden de prelación ante los acontecimientos de pérdida. Ahora debe llorar… Ahora debe enfadarse…Ahora debe expresar ira…Ahora debe estar confuso… ¡No!

Puede pasar por las diferentes etapas que todos deberíamos saber o no pasar por ellas. No nos empeñemos en que pasen por ellas. Cada uno siente como siente y siente lo que siente cuando lo siente. Hasta no sentir (aparentemente) nada en absoluto es otra forma de sentir y hemos de ser hábiles para detectar en la forma en la que se está desarrollando en la persona que tenemos delante. Como dicen varios autores, es importante validar sus sentimientos como respuestas naturales a la pérdida, porque lo que necesitamos todos es tiempo para procesar la información y los acontecimientos (nuevos y a veces inesperados) que nos está tocando vivir.

Es fácil que veamos estos acontecimientos de otros bajo nuestros prismas personales y subjetivos, bajo la óptica de nuestras creencias y conceptos, lo que nos haría errar por presuponer que ellos también tienen que pasar este trance como yo lo viviría. Insisto en ello porque he vivido experiencias con compañeros que me decían que tal persona no está viviendo de forma adecuada este momento porque no está experimentando tal o cual cosa.

Dejémosles que sean exclusivamente ellos y tratemos de saber ayudarles para hacer ese momento, por lo menos, más “tragable”, más aceptable. Alentar a la persona a contar sus recuerdos es una buena manera de integrarnos, integrar sus conceptos actuales en la realidad, e iniciar el proceso siempre difícil de la aceptación y no confundirlo con la resignación.


Gran labor, importante labor e ineludible la necesidad de aportar personas preparadas para ayudar en el aspecto psicológico de los acontecimientos en las emergencias: Unidades de primeros auxilios psicológicos, tanto en primera intervención como en segunda.      

jueves, 9 de febrero de 2017

El Distrés retardado

Muchas veces he sugerido que nunca estamos vacunados contra la recogida de raciones de estrés, pequeños pedazos de pena, rabia, confusión, llanto, que como integrantes de equipos de atención en emergencias estamos expuestos. Nos movilizan para acudir a emergencias…Accidente, 5 muertos…Suicidio, persona ahorcada…Accidente de autobús, 14 muertos…Y así podemos citar una lista interminable de sucesos a los que acudimos para facilitar los procesos y acompañar en el duelo a esas personas que han recibido un trallazo emocional y que sus recursos habituales no les son suficientes para poder dar explicación o poner en su realidad esto que ha sucedido tan de repente.

En cambio ahora lo que me preocupa es la persona que ayuda, que acompaña, que gestiona la pena de otros estabilizando zonas de comportamiento para que los procesos se normalicen y el futuro de la inestabilidad surgida sea más parte de una realidad que nos hace poner los pies en el suelo y vivir la situación de forma más “natural”. Sí, esta persona que está tragando dosis ajenas de estrés y vive la pena de otros con empatía, no con simpatía, para establecer una distancia los suficientemente importante para que el trauma vicario no les afecte de forma que no lo pueda controlar. El incidente crítico produce una serie de reacciones físicas, emocionales, conductuales, cognitivas, y potencialmente puede interferir emocionalmente en las habilidades para actuar en el lugar de trabajo en forma inmediata, o posteriormente en el retorno o la rutina laboral y familiar: este es el estrés del personal de primera respuesta

Es aconsejable hacer pequeñas reuniones de estructuración cognitiva, de rememorar situaciones que nos quedaron dentro, impactadas por lo impactantes que fueron, porque las vivimos en primera persona cargadas de un nivel emocional de alto voltaje, si es que me permiten llamarlo así. Y sucede porque no somos insensibles y no nos podemos insensibilizar…, mejor que no. El principal objetivo inmediato con compañeros expuestos a situaciones estresantes, conflictivas y traumáticas es el de minimizar la severidad y duración del trauma emocional. Se debe permitir la expresión de sus emociones y ayudarlos a entender y comprender sus sentimientos y los efectos psicológicos que puedan aparecer algunas semanas después. Pero para ello hay que preparar reuniones, entrevistas, “quedadas” para hablar de aquella o aquellas situaciones que me están empezando a aparecer en sueños, por ejemplo.

Al vivir una experiencia traumática, las experiencias psicológicas, a menudo subestimadas, pueden provocar de una forma más o menos lenta, un deterioro de la capacidad adaptativa y sociocomunicativa de la persona. El Debriefing, por ejemplo, es un instrumento importante que ofrece alivio a la persona a la vez que le posibilita exteriorizar y comparar sus ideas, recuerdos y emociones perturbadoras con las de otras personas, de modo tal que el sujeto víctima pueda comprenderlas y normalizarlas.

No olviden los líderes de los equipos que si quieren mantener a un equipo “sano” deben facilitar la ventilación emocional de los integrantes de su propio equipo, y más cuando se tiene constancia de que se ha estado activado en muchos o en seguidos sucesos impactantes para cualquiera, aunque es cierto, que la preparación de estas personas para atender a los demás es de primera calidad y su formación ha ido encaminada a encuadrar en su sitio las situaciones que a otros le suceden.

Si buscamos, por otra parte, la palabra “Desmovilización” encontramos que nos la describe también esta técnica que facilita nuestra ventilación, como una intervención brevísima que se realiza al final de todo el acontecimiento crítico. Es una técnica de soporte grupal que tiene como finalidad disminuir la presencia de perturbaciones cognitivas y reacciones emocionales reactivas y desadaptativas y facilitar su descarga.

No confiaros, hacedlo porque a la larga veréis los inconvenientes si no prestáis atención a estas situaciones. Vuestros equipos lo agradecerán y los resultados se verán, porque, además, las reuniones unen, te hacen conocerte mejor y facilitan la comunicación de forma totalmente distinta a los chat que tan imprescindibles se han hecho. No sustituir una buena reunión cara a cara por una conversación por chat. Incluso podemos empezar a ser conscientes que algunas personas se desligan de los equipos y no acuden a las activaciones porque, aparentemente sin razón, no se encuentran con la suficiente fuerza como para enfrentarse a esa llamada. ¿Sabéis por qué? Analizadlo, por favor. ¿Miedo? ¿Desinterés? ¿Falta de motivación? NO, no, no…¿Tenéis la respuesta?

jueves, 30 de junio de 2016

Amar es cuidar

Aportaciones sobre un texto de W. Riso

Amar es cuidar. Walter Riso suele escribir sobre este tema como uno de los importantes e inexcusables para hacer que la unión como pareja se vaya autoabasteciendo de la energía para llegar hasta el final de los días juntos, en felicidad. 

Es simple, dice, no hay amor que se base en el descuido. De hecho, no hay nada que caracterice más el pensamiento de una enamorada o enamorado que el de cuidar a su pareja. Hacerlo significa mantener los pequeños detalles, valorar a quien tenemos al lado y hacerle sentir especial, escuchado y amado. Y es adecuado, desde aquí, tomar conciencia de que estos aspectos, en numerosas ocasiones, los descuidamos (tanto él como ella)

Puede parecernos muy obvio, pero la realidad es que lo primero que solemos abandonar es precisamente eso: el cuidado. Conocemos a la perfección la teoría, pero cuando alguien se siente cuidado solo dos días a la semana y no en la plenitud de las sensaciones, dando igual que la presencia esté o no, es bastante significativo que los niveles de calor de la relación bajan hasta aquellos en que va dando igual los momentos que se pasen juntos.

A la hora de llevar a la práctica el cuidado diario solemos pecar de desinterés y acabamos por dañar nuestra relación con actitudes de indiferencia o de postergación de los pequeños detalles. Parece que siempre hay cosas mucho más importantes que el otro y posponemos la caricia, la llamada, la palabra que contiene el bálsamo lleno de amor que tal vez el otro, sí o si, está necesitando.

Tal vez esto os parezca excesivamente ñoño, infantil, o lo que queráis llamar, pero pasa. Y pasa casi siempre porque lo necesitamos como el aire que respiramos, y da igual la edad que se tenga y lo maduro que se sea. A nadie le gusta ir a remolque en una relación o tener esa sensación. Y esperar, esperar, esperar…

El amor durará tanto como lo cuides y lo cuidarás tanto como lo quieras.

A veces hacemos con el amor lo mismo que un niño con su globo. Es decir, argumenta Riso, a veces ignoramos lo que tenemos para luego llorar por lo que perdemos. Es de sobra conocida esa expresión de “no sabemos lo que tenemos hasta que lo perdemos”.
Si no nos empeñamos en cuidar de nuestras relaciones, nos arriesgamos a que se pierda la ilusión y las ganas de mantener un afecto o un vínculo que nos hace felices. Pensamos que nuestra pareja o las personas que nos rodean tienen la obligación de esperarnos, de aguantarnos o de comprendernos en todo y ante todo, porque nos sentimos el centro de la relación y esto suele pasar factura.

“Al final te das cuenta que lo pequeño siempre es más importante. Las conversaciones a las tres de la mañana, las sonrisas espontáneas, las fotos desastrosas que te hacen reír a carcajadas, los poemas de diez palabras que te sacan una lágrima. Los libros que nadie más conoce y se vuelven tus favoritos, una flor que te pones en el cabello, un café que te tomas solo… Ese dulce que se te sirve cuando lo necesitas aunque digas que no te gusta el dulce…Eso es lo que verdaderamente vale la pena; las cosas diminutas que causan emociones gigantescas.”

Solemos excusarnos en el poco tiempo que tenemos, pero lo cierto es que lo que deteriora muchas veces nuestras relaciones es la inercia, los hábitos y la costumbre; es decir, la rutina.

¿Cómo dejamos de cuidar a quienes queremos? No alimentando las sonrisas diarias, tapándonos los ojos y dejando de percibir la reciprocidad. Esto acaba menoscabando la luz que el amor aportaba a nuestra vida y todo se vuelve mucho más superficial.
Entonces se apaga “lo especial”, dejamos de sentirnos amados y parte de nuestra relación comienza a fracasar. Así, la ausencia de muestras de interés y de gratitud acaban generando dudas en una pareja y la unión se vuelve desunión.


Las actitudes y los mensajes que se lanzan al otro miembro de la pareja nunca caen en saco roto y creo que ese cuidar del que estamos hablando pasa por que esos mensajes no sean nunca destructivos, ni en contra de la pareja, de la concepción del concepto pareja, etc. etc.

Una relación feliz, cuidada, adecuada al fin máximo, se basa en conductas y actitudes que contengan ingredientes manifiestos que converjan en facilitar el camino a SER PAREJA. Esas conductas deben cargarse de bondad, amabilidad, consideración, comunicación, ajuste de los hábitos de cada uno, participación conjunta en varias actividades, consenso en valores, reciprocidad y respeto muto.

Sólo demasiado se está cuando no quieres estar sólo y lo estás, sin estarlo, porque quieres amar lo que no está tan al alcance como tú imaginabas. A parte de parecer un trabalenguas también puede una frase para la reflexión. ¿No os parece?

No hay receta universal para proteger nuestro amor, pero sí que podemos poner nuestro empeño en que al menos la dejadez no sea lo que lo deteriore. Porque no hay amores que sean en sí mismos eternos, sino que hay amores bien cuidados. Voy a ponerme manos a la obra…¿Y tú?

martes, 21 de junio de 2016

¡Eso no me gusta…! Pues ya sabes…

El interior suele rebelarse ante situaciones que no nos gustan. Ante esto estamos solos, somos unipersonales y reaccionamos independientemente a tener pareja o no, y nos manifestamos como únicos seres que opinan y reaccionan ante esas circunstancias con opiniones en contra.

Nuestra escala de valores no acierta a introducir variables como el amor que se siente por el otro, las cosas buenas que hace, y no esa en especial que nos saca de quicio, pareciendo tener y cobrar toda la fuerza esa obra que en este momento me exaspera, y debería decirlo. Depende de que se ponga a trabajar, en un buen sentido o no, el área que nos impone las normas por las que debo manifestar, libremente o no, aquello por lo que no me gustaría pasar ni acceder, aquello que verdaderamente me molesta. Depende si se bloquea ese área que me hace ser comprensivo o aquella en la que de forma instintiva me hace reaccionar.

Esto no me gusta y le doy mucha importancia, ya que no soy capaz de relativizar y ver toda la cantidad de cosas buenas que también recibo, pero en ese momento no soy tan autosuficiente ni trabajan los recursos de forma adecuada para detener esa rabia, preocupación o malestar que “ofende” mi propia escala de valores.

Y lo digo, me manifiesto en contra y no es bien entendido, porque las reacciones son tan desmesuradas y en cantidades tales que te apabullan y te hacen pensar que no puedes decir lo que verdaderamente sientes, nunca, nunca, nunca. Porque si las dices, pierdes. Si las manifiestas te llegan una serie de tormentas en forma de reproches y de apelativos del tipo “egoísta”, “poco generoso”, “creador de infelicidad”, “nada comprensivo”, y como poco que eres nada razonable ante algo que no tiene ninguna importancia (claro está, para ellos)

No dices nada, otras veces, con palabras, por no parecer eso que dicen que eres y te va a llover, pero tu cara es un verdadero poema porque no puede negar aquello que desde el interior se refleja en tu mapa gestual. Y te han descubierto de nuevo. Ya saben lo que piensas aunque no lo digas y como no te ríes ni te portas con la cortesía que se espera de ti, te han vuelto a descubrir, que no eres la persona que necesitan a su lado, porque eres grosero, nada generoso, egoísta, etc., etc., etc.

Necesitan que siempre estés bien ya que eres su apoyo y no debes flaquear porque necesitan a su lado la fortaleza que tú representas, la seguridad, la alegría, lo que les hace sentirse bien…Debes ser ejemplo eterno de que contigo se pueden cruzar los ríos más profundos y enfrentarse a los problemas en los que te desenvuelves como pez en el agua. No flaquees porque eso hace que se derrumbe su mundo de esperanza.

¿Qué podemos hacer ante estas situaciones?

Hemos de cambiarlas o matizarlas, porque la tormenta que se acerca es totalmente precursora de los mayores tsunamis emocionales en tu contra, ya que no entienden que se pueda ser así, no viéndose ellos mismo su propio desarrollo y postura ante eso que verdaderamente, de forma objetiva, es capaz de molestar a cualquiera, porque se repite continuamente, siguiendo y permaneciendo las actitudes en el tiempo y además que ves que no tienen viso de ningún tipo de cambio. Seguramente eres tú el que, si quiere una situación, trabaje para ella, si es que merece la pena, porque casi nadie va a cambiar nada si no eres tú mismo.

También podemos verbalizarlas, comunicarlas en un estado de serenidad relativa, cuando no están las “hachas en alto” para que tal vez se entiendan las posturas, ambas, de una vez por todas, porque lo que realmente suele suceder es que estos problemas son repetitivos y/o enquistados, ya que las soluciones nunca se han tomado con la suficiente soltura, positividad, capacidad de negociación y capacidad, real y muy real, sin artificios, de comunicación eficaz, respetando los sentimientos y los tiempos de cada uno.

Lo que está totalmente claro en este punto es que no debemos dejar pasar las cosas que no nos gustan con las personas con las que se convive en alguna medida. El miedo a abordarlas nos hace posponerlas y acaba por ser el verdadero problema difícil de solucionar, pudiendo haber sido, por otra parte, algo sencillo, las primeras veces que aparecen. Y si algo funciona es cuando las partes deciden comprender las posturas del otro: la empatía, porque nadie es más que otro, ni menos.

La prepotencia puede llevarnos a creer lo que no es, precisamente porque esa “máscara” puede contener un miedo e inseguridad que el que la padece la ostenta para paliar el daño que cree que se le puede hacer. La prepotencia no facilita la comunicación ni la empatía, tengámoslo claro, por lo que suele declinarse la oferta de diálogo que en algunas ocasiones se plantea o surge. Porque el final siempre es el mismo, el prepotente se suele levantar porque no consigue su único objetivo, se suele escuchar él y no al otro y suelen prevalecer sus razonamientos sin posibilidad de que sean erróneos.

No es raro que se rompan relaciones más o menos “estables” cuando surgen todas estas pequeñas espinas que se han dejado de solucionar cuando han aparecido. Pero si haciendo lo adecuado y debido no surte efecto o alguien no accede a la negociación en beneficio de un mejor clima, con convencimiento, lo mejor es establecer la necesidad de ver la posibilidad de esa separación que tanto nos aterra.

Juan José López Nicolás

martes, 7 de junio de 2016

miércoles, 16 de marzo de 2016

Os lo recomiendo

Este libro puede ayudar, de hecho ya lo está haciendo, a crear unas bases diferentes como un instrumento para el desarrollo personal. Ante esas pequeñas situaciones y no tan pequeñas, que nos ponen "depres", los problemas de pareja cotidianos, las pérdidas, nuestros propios pensamientos que nos desequilibran en el quehacer diario y cotidiano. Para eso está escrito, desde la perspectiva de las cosas más comunes que nos pasan a todos y cada uno de nosotros. 
Intento explicar de una manera sencilla y totalmente factible, que desde un cambio de actitud ante las situaciones que vivimos, podemos moldear nuestras reacciones, si realmente queremos, con el objetivo de vivir en un equilibrio lo más cercano a la realidad social que nos rodea. 



miércoles, 20 de enero de 2016

Malos entendidos cuando hablamos

  -   Qué tal, amigo, ¿cómo vamos?

-    -   Pues la verdad es que no muy bien. Estoy bastante enfadado porque parece que nadie me entiende cuando hablo. Parece que tengo que hacer esfuerzos en hacerme entender. Digo una cosa y mi amiga o amigo, se enfada, pero de una forma que creo desmesurada. Hasta tal punto es así que es capaz de tirar nuestra amistad, nuestra relación por tierra, …¡a la mierda!
Dicen que he dicho una cosa y realmente he querido decir lo contrario, porque sé que yo no he dicho eso y menos para hacer sentir mal a mi amiga, hacerla llorar y hasta entender que quiero alejarme de ellos, cuando esos momentos de conversación nos hacen tanto bien a los dos.
No entiendo nada, pero absolutamente nada. ¿Qué está pasando?
Parece que hablemos en idiomas distintos, en francés y en español,…da igual.

-  - Eso que me comentas es más común de lo que piensas. La comunicación entre las personas está pasando por unos momentos de crisis espectaculares, con el consiguiente malestar que se asienta entre ellas que aparentemente se quieren, se aman o se respetan.
Simplemente parece que no nos entendemos y cada vez nos cuesta más hacernos entender y prestar muchísima atención a qué decimos, cómo lo decimos y en qué momento lo decimos. Sí, se está haciendo muy difícil hablarnos y de una forma relajada y sencilla sin preocuparnos de lo que te estoy comentando. Hasta la forma de comunicarnos y entendernos está cambiando en la historia presente. Quiero a una persona y a veces se establecen verdaderos muros entre nosotros, de tal manera que los sentimientos afloran confusos, nos detienen asombrados porque no es posible que el que tengo enfrente no comprenda los matices con los que digo las cosas, cuando la realidad es que no quiero hacer daño alguno.

-   -  Claro y en mi caso, ella, en vez de decirme que no comprende esto que le acabo de decir, porque no le encaja en sus perspectivas, en mi forma de ser, en mi relación con ella, o simplemente porque no está de acuerdo…, se calla, se amarga por dentro y se convierte sintiéndose un víctima incomprendida, porque ni su mejor amigo se interesa por lo que siente y la abandona. Deja de confiar en ti, pero no te dice que no está de acuerdo, simplemente se calla y empieza a sentir romperse por dentro porque esa frase fatídica (la que sea) la ha decepcionado. Llanto, desilusión… ¿Pero, por qué no se expresa y simplemente pregunta el por qué de las cosas que no entienda? Callarse es un signo de que debo ser adivinador de sus estados de ánimo, de su momento del día…Es complicado, con lo fácil que sería hablar abiertamente y preguntar lo que se dude o lo que no se haya entendido. Desgraciadamente el curso de adivino aún no lo he realizado.

-       -    Lo entiendo, pero observa que estamos hablando de sentimientos y a veces, junto a nuestros prejuicios, a nuestra visión puramente subjetiva de las situaciones y nuestro estado de ánimo, aparece una carencia de habilidad para ver las cosas como realmente son y estos elementos mencionados nublan la comprensión real. Es muy común entender una palabra en el presente con una carga emocional de todo nuestro pasado y por eso llega con una carga adicional que nos cambia el significado, no ya de la palabra, sino de casi toda la conversación que hemos tenido.

Has pasado de ser el mejor a ser el peor “enemigo” porque ella o él esperaban más de ti. Pero el truco, el quid de la cuestión está en valorar lo que se dice hoy con la mente de hoy, sin sobrecargas del pasado y para ello tengo que conseguir la habilidad de tener mi conciencia en el tiempo adecuado y de una forma plena saber con quién hablo y cuándo lo hablo. Tomar conciencia con esa apertura para aceptar que somos el aquí y el ahora.
Miramos tanto hacia fuera y tan poco hacia nuestro interior para ser mejores en el exterior, que no prestamos atención a las sensaciones, intentando identificar lo favorable e identificar que aquello que me interfiere debe ser conceptuado adecuadamente y en su sitio, para evitar malas sensaciones y confusiones que nuestras emociones nos traen.

Lo que no entienda lo pregunto, pero no dejo que se vaya ese momento con las dudas suficientes para que hasta mi cuerpo tiemble de dolor del alma. Es mucho más sano y nos ahorrará muchos dolores de cabeza.

En algún sitio he leído, perdón que no lo recuerde en este momento, lo siguiente: “Cuando te enfrentes a una situación que exige tu juicio, toma en cuenta todos los elementos que pueden afectar a tus criterios, tu punto de vista y estado mental, o sea, contempla tu cuerpo y establece si está contribuyendo la percepción física a mejorar tu panorama interno. Contempla tus sentimientos y verás si la situación te atrae o te repele. Contempla tu estado mental para ver si eres consciente de que la experiencia, la situación, etc. te llevará a algún lado y te hará ir hacia adelante. Contempla todos estos fenómenos y analiza la situación individualmente. Cuando hayas logrado procesar las percepciones, experiencias e impresiones a partir de interpretar los eventos en curso, puedes extraer de ellos una visión más nítida de lo que representan sin que las experiencias previas nublen tu juicio: conforme tu mente trascienda al pasado, aprenderás a ver la importancia del instante más allá de este momento. 

- -    Todo eso está muy bien, y tal vez sea conveniente que me ponga manos a la obra, pero si he dicho una cosa y he reaccionado mal, o han reaccionado mal, ¿puedo reflexionar después e intentar reconducir mi relación para solucionar esos malos entendidos? ¿Puedo partir del punto positivo en el que estábamos y seguir el camino de esa amistad tan buena, si hemos tenido un enfrentamiento duro? ¿Aunque esto que quiero no lo haya hecho en el momento en el que debía?

-    -     Siempre digo que hay un gran facilitador en las relaciones para mostrar el camino del éxito aunque se hayan tenido momentos tensos en la comunicación. Podemos estar tensos, enfadados, defraudados, dolidos, pero creo sinceramente, que no hay facilitador más efectivo, junto a tomar conciencia y a lo que estamos comentando todo este tiempo, que el AMOR, sobre todo, así como LA VERDADERA AMISTAD y todos aquellos lazos que unen en camaradería al ser humano.


Juan José López Nicolás

miércoles, 13 de enero de 2016

Escribo...

Escribo para oírme, para que me reflejen las palabras y las ideas de mi propio libro sirviendo de ayuda a mi alma de mortal imperfecto.  Escribo para leer en el exterior conjuntos básicos de soluciones que necesito en el caminar perecedero de la vida, porque necesito el espejo, ver desde fuera lo que mi consciente a veces no acepta desde las palabras del sabio coach que la experiencia ha creado.

Pero también escribo para los demás, con el propósito de compartir lo que en parcelas de mi vida ha funcionado, pretendiendo alcanzar el objetivo de elevar a la maduración los pretextos que todos tenemos para no hacer algo que debemos realizar. Sí, escribo para vosotros, para aportar algo que creo que debo decir de una manera que la vida me ha dado, pero que creo que no es mío solo. 

Por esto necesito vuestra retroalimentación, vuestra opinión, vuestro modo de hacerme crecer como escritor tratando escaleras emocionales y recursos que un albañil crearía, para ayudar a subir los peldaños que ayudaran a llegar a donde verdaderamente queramos o estemos dispuestos. Yo sigo en el camino, y caigo, pero me levanto para volver a leerme y experimentar las palabras de ayuda que tantas personas han confeccionado para que las escuche.

Creo que lo mejor que tiene un libro es leerlo en el momento adecuado.

En parte, amigos, por eso escribo, y si logro ser mejor es porque os lo debo a todos los que hacéis una crítica de mi libro. Gracias, gracias, gracias.

jueves, 12 de noviembre de 2015

Prólogo del libro "De la crisis a la aceptación"

"Creo que este libro y este autor, abren una nueva puerta al trabajo de los orientadores familiares que se afanan en mantener el equilibrio del contexto familiar y de pareja. Estoy convencida de que su aportación supone un nuevo paso que, quienes se beneficien de él, sabrán agradecer.

En este pequeño libro, DE LA CRISIS A LA ACEPTACIÓN…,  podemos ver plasmada la experiencia real de una persona que, aún no siendo psicólogo, como saben, es Técnico en Orientación Familiar por el Instituto Superior de Ciencias de la Familia de Murcia, ha trabajado en esta área y ha profundizado en ella para sacar los aprendizajes, primero para él, y en segundo lugar, para una vez remodelada su persona, ayudar a los demás con sus experiencias a la hora de establecer algún tipo de equilibrio en la vida.

He compartido labor en el área de la psicología, en el ámbito de las emergencias, y no me cabe la menor duda que nos encontramos ante una persona que vive desde su interior la capacidad de ayuda a los demás, y con experiencias personales que le avalan en sus criterios ante la orientación en sus distintas facetas. Le he visto trabajar en situaciones límites en momentos de crisis y siempre dando la talla, porque tiene mucha fe en el ser humano y en su propia capacidad de recuperación. Es un gran lector de todo lo que a problemática relacional se refiere y no hace otra cosa que contar sus experiencias y asesorar, orientar ante situaciones que son tan comunes, que las pasamos por alto y no vemos las soluciones que tan sencillas parecen ser.

Es por esto por lo que, estimado lector, tiene en sus manos este gran pequeño libro que sé que no pretende realizar grandes alardes ni presentar grandes soluciones psicológicas ante los problemas de hastío y de negación de valores que esta sociedad presenta, sino más bien servir de pequeño punto de partida para que la reflexión pueda ser el principio desde el que iniciar nuestra conciencia en temas que a todos, de una u otra manera, nos toca o nos tocará vivir.

Este libro reúne modos de mejora y acciones concretas de probada experiencia. Sencillez, precisión y toneladas de sentido común para tomar el pulso de padres, adolescentes y niños, de la persona individual como adulto, y es tan variopinto en los temas que trata, que, aunque brevemente y sin grandes extensiones de texto, sobrevuela por las realidades que se viven en las parcelas que relata.

Lo leerán rápido, pero lo interesante es parar y ver cómo nos dice las cosas de forma tan sencilla y para que se nos “inculque” como parcela que reconozcamos que necesitamos trabajar, aún no considerándose, yo no lo hago, un libro de autoayuda. Espero que “DE LA CRISIS A LA ACEPTACIÓN…” les resulte ameno y les llene de preguntas para que les sirvan de acción en la búsqueda de sus respuestas con más profundidad, en otras fuentes. Es un libro para la reflexión y nunca va a sustituir la presencia de un profesional al que acudamos cuando nuestra vida se esté poniendo un poco espinosa y no podamos servirnos de nuestros recursos propios, pero estoy convencida de que algún párrafo, algún capítulo, alguna frase contenida en esta obra, puede ayudarnos a iniciar un camino distinto, una alternativa diferente al pensamiento que de una forma negativa nos agreda."
Cruz Cánovas Fernández
Psicóloga. Unidad de Primeros Auxilios Psicológicos.
Emergencista.


jueves, 29 de octubre de 2015

martes, 20 de octubre de 2015

Entrevista a Juan José López Nicolás

Estimados blogueros y seguidores, os dejo en el enlace siguiente una entrevista realizada por el diario Murcia Crítica. Espero que os guste. Un saludo a todos y gracias por vuestros testimonios, mensajes y comentarios. Un saludo

http://www.murcia-critica.es/index.php?option=com_content&view=article&id=36543:entrevista-a-juan-jose-lopez-nicolas-terapeuta-familiar-de-la-crisis-a-la-aceptacion&catid=64:murcia-actualidad


miércoles, 14 de octubre de 2015

Promoción del Libro " De la crisis a la aceptación". Presentación oficial

BOOKTRAILER DE PROMOCIÓN



Tuvo lugar el día 7 de octubre, en el Real Casino de la ciudad de Murcia



Fue presentado por Encarna Recio, poetisa y rapsoda, Juan Tomás Frutos, escritor, periodista y profesor de la Universidad de Murcia, Verónica López García, Directora General de Familia y Políticas Sociales y Cruz Cánovas Fernández, Psicóloga y escritora del prólogo del libro presentado.











PUNTOS DE VENTA

LIBRERÍA GALILEO, en calle Magdalena s/n, una travesía de la calle Sta. Teresa. Murcia
LIBRERIA RAMON JIMENEZ, la conocida como la de los soportales de la Catedral. Murcia
LIBRERIA JOSE Mª CARBONELL ARIAS. (KIOSKO CAMPUS) Campus de Espinardo. Murcia

miércoles, 23 de septiembre de 2015

miércoles, 16 de septiembre de 2015

LIBRO De la Crisis a la aceptación

Estimados compañeros y seguidores del blog: os comunico que he publicado un libro que ya está a vuestra disposición: " De la Crisis a la Aceptación", con la editorial Círculo Rojo. Espero que sea de vuestro interés porque pretende dejar claras algunos aspectos básicos para obtener el equilibrio en nuestras relaciones y con nosotros mismos.

Humildemente quiero colaborar y si una frase, una idea de este libro puede sumirnos en la reflexión para cambiar nuestro camino hacia el amor propio y de pareja, el perdón, la coherencia en las relaciones, etc., me daré por satisfecho. He puesto toda la ilusión del mundo en él. Un saludo a todos y gracias por seguirme desde tan cerca y desde tan lejos.

En breve se presentará en sociedad y os lo comunicaré.



lunes, 29 de junio de 2015

Orientaciones para el verano en familia

La llegada de las vacaciones de verano supone siempre un alivio para toda persona que, bien por su trabajo o por sus estudios,  ha tenido un curso agitado. Sin embargo aquellos que parecen siempre esperarlo con mayor ilusión son los alumnos, aquellos que se encuentran en periodo escolar. Pero para muchas familias compatibilizar todo esto supone en ocasiones una fuente de estrés importante que le puede llevar a la dejación de sus responsabilidades o a crear un ambiente donde reine la negatividad.

En la mayoría de las ocasiones supone para los padres un difícil ajuste el que sus hijos estén la mayor parte del tiempo de vacaciones mientras ellos siguen sus trabajos, y por supuesto, tanto para los padres como para la misma pareja, compartir un mayor tiempo juntos no siempre es fácil. Si partimos de la base de que es dentro del seno de la familia donde un hijo puede encontrar todas las energías necesarias para su formación y crecimiento, es básico que los padres aúnen sus esfuerzos para hacer también de las vacaciones de verano un espacio en donde se procure tal fin.

Para ello hay que tener en cuenta una serie de consideraciones básicas antes de ponernos a hacer planes, pues, como siempre, la variedad es enorme y si no ajustamos nuestras decisiones conforme a nuestros criterios puede que nos equivoquemos. Partimos de la base de que el verano se puede vivir en familia, ya que esto favorece seguir fomentando los vínculos, y de esa forma prevenir que se convierta en un tiempo de dispersión, “cada cual por su lado”.
Hay que intentar que haya momentos para compartir todos juntos. Algo muy importante para los padres es tener en cuenta que durante las vacaciones de verano se sigue manteniendo la función educadora, que podrán hacerlo de otra manera, pero en la misma línea que han seguido durante el curso: fomentando la responsabilidad, la autonomía, el respeto por los límites o normas así como procurar el empleo de algunas rutinas que colaboren con todo ello.

Es esencial también considerar en qué momento evolutivo se encuentra la familia, ya que no es lo mismo que haya niños pequeños, adolescentes o jóvenes. De acuerdo a esto tenemos que ver que cada uno pueda tener su espacio para seguir desarrollando sus habilidades, momentos de ocio y diversión. También es importante que la familia no se cierre con el exterior, pueden estar en contacto con otras familias con hijos de similares edades, o con amistades propias, de manera que se favorezcan las relaciones sociales con sus iguales, pues es importante que se estimule a los hijos para relacionarse competentemente con el entorno físico y social.

Sería bueno que durante el verano los hijos dediquen un tiempo para realizar algún tipo de tareas escolares, bien de repaso o para potenciarlas más como es el caso de los idiomas, siempre que se vea como un suplemento al curso escolar y no como una continuidad de él, pues si algo es necesario para todos es el descanso. El verano es un tiempo propicio para ello y los padres tienen también que valorarlo y respetarlo, conjugando que los ritmos se propongan menos acelerados y que no se llenen a los chicos con multitud de actividades, en las cuales no haya un hilo conductor o no se sepa que finalidad alcanzan. Y es que la base de la educación no radica en que los hijos hagan muchas cosas (activismo pedagógico).

Si los padres implican a los hijos en una actividad tienen que reflexionar sobre ello y si es él quien lo pide también será necesario la implicación parental. Estas actividades de las que hablamos tienen que ir ligadas a sus gustos y aficiones favoritas. Es importante que los propios padres hablen con sus hijos de las actividades que les gustaría hacer durante el verano. Averiguar qué desean aprender, ver o hacer. Con esta información los padres pueden presentar distintas opciones a sus hijos. Ante todo es imprescindible que se les estimule de cara al exterior, evitar su aburrimiento o que empleen su mayor parte del tiempo siendo personas pasivas delante de un televisor o un videojuego.

Desde luego la actitud ante el verano puede transformarse si los padres ponen su empeño en convertirlo en un tiempo interesante, novedoso y alegre, favoreciendo todo aquello que no han podido hacer durante el curso, como por ejemplo participar en  los juegos, adecuados a su edad, así como visitas o excursiones que favorezcan, como decíamos al principio, un verano en familia.


Mª Del Carmen González Rivas

viernes, 12 de junio de 2015

Huir de la “realidad” para encontrarnos…mejor

Corremos, nos falta tiempo, hemos de conseguirlo, es nuestro objetivo, me falta tiempo y quiero hacer lo que quiero pero debo hacer lo que hago. Vamos corriendo, persiguiendo… ¿qué?...No lo sabemos, pero queremos algo que aquel hace y hay que ver que bien le va, claro, pero él puede…tiene tiempo.

Estamos “pillados” por esta sociedad, más bien, por su ritmo que nos susurra silbante al oído que hay que seguir, no parar…Corre, haz más, preocúpate de aquellos a quien quieres porque sin ti están peor…¿Ves? Soy necesario…debo correr, hacer…
Sí, estamos manejados por el ritmo que nos imponen y al final el tempo, la cadencia se mete en nuestra mente y nos conduce a un abismo de necesidades que desemboca en esta entidad neurótica que se ha embebido hasta el rincón más recóndito de nuestra alma. Solo hasta que esta estalla estando en manos de un destino que no conducimos nosotros.

Ansiedad, depresión, dolor del alma, abandono. Simplemente porque cuando no sabemos qué hacer seguimos inmersos en ese juego psicótico que nos amarga; y envidiamos al que hace lo que nosotros no “podemos” hacer. Y es tan sencillo como que cuando no sepas qué hacer y te inmovilice la situación…¡¡¡¡Diviértete!!!
Baila, tómate un helado, sal, para en esa dirección y vete a la playa a tomarte una cerveza, escribe, mira, haz yoga, lee, pasea, cambia canales, disfruta de una buena comida, de una buena conversación, respira el aire del monte, enamórate, mira los ojos de tu pareja, haz el amor,  mira los milagros de la naturaleza, oye llover sin pensar que se te está mojando la ropa que tendiste, escucha la radio,…haz nada, si te apetece.
Pasamos nuestro tiempo con el tedio, la monotonía, la mente cerrada y eso ayuda a mantenernos en esa neurosis colectiva que nos come por los pies y cuando sube nos abraza, fagocitándonos sin pedir permiso alguno.

¿Dónde estás?   

Muévete y si te quieres encontrar bien, como decía mi hijo pequeño, búscate mejor, y deja de ponerte las excusas que has aprendido para no parar y no mirarte tú…únicamente tú.

La realidad es la que yo quiero vivir y la que manifiesta mis círculos beneficiosos de tiempo que me hacen vivir la vida, en momentos, en fragmentos, pero son los míos, exclusivamente míos. Y debo encontrarlos, crearlos, propiciarlos para no neurotizarme más de lo que está esta sociedad que se alimenta de aquel “soma” que decía Aldous Huxley.

Ya sabes, cuando no sepas qué hacer, ¡¡¡¡DIVIÉRTETE!!!

Juan José López Nicolás


lunes, 1 de junio de 2015

¿Por qué ya no bailamos? Una propuesta para matrimonios


Para una gran mayoría nos es conocida la película Kramer contra Kramer, donde un matrimonio se plantea el divorcio y por ende se enfrentan en los juzgados por la custodia de su hijo pequeño. Hace unos años podríamos pensar que lo vivido por los personajes de esta película nos tocaba de lejos. Sin embargo a día de hoy es más frecuente de lo que quisiéramos creer. ¿Qué les pasa a las parejas que un día concreto en sus vidas se prometieron amor eterno?

Muchos matrimonios por muy diversas causas van distanciándose a lo largo del tiempo y puede que muchos alcancen la separación o el divorcio. Asímismo influenciados por una mentalidad emotivista y divorcista todo les aboca a no ver otras alternativas posibles para solucionar sus dificultades. Y es que ser fiel a esa primera promesa cuesta lo suyo a medida que la convivencia, los cambios y las cosas menos pensadas van surgiendo. En ese tiempo la pareja se olvida de cuidar un espacio para ella, ¡han dejado de bailar! Y no me refiero a que se tengan que apuntar a clases de baile o salir a bailar, pero sí que es cierto que en la mayoría de los casos las parejas se conocieron bailando, bailaban juntas, bailaban abrazados, bailaban al compás o lo intentaban poniendo todo su empeño. 

Ahora, si “bailan”, les cuesta recuperar esa sincronía; han olvidado la esencia de lo que supone los primeros encuentros, los ritmos, la melodía que pusieron a sus vidas, y muchas otras cosas que quizás les gustaba hacer antes y que ahora, o bien no se acuerdan o lo han descuidado por el camino, porque han dejado que el ritmo de la vida les domine.

Todas estas ideas me vienen a veces a la cabeza a la hora de ver en terapia a estas parejas que han dejado de bailar. ¿En qué momento sucedió esto?, ¿y qué pasó para que no se dieran cuenta? 

Es cierto que son cada vez mayores las dificultades que viven hoy en día muchos matrimonios y que se decantan por la separación o el divorcio, pero también me encuentro con muchos otros en los que son estas mismas dificultades las que les llevan a seguir superándose y "bailar" quizá de otra manera muy distinta a la que antes estaban acostumbrados.

De esta manera creo que el baile es una de las mejores metáforas para definir lo que ocurre en el transcurso de la relación de pareja, cuántos no hemos bailado y cuántos tenemos en mente a magníficos bailarines como a una Jennifer López con Richard Gere en shall we dance, o mucho mejor, a una de las parejas más famosas de todos los tiempos, Fred Astaire y Ginger Rogers, que danzaban al ritmo en perfecta sincronía.

Así es, el baile es movimiento, es ritmo, un arte que quizá todo el mundo no pueda alcanzar pero sí recuperar en la vida. Y más aún los matrimonios, pues ¿qué no es su vida si no llevar un equilibrio en su relación donde uno aporta unas cosas y el otro otras, favoreciendo esa complementariedad que ayuda a que la relación crezca? Cada miembro de la pareja en unos determinados momentos o bien se apoya y se sostiene o bien guía y levanta, aunque el peligro viene cuando uno solo se mantiene en una posición, cuando uno se cansa de bailar de la misma manera, con los mismos zapatos, o por qué no, con la misma pareja. Así uno de los miembros de la pareja claudica de sus responsabilidades y lo deja todo en manos del otro, y se va olvidando el reconocimiento mutuo.

Y es que, como ocurre con la música cuando uno baila, que hay que pararse y escuchar primeramente para saber posicionarse, así ocurre también con la pareja, ambos tienen que escuchar mucho al otro, y no darlo ya todo por sabido, reconocerse, valorarse y dedicar ese espacio en el que de nuevo comiencen poco a poco a bailar juntos. 

Por todo esto, ¿qué tal si comenzamos a bailar de nuevo? Todo es posible, lo primero es cambiar nuestras actitudes, pedir ayuda si la necesitamos, así como establecer redes de apoyo con otros matrimonios. Solo así podremos lanzarnos a la pista de baile, que suene la música y comencemos a bailar. Se va haciendo necesario que recuperemos una visión positiva del matrimonio y así retomar las palabras que tan bellamente pronunció en su día Kierkegard: “El matrimonio es y seguirá siendo el viaje de descubrimiento más importante que el hombre pueda emprender”
¡Porque tu matrimonio merece la pena, no lo descuides y apuesta por él!


Mª Del Carmen González Rivas. Psicóloga

martes, 26 de mayo de 2015

Alma Grande

No es la primera vez que sintiéndome en un “bajón emocional” y buscando qué hacer en mi vida, me encuentro, porque sigo buscando y leyendo, las soluciones que me hacen reflexionar y obtener el oxígeno para continuar el viaje vital para el que estoy llamado.
Es curioso cómo los mismos problemas y situaciones te traen las soluciones y estas no son más que las lecciones para que aprenda sobre la vida, corta y larga al mismo tiempo, recta y sinuosa, felizmente amarga y, en definitiva, la que yo mismo me quiera marcar en el microcosmos que es mío, únicamente mío.

Así andaba cuando llega a mis manos esta joya que quiero compartir porque sé que ayuda y si la trabajo con la suficiente sabiduría y calma, será el bálsamo, la medicina que me equilibrará para seguir andando por lo que me depare la aventura de la existencia. Porque sin dejar de ser yo, mi esencia, he de ser más humilde porque soy mortal y me equivoco, mucho, todos los días…y quiero aprender, ayudar…VIVIR
.
Pero quiero pedir humildemente perdón por mi precipitación, aunque no por mis ganas; por mi impaciencia, pero no por mis argumentos; por mis juicios de valor, pero no por mis objetivos ni por mis resultados. Cuando ando por una vida llena de cosas pongo mi alma en ello y eso a veces puede llegar a un exceso de vehemencia. Leed lo que yo voy a poner íntimamente junto a mis vísceras.


“Sé firme en tus actitudes y perseverante en tu ideal. Pero sé paciente, no pretendiendo que todo te llegue de inmediato.

Haz tiempo para todo y todo lo que es tuyo, vendrá a tus manos en el momento que sea apropiado.
Aprende a esperar el momento exacto para recibir los beneficios que reclamas.
Espera con paciencia que maduren los frutos para poder apreciar debidamente su dulzura. No seas esclavo del pasado y los recuerdos tristes.
No revuelvas una herida que está cicatrizada.
No rememores dolores y sufrimientos antiguos. ¡Lo que pasó, pasó!
De ahora en adelante procura construir una vida nueva, dirigida hacia lo alto y camina hacia delante, sin mirar atrás.

Haz como el sol que renace cada día, sin recordar la noche que pasó.
Sólo contempla la mente y no veas qué tan difícil es alcanzarla.
No te detengas en lo malo que has hecho; camina en lo bueno que puedes hacer.
No te culpes por lo que hiciste, más bien decídete a cambiar.
No trates que otros cambien; sé tú el responsable de tu propia vida y trata de cambiar tú.
Deja que el amor te toque y no te defiendas de él.

Vive cada día, aprovecha el pasado para bien y deja que el futuro llegue a su tiempo. No sufras por lo que viene, recuerda que cada día tiene su propio afán.
Busca a alguien con quien compartir tus luchas hacia la libertad; una persona que te entienda, que te apoye y te acompañe en ella.
Si tu felicidad y tu vida dependen de otra persona, despréndete de ella y ámala, sin pedirle nada a cambio.

Aprende a mirarte con respeto, piensa en ti como algo precioso.
Desparrama en todas partes, la alegría que hay en ti.
Que tu alegría sea contagiosa y sirva para expulsar la tristeza de todos los que te rodean. La alegría es un rayo de luz que debe permanecer siempre encendida, iluminando todos nuestros actos y sirviendo de guía a todos los que se acercan a nosotros. Trabajo es sinónimo de nobleza.
No desprecies el trabajo que te toca realizar en la vida. El trabajo ennoblece a aquellos que lo realizan con entusiasmo y amor.

Da valor a tu trabajo cumpliendolo con amor y cariño y así te valorarás a ti mismo.
Dios nos ha creado para realizar un sueño. Vivamos por él e intentemos alcanzarlo.
Pongamos la vida en ello y si nos damos cuenta que no podemos, quizás debamos hacer un alto en el camino y experimentar un cambio radical en nuestras vida. Así con otro aspecto, con otras posibilidades y con la gracia de Dios, lo haremos.
No te des por vencido, piensa que si Dios te ha dado la vida es porque tú puedes con ella. El éxito en la vida no se mide por lo que has logrado, sino por los obstáculos que has tenido que enfrentar en el camino.

Tú y sólo tú escoges la manera en la que vas a afectar el corazón de otros, y esas decisiones son de lo que se trata la vida. (GANDHI)”

jueves, 7 de mayo de 2015

Enfrentarse a una pérdida

“Si rodeamos el dolor, siempre permanecemos en él.
Si queremos superarlo, no valen atajos: DEBEMOS
ATRAVESARLO”.

Anoche mismo, hablando con una persona que "no soporta iniciar el duelo por desamor", vimos cómo se ha introducido en un ritmo que duele mucho, pero le hace estar lo más cerca posible de aquello de lo que se resiste a separarse. Hablamos y hablamos, pero su resistencia es inmensa porque no entiende que es más asequible un dolor agudo que uno que se haga totalmente crónico. No soporta sentir el dolor tan inmenso que conlleva la aceptación de una situación nueva que desgarra el alma. Y buscando sobre el tema os dejo con un pequeño artículo, espero que útil, escrito por Marta Iglesias, Licenciada en psicología, sobre el tema que nos ocupa.
Ojalá sirviera para hacer reflexionar e introducir la posibilidad de cambio para que el desarrollo sea lo más óptimo posible, en estos casos.

"Llega un momento en el camino del duelo en el que inevitablemente conectamos con el dolor de la pérdida. El desgarro de la herida empieza a sangrar y con cada gota que cae podemos conectarnos con imágenes, recuerdos, momentos, incluso ilusiones que no podrán cumplirse. Todo ello, a modo de sacudida, de tornado, de cascada, puede abrumarnos de tal manera, que a el dolor de la pérdida puede sumársele el dolor de sentirse perdido y desorientado. En este momento del duelo, nos conectamos con lo más profundo de nuestro ser. Para llegar a la esencia, con frecuencia es necesario atravesar territorios agridulces.

La memoria nos inunda con recuerdos e imágenes de la persona fallecida y ello a modo de fuente nos conecta con el dolor de la ausencia. Y este sentir cada gota hará que la fuente cese y la herida poco a poco vaya cicatrizando. Muchas personas se preguntan sobre la normalidad o no de este dolor y la respuesta, con frecuencia es “sí”. Sí, es normal que llores, que añores, que rememores….. Estando aquí, las frases como “deja de llorar”, “deja de pensar en él/ella” “no te preocupes que el tiempo lo cura”, etc. más que ayudar entorpecen el camino, porque en realidad lo que necesitamos en este momento concreto del duelo es sentir, lo que nos ayudará a fluir con la pérdida.

Entre las innumerables preguntas que podemos llegar a formularnos, hay algunas que pueden ayudarnos a tomar conciencia de la esencia de nuestro dolor y que nos ayudarán a profundizar un poco más en nuestros sentimientos y emociones: “¿Qué es lo que realmente estoy llorando? ” Muchas cosas, seguro. Pero aquí y ahora, “¿que me está mostrando está lágrima? ¿ qué me duele realmente?“

La respuesta a estas cuestiones no son fáciles, pero a veces, nuestras lágrimas son muestra de un dolor por:

• La necesidad de perdonar y la necesidad de sentirnos perdonados.
• La necesidad de agradecer todo aquello que la persona nos brindó.
• El no volver a vernos reflejados en su mirada.
• El futuro que ya no podrá vivirse.
• La pérdida de una referencia, de un acto, de un deseo.
• Todo aquello que descubrimos de nosotros mismos a través de este dolor.

¿Qué podemos hacer si nos encontramos con nuestro dolor?
Expresar. Expresar. Expresar…
Expresar nos ayuda a curar. Podemos hablar, podemos pintar, podemos bailar, podemos escribir o esculpir…. Lo importante es darse permiso para sentir y expresar aquello que está pasando en ti. Ello te ayudará poco a poco a atravesar la conexión para lograr la integración. Puedes utilizar técnicas de expresión abierta, como sería la participación en grupos de apoyo, o conversaciones con tus personas más allegadas. En el caso de que el entorno no permita la expresión, o en los casos de duelo desautorizado, puedes utilizar técnicas más íntimas como un diario de escritura, o la pintura, por ejemplo, como medios de expresión. También puedes utilizar el diálogo simbólico con la persona fallecida. En todos los casos, el acompañamiento terapéutico ya sea presencialmente o de manera online, puede serte de mucha utilidad para expresar y compartir aquello que sientes, sabiendo además que el profesional especializado en duelo te facilitará herramientas o preguntas fuerza que te guiarán en el proceso.

¿Y si no puedo conectar con ese dolor?
Cuando hay un bloqueo emocional de alguna índole, la conexión con la emoción puede verse entorpecido. Puede ser que en la relación hubieran aspectos que no estaban resueltos, o dichos, revelados o perdonados. Y al dolor de la pérdida se le añade un triple dolor: el dolor de la pérdida, el dolor del recuerdo y el dolor, en muchas ocasiones, del trauma. Destapar estos aspectos pueden generar una serie de incomodidades que a nivel inconsciente se prefieran dejar en la sombra de la existencia. Pero la sombra querrá ver la luz y en algún punto, en algún momento, otro acontecimiento en nuestra vida puede destapar la vivencia de todos los recuerdos acumulados y no expresados. Llegado el caso, puede ser necesario el acompañamiento por parte de personal especializado que pueda orientarnos en la conexión y sanación.

jueves, 26 de marzo de 2015

Esperanza vs. desesperanza

Quiero, como acto de voluntad consciente, vivir con la esperanza debida que mueva las energías para conseguir los objetivos que me trae en brazos la vida. Depende de mí, sí, en gran medida aunque a veces sentimos que son los demás los que se "cargan" todas nuestras metas, ¡vaya error!

Quiero pensar en la esperanza, no en la desesperanza y me gustaría colaborar con un artículo, creo que suficientemente bueno, para que me quite la máscara y la ceguera de que si no consigo algo es porque me anclo en lo negativo, en el estrés, en la desesperanza, en darme golpes de pecho de que "hay que ver todo lo que trabajo y nada sale..." ¡¡¡Que mentirosillo! Pero hasta me lo creo...Aquí os dejo con algo que a mí me sirve, por lo que pienso que puede servir a alguien para efectuar la gran aventura de iniciar "el cambio" hacia alguna parte, por lo menos diferente hacia donde me dirijo y no tengo recompensas.

Hay a quien le parecerá largo y dirá: -"jo, si fuera más corto, lo leería"- o eso otro de: -" ¡Que manera de perder el tiempo con tanta lectura."-
Pero algo debe tener bueno cuando os lo ofrezco. Pensad, si es que podéis y vuestra mente os deja...porque algo de más hace aquel que consigue algo que el otro no logra...

"La desesperanza: estar quemado por la vida"

El sufrimiento, el dolor y la limitación pueden encontrar gran alivio ante un rostro o palabra comprensiva o ante un comportamiento espontáneo y oportuno que inspire aliento y una nueva y más grandiosa posibilidad de vida.
La esperanza nos desvía del pensamiento establecido o mecánico, nos abre un nuevo mapa ante los ojos, nos inspira con dulzura a explorar una nueva ruta que promete algo mucho más libre, gozoso y grandioso que lo que se está viviendo.

Un hombre desesperanzado es un hombre que se ha limitado en posibilidades.
La desesperanza encuentra buena casa en aquellos seres que amueblan su corazón con pensamientos que limitan y restringen su poder creativo, aquellos que consideran que la vida sólo se puede vivir de determinadas formas y que la realidad de alguna forma ”ya esta hecha”, que tiene sus limites en lo que ven y escuchan a diario, siendo estos limites barreras invisibles alrededor de si mismos las cuales los encierran entre las paredes del temor duda e incredulidad, forjándose ellos mismos en este encierro un carácter intolerante, desesperado, pesimista y agrio.

Los desesperanzados creen que no tienen poder alguno para influenciar y transformar lo que parece una realidad fría, carente, dolorosa y limitada, se han convencido que la realidad es tan terrible y limitada como intransformable, y que su existencia esta condicionada a un constante padecer de circunstancias azarosas que van y vienen en una marea realidad que alza, hunde, azota y puede ahogar con un oleaje que va y viene en direcciones y rumbos sujetos a algo incontrolable a lo que no se puede poner ni fin ni remedio, han aceptado como verdad la idea de que la realidad debe sobrevivirse y padecerse, en lugar de vivirse y crearse.

Y sin embargo, sólo sintiendo las barreras del pensamiento y entendimiento se llegará un día a sentir una profunda necesidad de alzar la cara para buscar con avidez algo distinto y nuevo, algo más dócil y dulce entre todo lo que parece plano y limitado. Quizá entonces se busque con esperanza de encontrar algo fuera de lo ordinario, y seguro entonces, si se insiste, aparecerá algo, alguien, que ofrezca nuevas posibilidades de vida, que ayude a engrandecer el entendimiento y permita que poco a poco se derribe aquello que impide crear y experimentar la vida en formas más plenas la vida.

Algunas actitudes que nos hacen perder esperanza:
• Tratarnos como objetos o máquinas productoras, y no como seres sensibles y poderosos.
• Exigirnos por encima de nuestras posibilidades.
• Creer que la vida ya esta hecha y es algo definido.
• Cuando se bloquea o interrumpe el camino de algo trascendente en aras de un falso progreso, es decir, cundo ponemos por delante definiciones poco profundas de progreso (como tener cosas materiales, status, posición, etc.), en lugar de comprender que el progreso empieza con buscar nuestra felicidad.
• Cuando buscamos placeres pasajeros que no hacen crecer algo constructivo en la vida.
• Cuando convierto la necesidad en una directora de la vida, cuando esta debe ser un motor para la creatividad.
• Dejarse llevar por ideas o verdades ajenas para vivir la vida.
• Pensar que hay algo "malo" dentro de nosotros o que somos incapaces de logra lo que más anhelamos.

La esperanza, desde la perspectiva de la física cuántica, es el cambio de perspectiva del observador. De nada nos sirve tener un nuevo platillo en el bufete si no volteamos y lo vemos, o si no viene alguien y nos invita a probarlo. La esperanza es aquello que nos antoja a vivir y probar lo que no conocemos y no hemos experimentado, y promete ser algo exquisito.
Aunque la esperanza puede jugar un papel muy importante en la transformación de la calidad y realización de la vida un ser humano, no cabe duda que todo sigue dependiendo de uno, porque no siempre basta con inspirarse con una nueva vida, hay que atreverse a probar y experimentar lo nuevo, atreverse a dejar atrás lo innecesario o lo que ya no nos puede acompañar, empezar por crearse un sentimiento de aventura y exploración que pueda ayudarnos a ir venciendo las confusiones e interrogantes de la vida, teniendo en cuenta a cada paso que la vida termina donde lo hace el universo.

Hay tantas cosas por hacer y descubrir en este hermoso planeta como hay estrellas en el cielo, pero para llevarse a los tesoros que hay en este infinito hay que empezar por aprender a fluir a partir de esa fuerza inquieta dentro del corazón, basta que uno se rinda un poco a querer tener la razón, a querer controlar y manipular todo a un mismo criterio y deje de querer pelear y luchar contra las condiciones para que entonces surja poco a poco un sentimiento de ánimo y aventura por experimentar lo que no se conoce: Si el juicio se deja a un lado, si dejamos de querer tener a todos contentos antes que a nosotros, entonces puede empezar a florecer esta guía interior, la cual invita a crear y realizar una nueva vida.

Muchas veces sentimos que queremos hacer cosas, tenemos planes y sueños, pero los dejamos a un lado porque no creemos que puedan fructificar en un mundo así, y entonces cambiamos lo esencial por seguir ajustándonos a una rutina de vida que nos mantiene sobreviviendo dentro de sus exigencias.
Perdemos esperanza solamente cuando perdemos motivos para realizar lo que más felices nos hace.

Seguir algo que nos apasione quizá sea la acción responsable más grandiosa de todo ser humano, porque solo realizando lo que realmente queremos sentiremos ánimos por vivir. Puede que el sueño represente un gran desafío, y que se requieran muchas cosas para llevarlo a cabo lo que anhelamos, y esto podría hacernos perder esperanza. Sin embargo, la esperanza llega cuando sabemos que todo puede ser posible cuando un ser humano se decide a llevarlo a cabo.

Y mientras realizamos lo que anhelamos puede que el mundo siga siendo el mismo, con sus carencias limitaciones y dolor, pero para nosotros ya no será el mismo, porque hay algo dentro que esta creciendo y aprendiendo a descubrir la grandeza y el cielo de la vida, la esperanza de ver en el mundo lo que más amamos es el mejor ángel que nos puede suceder.

"La esperanza es el sueño del hombre despierto."Aristóteles
"Sin esperanza no hay razón para vivir."

• "En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente." Khalil Gibran

• "El hombre es una criatura de esperanza e inventiva y ambas cualidades desmienten la idea de que no es posible cambiar las cosas." Tom Clancy

En los últimos años, numerosas investigaciones han mostrado que la forma en que "interpretamos" los sucesos negativos influye en la aparición de problemas emocionales, tales como la ansiedad y la depresión. La desesperanza es un estilo atribucional que consiste en una tendencia a hacer inferencias negativas sobre las causas, consecuencias e implicaciones para la propia persona que tienen los sucesos vitales negativos. En este sentido, la desesperanza se ha considerado un importante factor de vulnerabilidad para cierto tipo de depresión y para el pensamiento de suicidio.

El estilo atribucional propio de la desesperanza se caracteriza por una tendencia a explicar los sucesos negativos a partir de causas internas, estables y globales, así como a presentir consecuencias negativas y concluir que, si dichos sucesos negativos han tenido lugar, eso significa que algo falla en uno mismo. Esto es, las personas con este estilo hacen una interpretación "fatalista" de los problemas que les ocurren, pensando que "no tienen solución", que "no hay nada que puedan hacer para mejorar la situación" y que las consecuencias "son inevitables, permanentes y que afectarán a todos los ámbitos de la vida". Además, se "echan la culpa" de lo que les sucede y piensan que les "seguirá pasando en el futuro".

La Teoría de la Desesperanza de la Depresión propone que el estilo atribucional descrito actúa como factor de vulnerabilidad al interactuar con acontecimientos estresantes. De esta manera, cuando un adolescente experimenta circunstancias vitales adversas, tales como un suspenso o un rechazo por parte del grupo, interpretará causas y consecuencias muy negativas para dichas circunstancias, poniéndose en riesgo de desarrollar depresión. Además, el modelo establece que el riesgo es sobre todo para un tipo de depresión denominada Depresión por Desesperanza, que incluye síntomas tales como baja autoestima, falta de energía, tristeza, etc.
Este modelo de la desesperanza permite explicar el aumento de prevalencia de depresión en la adolescencia, ya que algunas de las características claves de esta teoría, tales como la vulnerabilidad cognitiva y los sucesos estresantes, experimentan un considerable aumento en esta etapa evolutiva.
Así mismo, se ha propuesto que el estilo atribucional de la desesperanza podría ser útil para entender el hecho de que las mujeres muestren un mayor número de síntomas depresivos que los hombres, ya que las mujeres tienden a mostrar en mayor medida dicho estilo cognitivo y, por tanto, serían más vulnerables ante ciertas circunstancias estresantes (Hankin y Abramson, 2001).

La teoría de la Desesperanza de la Depresión ha generado muchas investigaciones a nivel internacional, con resultados muy variados. Algunas de las limitaciones que han obstaculizado estos estudios se refieren a la necesidad de contar con instrumentos de medida adecuados para evaluar el estilo cognitivo de desesperanza. En el estudio publicado en Ansiedad y Estrés, en el que han participado casi 1.000 adolescentes, se ha adaptado con buenas propiedades psicométricas un test para evaluar el estilo atribucional (Cuestionario de Estilo Atribucional para Adolescentes). Los resultados muestran que la desesperanza y los acontecimientos estresantes se asocian significativamente a la depresión y que las chicas muestran más síntomas de depresión, particularmente aquellos más consistentes con el modelo de la desesperanza.

Además, el estudio sugiere que la vulnerabilidad cognitiva al estrés se da particularmente entre las chicas. Por un lado, las chicas muestran una mayor tendencia al estilo atribucional de desesperanza, ya que atribuyen en mayor medida los acontecimientos negativos a causas globales; y perciben un mayor número de consecuencias negativas para sí mismas y el futuro. Por otro lado, si bien el estilo de desesperanza se asocia a más síntomas de depresión tanto en chicos como en chicas, es solamente en estas últimas en quienes actúa como factor de vulnerabilidad, haciendo que el impacto de los estresores en los síntomas depresivos sea mayor entre las chicas caracterizadas por este estilo cognitivo.

Los resultados de esta investigación contribuyen a conocer mejor la etiología de la depresión, especialmente el trastorno del estado del ánimo vinculado a la desesperanza, así como las diferencias de género en la prevalencia de esta patología. Las conclusiones a las que se llega tienen aplicación en la práctica clínica, tanto en el ámbito de la prevención como del tratamiento. En concreto, las estrategias de reestructuración cognitiva dirigidas a modificar los estilos atribucionales negativos que los adolescentes aplican cuando se enfrentan a acontecimientos estresantes pueden ser de gran valor en este contexto.

El modelo de la desesperanza, como otras teorías de vulnerabilidad al estrés, nos lleva a reflexionar sobre el papel de nuestros pensamientos como elemento que matiza el impacto de los acontecimientos negativos en nuestro bienestar emocional, y sobre la necesidad de educar y fomentar el desarrollo de estilos cognitivos saludables entre los adolescentes.