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miércoles, 17 de diciembre de 2008

EL PRINCIPIO 90/10

Mi hijo mayor, sabedor de qué principios e ideas sigo intentando proyectar en mi vida, me ha enviado un powerpoint cargado de una auténtica filosofía que emana del principio que intento comunicar: que los acontecimientos en sí mismos no son los que "amargan" nuestra existencia sino que lo hacen nuestra postura y los pensamientos irracionales que esos acontecimientos o sucesos nos suscitan.
Quiero compartirlo con vosotros porque creo básico este principio 90/10. Deseo que os sea fructífero y os digo que funciona si nuestra voluntad es esa. Está muy relacionado con la Terapia racional Emotiva Conductual y creo que es un buen regalo de Navidad (o por lo menos eso deseo y espero).

EL PRINCIPIO 90/10

jueves, 4 de diciembre de 2008

ARTICULO SOBRE LAS ETAPAS DEL AMOR A TRAVES DE CUATRO PREGUNTAS GUIA.

PREGUNTAS GUIA

1.DEFINICION DEL AMOR Y DEL ENAMORAMIENTO CON SUS CARACTERISTICAS.
2.INGREDIENTES DEL AMOR CONYUGAL. ENUMERACION DE LOS QUE SE DAN EN LA PAREJA ACTUAL.
3.¿QUE ES UNA CRISIS? DEFINIR LAS MAS IMPORTANTES.
4.REMEDIOS PARA NO CAER EN EL DESAMOR.

1.DEFINICION DEL AMOR Y DEL ENAMORAMIENTO CON SUS CARACTERISTICAS.
Descartes define el amor como emoción del alma causada por el movimiento de los espíritus animales, que invita a juntarse de voluntad a los objetos que le parecen convenientes.
Cuando uno se enamora entra en un estado emocional surcado por la alegría y la satisfacción de encontrar a otra persona que es capaz de comprender y compartir tantas cosas como trae consigo la vida. El amor es la expresión más sublime que puede tener un ser humano.

Una de las características del enamoramiento es la ATENCIÓN. Esta es la capacidad de dirigirnos hacia las personas, las situaciones. Es una forma concreta de centrar nuestro pensamiento en algo, desatendiendo todo lo que en ese momento circula alrededor de nosotros. En el libro “Estudio sobre el amor”, Ortega dice que los enamorados padecen alteraciones de la atención, ya que no pueden dejar de dirigirse hacia la persona que amen. Cuando uno está enamorado el mundo se para y el Universo circula alrededor del ser amado.
El segundo síntoma es la CRISTALIZACIÓN. Es un concepto de Stendhal que significa: atribuir a la persona amada todo un conjunto de cosas buenas, positivas y nobles que pueden existir. Cuando uno está enamorado se hace lógico, como digo, atribuir todo lo mejor, las mejores características y virtudes a la persona amada.Pero si uno no es capaz de bajarse de esa nube y buscar distancia, se corre el riesgo de obtener consecuencias negativas que pudieran llevarnos a sufrir más de lo imaginado.

Tanto la Atención como la Cristalización viene a desembocar en un lugar común: El Entusiasmo, que se compone a su vez de una serie de ingredientes como son la alegría, la pasión, la exaltación, la afectividad, etc. No olvidemos que en el periodo de enamoramiento se desatan procesos químicos importantes a nivel cerebral, a nivel hormonal, lo que hace que entremos en un “descontrol emocional”.

Otro síntoma del enamoramiento es la ADMIRACIÓN, aspecto a tener muy en cuenta ya que si no se da este fundamental ingrediente, no hay esa intensidad en el amor. Para los enamorados el tiempo vuela cuando están juntos. Como decía el poeta “la dolencia del amor sólo se cura con la presencia y la figura”. Cuando aparece Cupido el enamorado expande todo su ser hacia la figura de su amado o amada. El cielo dibuja montañas y paisajes insospechados anteriormente. El tiempo deja de existir, se para el mundo para que sólo dos personas sean sus protagonistas. La comunicación se hace más rica e intensa y se desarrolla en cuatro vertientes:

-Física
-Psíquica
-Espiritual
-Cultural

Lógicamente este cúmulo de situaciones y sentimientos no pueden ser eternos y de forma natural la pareja irá secuencialmente pasando a otro estadío de la relación, yendo de la embriaguez del enamoramiento a la vida más sosegada y habitual de ese amor, que termina por institucionalizarse. Si se dice que bajamos a la realidad no queremos decir que esa realidad sea negativa, sino que pasamos de nivel eufórico y de exaltación de las fases iniciales a otro orden de hechos más calmados y permanentes. Todo se vuelve más tranquilo y se aterriza en la verdad de ese amor que no es otra que la aceptación de virtudes y defectos de uno y de otro, siendo capaces de verlos de una forma positiva sin exagerar estas dimensiones.

Si no se lleva a cabo estos niveles de enamoramiento de forma adecuada se puede sufrir en demasía, como ya mencionamos anteriormente, aunque también es verdad que si no se pasa necesariamente por estos estadíos mencionados, no se establecerán con la suficiente fuerza los vínculos apropiados y básicos para llegar a un amor tranquilo, sosegado y maduro.

2.INGREDIENTES DEL AMOR CONYUGAL. ENUMERACION DE LOS QUE SE DAN EN LA PAREJA ACTUAL.

El amor es una forma excelente de conocimiento que hace que la búsqueda culmine en encuentro. Es la satisfacción de haber dado con una persona que ilumina el panorama personal presente y futuro. Según Rojas, el amor es el sentimiento gratificante por excelencia, que cautiva positivamente y se acompaña de una fuerte atracción, de una tendencia a estar y a compartir la vida. Es el mejor estimulante para vivir; es una conducta de atracción recíproca, rica y compleja. No hay amor maduro y perseverante sin renuncia ni sacrificio escondido.
Los dos componentes iniciales del amor son: EL SENTIMIENTO Y LA TENDENCIA.

El amor conyugal es un sentimiento gratificante, una tendencia hacia la persona que se ama, un acto que debe apoyarse en la voluntad y en la inteligencia para que entre los dos se llegue al compromiso que conduzca a caminar juntos compartiendo las vicisitudes y las alegrías. Cuando se vive intensamente el amor, hasta el sacrificio engrandece nuestro ser, nos hace más libres, más entregados a esa persona. Es como ir entretejiendo eslabones que con el tiempo irán formando toda una cadena de experiencias que darán lugar a un orden y que tendrá el sentido para que se desarrolle toda una trayectoria psicológica. No en vano, el mismo Erich Fromm, decía que el amor requiere conocimiento y esfuerzo.

La calidad del amor conyugal solo se alcanza cuando, tras repetidos esfuerzos, sus distintos componentes viven en un equilibrio proporcionado. Es claro que el amor conyugal se aprende, es necesario un adiestramiento y acoplamiento en la relación. Se consigue el objetivo deseado cuando tras el conocimiento que vas adquiriendo del otro y del trabajo diario que resulta de toda la relación, sus distintos componentes consiguen así ese equilibrio proporcionado.
El amor conyugal podría ser como un abanico o un arco iris lleno de matices en donde el sentimiento corrobora y ayuda a la realización de sí mismo.

Otro de los ingredientes del amor conyugal es la SEXUALIDAD. Este ingrediente básico revela la intimidad de ese encuentro en el cual dos personas se desnudan física y psicológicamente y dejan al descubierto la realidad de cada uno. Aquí sería uno capaz de percibir la generosidad o la tendencia a amarse a uno mismo. La sexualidad nunca debe ser puramente utilitaria, sino la aproximación de dos personas, la unión en profundidad.

El amor auténtico perfecciona al hombre y a la mujer; amplía su horizonte existencial y se caracteriza por la entrega. Obsérvese que hago hincapié en el aspecto “sexualidad” como un TODO y no la limitación exclusiva de genitalidad solamente o coitocentrismo exclusivamente. Por eso este concepto, sexualidad, en su más amplio sentido, en el integral, ayuda a esta entrega y relación de un ser a otro. El amor auténtico tiene siempre un valor moral.

Otra dimensión del amor es lo ESPIRITUAL, que se hace trascendente; ya que la espiritualidad engrandece la relación entre esas dos personas; liga los valores sexuales con los de la persona; de esta forma el amor no se dirige solo al cuerpo, sino al conjunto y se manifiesta en la capacidad para dar y recibir afecto. Así ordenamos la vida en su cómputo dándole un sentido positivo.

Todos estos ingredientes mencionados hasta ahora vienen a sumar elementos para conseguir la base fundamental de la pareja, o lo que es lo mismo, conseguir tener y consensuar un proyecto de vida en común.
Viendo la evolución de la vida de la pareja actual hay un cuarto ingrediente que brilla por su ausencia, que siendo fundamental y básico es el más impopular. Este cuarto elemento es de la VOLUNTAD.

No se puede descartar este elemento si queremos sinceramente alcanzar en nuestra relación la estabilidad emocional. La voluntad está muy olvidada en la formación de la pareja que sólo basa su relación inmadura de los sentimientos y en la atracción física como elemento básico. Esta creencia hace que se rompan las parejas cuando hay cambios, precisamente en aspecto físico. Por lo que el amor no llega a ser nunca sólido. El elemento de la Voluntad conlleva un efectuar una elección, implica una inteligencia viva, una fuerza de carácter para resistir el influjo de las pasiones momentáneas. Sigo pensando que hoy, por el modo de vida, el ritmo, el estrés, el poco tiempo para llegar a conocerse, la carencia o adormecimiento de valores, llevan a que los prejuicios, la rutina, la tradición, y en definitiva, la posición social, rompan la relación de pareja, el amor. O no la rompa y se siga manteniendo sólo por niveles exclusivamente protocolarios y de imagen social.

No creo que haya hoy, en la pareja actual, en general, un amor inteligente. Toda obra bien hecha necesita esfuerzos constantes de la voluntad regidos por la cabeza; y podemos definir como “cabeza, inteligencia, la capacidad de distinguir lo accesorio de lo fundamental; facultad para resumir la situación propia y la ajena, comprensión lógica de lo que sucede para obrar en consecuencia."

Sin querer ser negativos y con el deseo de que con el esfuerzo y con la formación adecuada cambie, pienso, que de forma general, no hay hoy en día demasiado acto de voluntad ni la inteligencia adecuada para hacer sobrevivir a la pareja en la vorágine en la que se ve sumida. No olvidemos que de cada cuatro matrimonios que se casan, tres llegan a algún tipo de ruptura. Lo que mata en la actualidad a la pareja es la limitación del amor sólo a sentimientos sin voluntad y sin inteligencia, estando así expuesta sólo a los movimientos y fluctuaciones de la vida.
Hoy viven las relaciones un amor de movimiento espontáneo y no, como debería ser el amor, como un movimiento reflexivo.
Está claro que nos referimos a “amar con el corazón y con la cabeza”.

3.¿QUÉ ES UNA CRISIS? DEFINICIÓN DE LAS MÁS IMPORTANTES.

Las relaciones humanas no son nada fáciles, ya que cada persona forma un mundo diferente. Sus vivencias y su manera de procesar estas experiencias van a influir en la forma de llevar a cabo la adecuada comunicación y entendimiento.

En toda relación de pareja sobrevienen momentos difíciles que son completamente normales y que se inscriben dentro del proceso de maduración de la vida conyugal. Cuando surgen estas crisis hace falta un mínimo espíritu de lucha y un poco de orden en las ideas de cada uno. En la vida de pareja hay diversas etapas en las cuales uno madura y para conseguir la maduración del nosotros se habrá de ejercitar el control, el entendimiento, la aceptación y cómo no, la ayuda que podemos adquirir del mundo exterior; información, terapias, atención, etc. Estas crisis nos pueden inmunizar en casos y con esfuerzo y trabajo podremos salir de ellas. Una vez que esto se ha conseguido salimos más reforzados y ese amor se engrandece y se hace más profundo, más auténtico y duradero.

Al final se afianza esa compaginación que ha de ser recíproca. También ocurre, a veces, que no se logra salir de estas crisis porque se hace de ellas un mal planteamiento y dentro de esa vorágine en la que uno está envuelto no adquiere las herramientas adecuadas para acabar con ese estado que hará que la relación termine en mal puerto.
Es así cuando no hay unas circunstancias que ayuden a salir adelante a esta pareja con pocos recursos psicológicos, ya que se encuentran desbordados por los primeros conflictos de entendimiento.

Según Enrique Rojas, el matrimonio no es un estado fijo, sino un proceso en movimiento. Habrá que adaptarse a esas mareas naturales y lógicas. Hemos de ser conscientes que en estas y cualquier otro tipo de relación profunda en la que los sentimientos humanos se vean envueltos, podemos distinguir etapas diferentes que es necesario pasar. Citémoslas a continuación:

A) Etapa de formación de la estabilidad de la pareja: Corresponde a los primeros años en los que uno busca la identidad del nosotros y descubre las posibilidades y los límites y en los que se va a desenvolver esta pareja. Cada uno alcanza con su esfuerzo pequeñas conquistas y estas a su vez dan lugar a un asentamiento mediante una sucesiva compenetración. Uno ya no está solo; tiene que compartir y adaptarse a la realidad del otro. Se trata de compartir la vida con una persona diferente a ti y se tiene que establecer esa comunicación y el empeño necesario para que de ese amor salga su fruto. Es un trabajo diario que va desde lo psicológico a lo sexual, desde lo cultural al establecimiento de relaciones sociales positivas y duraderas.

B) Etapa de afirmación: La pareja ya está consolidada. Esto surge en los primeros años de matrimonio. Es un periodo en el que ambas personalidades se van haciendo más maduras a través de los cambios que van experimentando. Se tiene que trabajar diariamente si queremos gratificar y ser gratificados, ya que es una tares de dos. Se trata de buscar un equilibrio inteligente en el que el papel de cada uno esté bien dibujado, con sueños que compartir y con formas en las que se tendrá que dar lo mejor de uno mismo. La lucha por el poder conyugal suele ser uno de los peligros que más seriamente amenaza a la pareja.

C) Etapa de la mitad de la vida: Es este un periodo de balances, en los que uno piensa retrospectivamente y examina el camino recorrido. No hay que olvidar que todo análisis minucioso de la vida es siempre doloroso, por esta razón habrá que analizar reposadamente todo el bagaje del que hemos sido protagonistas. Aquí se recoge lo que se ha sembrado. “La siembra es voluntaria, la recogida es obligatoria”. Si la siembra, lo que se ha hecho, no ha sido óptima, es probable que los acontecimientos se precipiten negativamente. La aceptación de la otra persona es decisiva, porque si en alguna de estas etapas suceden situaciones que dan lugar a relaciones extraconyugales, el matrimonio peligrará. Estas relaciones, las extraconyugales, pueden servir de escapatoria a la rutina, a las frustraciones; ocurre que uno se siente valorado por alguien y se despierta aquella ilusión de las primeras etapas; la vida es como si de pronto tuviese más sentido y en tu ser se dispara toda la fuerza que creía estar dormida. Esto podría ser un “alerta” en la relación marital si en esa pareja aún hay cosas que darse y que decirse.

Personalmente pienso que cuando esto ocurre es porque se han olvidado de ese NOSOTROS y cada uno ya estaba separado del otro antes de que nadie irrumpiera en la pareja. Lo importante y renovador sería no cesar en el empeño de luchar para que la relación siguiera manteniendo los niveles adecuados y óptimos, pensando y trabajando individualmente a favor de ese nosotros. Creo que si no hay una comunión entre pareja y amor, esta estará a merced de lo que pueda surgir del exterior. Cuando en la relación sólo existen objetivos materiales, de confort y hedonismo, el camino hacia el aburrimiento está servido y es por esto por lo que surge la falta de motivación, los objetivos culturales, espirituales, sexuales, etc.

D) Etapa de la vejez: La pareja es cosa de dos; conlleva amor, respeto, entrega, pasión, entendimiento y mucha ternura para poder llegar a la etapa de la vejez, en la que uno examina su vida y explora qué ha sido del amor y cómo ha circulado éste por uno mismo. Cuando la pareja se ha mantenido estrechamente ligada, en la etapa de la vejez se estrechan todavía más estos vínculos; es como una planta en la cual el tallo no puede ir sin la raíz. Cuando han existido rupturas, tu recuerdo experimenta otros sentimientos: frustración, culpa o desencanto, que dan una visión negativa y triste de la vida.

He querido hablar primero de las etapas antes de abordar en sí el concepto de crisis y voy a tratarlo de una forma somera a continuación. Solemos huir de la crisis, aunque como he mencionado, lo importante es enfrentarse a ella con recursos tanto internos como externos. Asimismo y aportando una clasificación, citaré las más usuales y normales que se dan.

3.TIPOS DE CRISIS MÁS USUALES.

I. Crisis por desgaste de la convivencia: El tiempo transforma los caracteres aunque se mantengan los principales rasgos psicológicos. Una condición básica de la pareja madura es amar al otro con sus cosas negativas y positivas, pero después de haber intentado suprimir los ingredientes negativos que más afectan a la armonía conyugal.
II. Crisis de identidad: Suelen ser dolorosas; dejan al descubierto flancos demasiado negativos, proyectos que quedaron a medio camino. Brota como una especie de balance existencial. Se trata de volver sobre uno mismo y encontrarse, dar de nuevo con el modelo personal que se ha ido perdiendo o extraviando.

III. Crisis por infidelidad: Por regla general, este tipo de crisis son graves y suelen deslizarse hacia la ruptura; están teñidas de fuertes tensiones emocionales y de un acentuado deterioro de la vida en común.

IV. Crisis por intromisión de la familia política: Lo que suele suceder en estos casos es que la actuación desacertada e inoportuna de alguna parte de la familia política provoca una situación difícil y cargada de situaciones psicológicas.

V. Crisis conyugales por hipertrofia profesional: Aquí la clave va a residir en una vida profesional agrandada, sin tiempo para nada, tan sólo para trabajar.

VI. Crisis sin salida: Cuando los dos cónyuges son inmaduros. Sus raíces son muy variadas pero tienen unas connotaciones marcadamente culturales. El hombre actual está bastante desorientado, no sabe a qué atenerse, no tiene las ideas claras sobre sí mismo y la realidad circundante.

4.REMEDIOS PARA EL DESAMOR.

Adelantándonos a este epígrafe, ya hemos citado anteriormente algunas de las soluciones prácticas para evitar llegar a este estado lamentable en el que el amor del principio empieza a perder su urdimbre primitiva. Este momento es eminentemente práctico. No valen las elucubraciones sobre bases ficticias, sino el pragmatismo de la voluntad, de querer solucionar el problema y llegar a acuerdos que salven, si se puede, el momento fatídico de cualquier ruptura.
Sólo vale, en este caso, descubrir dónde está el verdadero problema de base, y llegar, con ayuda interna, nosotros mismos, y ayuda externa, el terapeuta, el Orientador Familiar, a acuerdos y a negociaciones que pongan los límites adecuados, consensuados y basados en la libertad y el respeto mutuo.

Es fundamental, en este punto y siendo así las cosas, el llegar a una real y verdadera COMUNICACIÓN que plantee las peticiones de ambos y las escalas de valores con las que cada uno mide sus prioridades, pudiendo, a ser posible, llegar a ese deseado consenso.
De no ser así, también hay que tener la valentía de enfrentarse a la ruptura, siempre mejor que seguir cohabitando sin más vida que la indiferencia y la soledad personal.

Si se llega a un consenso se hace preciso establecer un programa de conducta a cumplir inexcusablemente para poder salvar lo salvable, siempre y cuando el amor, el AMOR, con mayúsculas no se haya ido y esté sólo de viaje por el Caribe. Siempre puede existir una esperanza verdadera si la base inicial de la pareja se ha fundado en los principios básicos descritos al principio de este trabajo. Tal vez la regla de oro para un comenzar a solucionar los conflictos que, a veces, ni nosotros mismos sabemos esté resumida en la siguiente frase, que para mí, se basa en dos valores fundamentales: La Libertad y el Respeto.

"Para empezar a arreglar una situación conyugal difícil es necesario esforzarse por asumir y digerir el pasado; y hacerlo cueste lo que cueste, porque la incapacidad para superarlo, aunque haya sido difícil y traumático, es la llave que abre las puertas de la neurosis."

Trabajo de Gloria S. Conesa Albaladejo a raíz de la lectura del libro "Remedios para el desamor" de E. Rojas

jueves, 23 de octubre de 2008

DIFERENCIAS EN LA PAREJA

Que bonito es vivir en pareja desde el principio y con las escalas de valores percibidas desde la perspectiva del noviazgo o desde la primera etapa de los primeros meses, en donde todo lo bonito se resalta y no existen diferencias por las cuales se discuta en exceso. Pero a pesar de ser algo hermoso, ¿por qué a veces resulta tan difícil y decepcionante?


Hay respuestas para todos los gustos, pero creo que la razón fundamental es que dentro de cada uno de nosotros existen unas creencias que se nos han imbuido a lo largo de nuestra historia personal y familiar, formando parte de nuestra piel de tal manera por haberse ido entretejiendo a partir de nuestras experiencias individuales. Por esta razón tan básica, la creencia de que uno más uno, en la vida en pareja, son dos, no llega a ser del todo cierto.


Somos dos individualidades con nuestras respectivas formas de ver la vida y experimentar nuestras reacciones a los estímulos y acontecimientos que suceden a lo largo de nuestros ciclos evolutivos. Dos individualidades únicas e irrepetibles que se acercan para convivir en pareja porque se concibe la vida de una manera en que el amor se puede compartir con el hombre o la mujer que se decida, llevando a enriquecer todas las parcelas que como individuos tenemos. Pero soy de la opinión que no sólo el amor es suficiente para hacer que una pareja, un hogar, triunfe en la batalla de conseguir la felicidad relativa que todos perseguimos; más bien hace falta una gran cantidad de energía interior para llevar a cabo los cambios y afrontar los retos que la vida nos pone delante. Es más, muchas veces uno de los integrantes de la pareja tiene una expectativa de cómo debería ser su pareja y piensa que el otro espera lo mismo. En la práctica las cosas no funcionan tan lógicamente, existen una serie de variables y procesos que influyen y hacen del hacer pareja un fenómeno complejo.


Parafraseando a Paz X. Santa Cruz, Psicóloga de la U. De Chile y Terapeuta familiar y de pareja, “partamos por el principio, cuando uno crece en una familia (familia de origen) uno incorpora una serie de formas de relacionarse o patrones de relación entre los padres y entre los adultos cercanos a la familia, que configuran una forma de vivir en pareja. Sin embargo las diversas familias, pensemos por ejemplo familias de descendencia italiana, tienen determinadas formas de relacionarse tal vez más vociferante y expresiva de las emociones y las familias de culturas más eslavas son más pudorosas en su expresión, como las familias descendientes de alemanes o ingleses”. Imaginemos, pues, una pareja formada por dos componentes de estas dos culturas.


Tendría que haber una configuración nueva de sus estructuras en común para poder adecuar que la raíz de la nueva formación familiar no se viera afectada en exceso por las grandes diferencias de las expectativas que cada uno aporta en su concepción de la relación. Asimismo no hace falta ir a diferencias de países, sino que aun viviendo en el mismo país, en el mismo pueblo, en el mismo barrio, incluso, hay diferencias de expectativas y conceptos a la hora de afrontar una situación más o menos desequilibrante.


Lo que creo yo no lo crees tú, pero podemos llegar a la concepción del nuevo nosotros para hacer de esta posibilidad de negociación un recurso válido que estabilice. No es nada bueno ni necesario romper una pareja, una relación que se basó en el amor, por lo tanto tal vez sea más adecuado llevar nuestra energía a encontrar soluciones que endulcen y nos hagan mirar con otros ojos lo que, en apariencia, se ha convertido en una auténtica monotonía, un cansancio,...un desamor. Aunque cuando llega el desamor...mala cosa.


Debido a estas situaciones que estamos tratando, es necesario que el orientador familiar tenga en cuenta siempre que la cultura y las costumbres influyen de manera determinante en la conjunción de la pareja y en el arte de formarse como tal, en la concepción que cada uno tiene de lo que es SER y de CÓMO comportarse en pareja. La diferentes expectativas ante un mismo hecho suelen ser el quid de la cuestión para que den comienzo las “batallas”.

viernes, 17 de octubre de 2008

RELACIÓN DE PAREJA: OBSERVACIONES AL TRATAMIENTO DE SUS DISFUNCIONES

A lo largo de nuestra historia en la práctica de la Orientación y la Terapia Familiar y tras poner en común los compañeros del equipo de nuestra Asociación los problemas que más se repetían en los casos tratados, llegamos a unas conclusiones que queremos compartir con vosotros.
Hemos observado como denominador común que hay tres áreas fundamentales en las que la pareja “cae” por adolecer de recursos suficientes para encontrar el camino de salida en su “desequilibrio” tanto individual como colectivo en su ciclo evolutivo. Estas áreas son: la comunicación, la expresión afectiva y la resolución de problemas.

Estas perturbaciones relacionadas crean una insatisfacción que con el tiempo y llegando a un círculo vicioso, hace aparecer una serie de emociones contradictorias a la razón, como la ira, la ansiedad, la inhibición asertiva y el catastrofismo. (Ver modelos cognitivos de A. Ellis)

Es ahora cuando el nivel de frustración de la pareja ante la expectativas diferentes de cada uno llega a regar ese jardín, en principio idílico, y que en ese momento, ante la irrupción de problemas “insolubles”, se va secando y marchitando por las diferentes perspectivas personales. Lo que antes parecía, como decíamos, idílico, perfecto, en buen funcionamiento y armonía, se ha convertido en una incompatibilidad manifiesta, ya que apareciendo el problema se reacciona justo al revés: con rigidez en las posturas y con resistencia al cambio.

Este comportamiento lleva a que cada miembro de la pareja se sitúe en una posición en la que su respuesta emocional “normal” es una conducta de castigo hacia el otro, debido a que él mismo no recibe gratificación alguna ni refuerzo positivo. Es el punto que describe Ellis como el momento en el que la conducta de cada miembro produce un feedback que es distorsionado cognitivamente por el otro en función de sus propias creencias irracionales.

Nuestros objetivos terapéuticos estaban claros pero nos hemos encontrado que en infinidad de ocasiones tratábamos de ir modelando las tres áreas conflictivas mencionadas anteriormente y no veíamos el suficiente cambio para ir mejorando la relación; pero tras comentar en sesiones de control de casos, observamos que el primer punto a tratar era que los miembros del sistema familiar tomaran conciencia de CÓMO se sentían mal emocionalmente y perturbaban su relación al mantener una serie de pensamientos disfuncionales y la necesidad de trabajar en este sentido. Este aspecto importante nos hizo actuar en los casos tomando como eje prioritario en el tratamiento la propia hostilidad del cliente y dejando para después el tema de la insatisfacción que llevaba a crear esa perturbación en la pareja.

Siendo así las cosas, la primera barrera para tratar el problema fundamental era bajar los niveles de hostilidad y rabia, si es que aparecían y trabajar Orientador y clientes juntos en su modificación. Una vez conseguido este crucial primer paso ya pasaríamos a tratas los estilos de comunicación para poder ver claramente la forma en que el individuo percibe su propia conducta y la de su pareja en cuanto a la manera de comunicarse, cómo afecta esta forma y las consecuencias emocionales y conductuales que se perciben de esa misma conducta comunicativa.


Si lográbamos esto evitábamos que otros abordajes posteriores de nuestra Orientación y Terapia se hicieran improductivos.

A. Ellis decía que el terapeuta puede realizar sesiones por separado si la hostilidad es muy alta y también mostrar a cada cónyuge la relación cognición-afecto-conducta de la ira, y el manejo de la ira personal (cambio de pensamientos automáticos, balance de ventajas/desventajas y alternativas asertivas a la petición de los deseos) y la del cónyuge (enfoque asertivo, cortar y sugerir otras oportunidades más tranquilas para exponer las diferencias, etc.) Igualmente se puede trabajar “sesiones de desahogo” con ambos cónyuges. Estas últimas consisten en seleccionar un lugar y horario para exponer diferencias, normas para no cortar al otro, y cómo cortar si se sube “el tono”.

viernes, 19 de septiembre de 2008

LA AMABILIDAD, EL AMOR Y SUS MATICES

En nuestro recorrido por acercaros a artículos interesantes y que nos hagan reflexionar, hemos encontrado uno que, bajo mi punto de vista, aporta muchos matices reales a nuestras palabras que descubren la sutilidad de sus aplicaciones y que llevan a las emociones que todos sentimos, escondemos o expresamos, a veces, sin saber por qué lo hacemos. Bucead en este escrito y pensad en vosotros mismos cuando realizais lo que aquí describe.
“Amable, afable, agradable, afectuoso, acogedor, accesible, asequible, atento, cordial, gentil, cortés, simpático, cariñoso, complaciente, obsequioso, solícito, zalamero... todos estos términos y más, forman o pueden formar parte de las tácticas de atracción. En condiciones normales, es imposible hacerse amar sin ser amable, o sin intentar parecerlo al menos. Las diecisiete formas de conducta enumeradas y otras muchas que se le pueden añadir, son otras tantas fórmulas que no persiguen otro objetivo que el de hacerse amar; tanto socialmente como en el ámbito de la pareja. La persona que demanda amor está dispuesta a poner a contribución de su objetivo todas las actitudes y actuaciones arriba enumeradas; y cuando es el caso, también el sexo.

Hay mucho sexo que no pide el cuerpo, destinado únicamente a atraer el amor; o a mantenerlo si se tiene ya; es un acto más de amabilidad, es decir un recurso más para hacerse amar. Con harta frecuencia, una conditio sine qua non, una condición sin la cual no se consolida el amor. Eso es así, y probablemente no pueda ser de otra manera. Cada uno según su propia condición ha de ofrecer a menudo algunos sacrificios en el ara de la amabilidad. Si nuestro objetivo es hacernos querer, raro es que lo consigamos siempre haciendo lo que más nos place. Todos y todas (que se dice ahora) hemos de hacer a menudo cosas que nos apetecen poco o nada, por mostrarnos amables. Desde la sonrisa arrancada al tedio, hasta las cortesías y atenciones y cumplidos que no nos salen precisamente del alma. La vida es así, y bienaventurado el que dejándose llevar por instintos y caprichos atrae hacia sí el amor de las personas con quienes convive. Esa será en todo caso la excepción, y no la regla. Tan afortunado como aquellos que se ganan bien la vida haciendo lo que les gusta, y únicamente en la medida en que les gusta. También éstos son excepción.

Todos hemos de hacer algo que no nos viene de cara para caerles bien a los demás, para ser aceptados por ellos, o al menos para no ser rechazados. Eso está claro. Lo que no lo está tanto es el límite; porque todo tiene un límite. Cuando por parecerle bien a otro entramos en el mundo del camuflaje, de la ficción y de la mentira, es que nos hemos pasado de rosca. Cuando por mantener el tipo hay que hacer sacrificios desproporcionados; cuando la amabilidad se convierte en negación y anulación de uno mismo, es que se ha ido demasiado lejos en ese camino; un camino de corto recorrido, de ir pasando, y a veces incluso de pasarlo mal. No es buen principio para una relación que alguien tenga que atraerse el amor o el interés de otra persona a cualquier precio. Una relación fundada sobre esos cimientos, tiene un mal porvenir. Ocurre más bien en estos casos que se ha perdido ya toda esperanza de hacerse amar, y lo que nació como amabilidad, degenera en servilismo. Se busca tener contenta (es decir contenida) a la otra persona no ya para atraer su amor, sino por evitar su rechazo. Cuando ocurre esto, es porque la tal persona padece un grave déficit de autoestima, que se empeña en compensar comprando a cualquier precio la estima de la persona con quien convive. En estas situaciones se ha perdido hasta la más remota referencia al amor, a la amistad, e incluso al respeto que cada uno se debe a sí mismo.

AMABILIDAD
Solemos olvidar que amable significa \"digno de ser amado\"; que amable es el que se comporta de un modo determinado, con el objeto de inducir a los demás a que le amen. Que se trata por tanto de una conducta que no se agota en sí misma, sino que tiene como finalidad mover a los demás a comportarse con nosotros proporcionalmente. Es lo que los romanos expresaban en la frase do ut des: doy para que des. Por eso, todo el que se siente objeto de amabilidades inusuales o discriminadas, se pregunta con razón qué se espera de él; con qué se pretende que corresponda a tanta amabilidad. En la mayoría de los casos, quien se muestra amable, lo único que pretende es ser amado o en caso de competencia, ser preferido.



Nuestra desinencia -ble- procede de la correspondiente latina -bilis. Para fijar su significado, no hay más que recorrer una serie de palabras que la llevan: en los ejemplos fácil, noble, probable, afable, agradable y en cuantos queramos añadir, hay un denominador común, que es su condición de pasivos. Por más que nos parezca que agradable es el que agrada, y amable es el que ama (a baja intensidad), no es así, sino que agradable es la persona que hace por que le agrademos, y amable es la que hace por que la amemos; del mismo modo que factible (en latín, fácilis, reducción de facíbilis) es lo que puede ser hecho; probable, lo que puede ser probado; afable, la persona con la que se puede hablar for, faris = hablar). Amábilis, por tanto, es aquel, aquella o aquello que se deja querer, que se hace amar, que se puede amar, que es digno de ser amado o amada. Al recorrer todos los posibles sinónimos de amable, se nos hace evidente en primer lugar que no nos referimos explícitamente al que en especial denominamos y reconocemos como el sentimiento del amor por excelencia (aunque tampoco lo excluimos), sino más bien a esas gotas de amor que procuramos diluir en todos los órdenes de la vida, para hacerla soportable cuando es dura, y añadirle algo de encanto cuando es aceptable.

El término amabílitas se forjó en latín, con el mismo significado aparente que tiene para nosotros, como sustantivación del adjetivo amábilis, amábile. Digo que la igualdad de significado es aparente, porque la amabílitas latina estaba mucho más cerca del amor y conducía a él. Nuestra amabilidad, en cambio, es un producto distinto; tiene que ver con las formas y con las normas de conducta, pero no con los sentimientos. No sólo eso, sino que sirve a menudo como encubridor de los verdaderos sentimientos y de las intenciones, porque al empeñarnos en causar buena impresión en los demás, no nos importa recurrir incluso a la mentira y a la ficción. Y eso es así porque le hemos dado del todo la vuelta a la palabra: hemos olvidado que el objetivo inicial de la amabilidad fue atraernos el amor de los demás, esforzarnos por que nos amasen; y en vez de eso nos entregamos a halagar su vanidad y a complacerles por todos los medios. En vez de atraer a los demás hacia nosotros mediante la amabilidad, la empleamos para arrastrarnos hacia ellos, a menudo con formas muy poco dignas. Como decía Dostoyevski, llegamos a asumir considerables sacrificios por querer causar buena impresión en los demás. He ahí una palabra grande y noble que, al tergiversarla, la hemos empequeñecido y envilecido”

(Extraido de la página elalmanaque.com/sexualidad/articulos/sex18.htm) Muy interesante para consultar.

lunes, 11 de agosto de 2008

VACACIONES EN LA ESCUELA

El final del mes de junio coincide con el inicio de las vacaciones estivales de nuestros hijos, pero... ¿cómo planteamos estos dos meses largos de vacaciones? Cada familia, dependiendo de sus circunstancias, optará por un planteamiento u otro, aunque si bien es cierto que existen algunas actividades o rutinas que deberían estar presentes a lo largo de este periodo.
Desde un punto de vista académico es importante no perder los hábitos de trabajo y estudio adquiridos durante el curso escolar, al mismo tiempo que se hace necesario el reforzar los nuevos aprendizajes adquiridos para que en el mes de septiembre no les pasen factura. Para ello es importante imponer una rutina de trabajo, preferiblemente por la mañana, después de almorzar y antes de empezar las actividades de tipo lúdico.

Además de los deberes escolares, es importante potenciar la lectura como fuente de placer, a través de libros que les gusten y motiven. Pero también hay tiempo para descansar y disfrutar. Ahora es momento de permitir actividades más restringidas durante el curso, tal y como puedan ser la televisión o las videoconsolas, pero siempre con moderación y supervisión por nuestra parte, tanto en el tipo de programas que se ven como en los juegos que se escojan, vigilando en ambos casos el tipo de contenido que les transmiten.
Es importante que no pasen solos todo el tiempo de ocio. Ahora es buen momento para que acudan a esplais, casales, campamentos... ya que podrán relacionarse y mejorar su socialización, continuarán teniendo unos hábitos, normas, límites... y adquirirán mayores habilidades y conocimientos.

El deporte también ha de estar presente, y debería practicarse en la medida de lo posible, ya sea de forma global en los citados esplais o campamentos, o de forma particular en clubs deportivos.
Pero sobretodo el verano es época de estar con nuestros hijos. Es importante aprovechar nuestras vacaciones laborales para hacer todas estas actividades con ellos, desde leer un rato juntos, dar un paseo en bici, ir al cine y si es necesario jugar a la videoconsola. En definitiva, aumentar los espacios de calidad y dedicación que en el día a día en ocasiones no logramos encontrar.

Estas no dejan de ser algunas ideas para pasar el verano, seguro que vosotros, padres y madres, tenéis también las vuestras. Os animamos a que las compartáis con nosotros.

Marc Giner Llenas. Psicopedagogo y Logopeda. Colaborador de la página Terapia y Familia

lunes, 23 de junio de 2008

GUIA DE INTERACCIONES ENTRE FIGURA DE AUTORIDAD Y LOS NIÑOS Y ADOLESCENTES

De nuestra colega y colaboradora de esta página, Alejandra Palacios Banchero, os presento parte de una Guía práctica que está desarrollando en escuela de Padres. Es tan sumamente sencilla y buena que, como siempre, agradezco a nuestra colaboradora y articulista sus desvelos por hacer grande nuestro blog y llenarlo de contenidos de verdadera calidad y docencia. Os aconsejo su lectura sosegada, interiorizada, a todos los padres, educadores y figuras de autoridad que tengan relacion ( o no) con niños o adolescentes. Seguro que sacaréis algún aprendizaje de este trabajo.



miércoles, 30 de abril de 2008

CARTA A UN MALTRATADOR




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Ha llegado a mí, a través de una persona muy, muy especial, esta carta a un maltratador. Deseo compartirla con vosotros porque me parece cruda, real y llena de tanto sentimiento y sensibilidad que me ha impresionado. El objetivo, como siempre, es concienciar de esta lacra que padece nuestra sociedad actual. Ha sido escrita por Fernando Orden Rueda de 2º de Bachillerato, de Ciencias de la Salud. IES Bioclimático, de Badajoz. II Premio del II Concurso Nacional 'Carta a un maltratador', convocado por la Asociación 'Juntos contra la violencia doméstica' y publicada en LA GACETA EXTREMEÑA DE LA EDUCACIÓN


Para ti, cabrón: Porque lo eres, porque la has humillado, porque la has menospreciado, porque la has golpeado, abofeteado, escupido, insultado... porque la has maltratado. ¿Por qué la maltratas? Dices que es su culpa, ¿verdad? Que es ella la que te saca de tus casillas, siempre contradiciendo y exigiendo dinero para cosas innecesarias o que detestas: detergente, bayetas, verduras... Es entonces, en medio de una discusión cuando tú, con tu 'método de disciplina' intentas educarla, para que aprenda. Encima lloriquea, si además vive de tu sueldo y tiene tanta suerte contigo, un hombre de ideas claras, respetable. ¿De qué se queja?

Te lo diré: Se queja porque no vive, porque vive, pero muerta. Haces que se sienta fea, bruta, inferior, torpe... La acobardas, la empujas, le das patadas..., patadas que yo también sufría.


Hasta aquel último día. Eran las once de la mañana y mamá estaba sentada en el sofá, la mirada dispersa, la cara pálida, con ojeras. No había dormido en toda la noche, como otras muchas, por miedo a que llegaras, por pánico a que aparecieses y te apeteciera follarla (hacer el amor dirías) o darle una paliza con la que solías esconder la impotencia de tu borrachera. Ella seguía guapa a pesar de todo y yo me había quedado tranquilo y confortable con mis piernecitas dobladas. Ya había hecho la casa, fregado el suelo y planchado tu ropa. De repente, suena la cerradura, su mirada se dirige hacia la puerta y apareces tú: la camisa por fuera, sin corbata y ebrio. Como tantas veces. Mamá temblaba. Yo también. Ocurría casi cada día, pero no nos acostumbrábamos. En ocasiones ella se había preguntado: ¿y si hoy se le va la mano y me mata? La pobre creía que tenía que aguantar, en el fondo pensaba en parte era culpa suya, que tú eras bueno, le dabas un hogar y una vida y en cambio ella no conseguía hacer siempre bien lo que tú querías. Yo intentaba que ella viera cómo eres en realidad. Se lo explicaba porque quería huir de allí, irnos los dos...Mas, desafortunadamente, no conseguí hacerme entender.

Te acercaste y sudabas, todavía tenías ganas de fiesta. Mamá dijo que no era el momento ni la situación, suplicó que te acostases, estarías cansado. Pero tu realidad era otra. Crees que siempre puedes hacer lo que quieres. La forzaste, le agarraste las muñecas, la empujaste y la empotraste contra la pared. Como siempre, al final ella terminaba cediendo. Yo, a mi manera gritaba, decía: mamá no, no lo permitas. De repente me oyó. ¡Esta vez sí que no!-dijo para adentro-, sujetó tus manos, te propinó un buen codazo y logró escapar. Recuerdo cómo cambió tu cara en ese momento. Sorprendido, confuso, claro, porque ella jamás se había negado a nada.


Me puse contento antes de tiempo.

Porque tú no lo ibas a consentir. Era necesario el castigo para educarla. Cuando una mujer hace algo mal hay que enseñarla. Y lo que funciona mejor es la fuerza: puñetazo por la boca y patada por la barriga una y otra vez...


Y sucedió.


Mamá empezó a sangrar. Con cada golpe, yo tropezaba contra sus paredes. Agarraba su útero con mis manitas tan pequeñas todavía porque quería vivir. Salía la sangre y yo me debilitaba. Me dolía todo y me dolía también el cuerpo de mamá. Creo que sufrí alguna rotura mientras ella caía desmayada en un charco de sangre.


Por ti nunca llegué a nacer. Nunca pude pronunciar la palabra mamá. Maltrataste a mi madre y me asesinaste a mí.
Y ahora me dirijo a tí. Esta carta es para tí, cabrón: por ella, por la que debió ser mi madre y nunca tuvo un hijo. También por mí que sólo fui un feto a quien negaste el derecho a la vida.
Pero en el fondo, ¿sabes?, algo me alegra. Mamá se fue. Muy triste, pero serenamente, sin violencia, te denunció y dejó que la justicia decidiera tu destino. Y otra cosa: nunca tuve que llevar tu nombre ni llamarte papá. Ni saber que otros hijos felices de padres humanos señalaban al mío porque en el barrio todos sabían que tú eres un maltratador. Y como todos ellos, un hombre débil. Una alimaña. Un cabrón.

miércoles, 9 de abril de 2008

CARTA DE DIOS




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Es difícil decirte hasta qué punto te quiero y te perdono cada día.
Eres un ser humano, mi milagro. Mi milagro mejor porque eres fuerte pero puedes ser débil y aun valiente. Eres inteligente y, sin embargo, ciertos días te sientes tan vacío que ni te ves el alma en el espejo. Estás pleno de dones y talentos.
Te lo aseguro yo que soy tu Padre, te lo aseguro yo que soy tu amigo.
Siéntate un día a repasar la vida. Por peor que la sientas nunca será tan mala ya que aún estás allí para mirarla. Piensa en lo bueno, vamos, sin pudores. Reconoce tus puntos más brillantes, juega con ellos ahora en tu recuerdo.
Si das vuelta a la esquina de los sueños te encontrarás allí contigo mismo.
Mírate con afecto y, si es posible, descubre lo que has sido sonriendo, observa lo que eres sin reproches, planea qué serás con entusiasmo.
Y piensa que tan sólo con desearlo puedes cambiar tu vida para siempre.
Solo hacen falta ganas, muchas ganas.
Te di la voluntad, debes usarla.
Arranca con un paso el camino más largo que será menos largo al dar el paso.
No estás ciego, mis ojos son tu guía. Ni estás sordo pues me estás oyendo.
Ni estás paralizado porque a cada momento yo te siento más cerca y me conmueve.
Ni estás mudo, yo escucho tus lamentos que le hacen perder tiempo a tus acciones y yo escucho, también, tus oraciones que me llegan flotando entre la gloria.
No sé si entiendes lo que significas: mi mayor creación, mi gran milagro.
El dueño y el esclavo de tu historia.
No temas comenzar la vida nueva si esta no te conforma.
No te lamentes nunca, no te quejes, no te dejes caer, no te atormentes, no aceptes el fracaso pues no existe, no maldigas, no busques más culpables, no te culpes tampoco, no te hieras, no te rindas jamás, no te deprimas.
Más que nada, no temas. Nunca temas. ¿Cómo puedes temer si te acompaño?
Tienes muchos poderes que no usas y muchos que ni sabes que los tienes.
Te he dado lo mejor y te hice libre. Y te hice irremplazable. No hay otro como tú en el universo; gente, persona, ser humano, hijo.
Eso que buscas tanto día a día, esa felicidad que te desvela, no se encuentra en los "qué" sino en los "quienes".
No vas a hallar en cosas la alegría sino en personas como tú, que esperan.
Yo ya cumplí mi parte, hoy es tu turno.
Te di el regalo de pensar, reírte; el de amar, elegir, emocionarte; el de determinar y hasta enojarte; el don de imaginar, crear, ser libre; y el de soñar, planear, cantar un poco; hablar y hasta sentirte un poco loco. Porque los cuerdos son muy peligrosos.
Te regalé rezar desde tu alma,decidir con tu mente tus acciones y tejer tu destino de esa forma. Casi te puse más allá que un ángel para tenerte cerca si me aceptas. Todo eso yo te di, pero ¿qué hiciste?
¿Qué has hecho de esas fuerzas que impresionan?
No importa, en realidad, voy a olvidarlo.
No es tiempo de reproches, nunca es tiempo.
Desde este mismo instante yo te pido que olvides tu pasado mansamente si es que en él hay espinas que te hieren. Vas a ser alguien nuevo y para eso vas a aprender ya mismo a perdonarte. Yo ya te perdoné y ahora es tu turno, tu turno una vez más; tienes mil turnos. Después junta el perdón que es más difícil y transfórmalo en fácil con hechos y palabras llevándolo en tus manos a los que te ofendieron.
"No es sencillo", dirás. Y, sin embargo, no dijiste tal cosa hace un instante cuando tú mismo fuiste perdonado.
Devuelve unas monedas de ese pago para estrenar tu estado de alguien nuevo.
Ya que vas a elegir, que esté bien hecho: Ama en lugar de odiar.
Ríe y no llores. Crea y jamás destruyas. Inventa los colores.
Persevera en lugar de renunciar. Alaba, no critiques.Cura y no hieras nunca.
Es hora de que des, sin pedir nada.
De actuar sin postergar más cosas. De crecer en lugar de consumirte. De bendecir en lugar de blasfemar. De vivir en lugar de morir. Y siente mi presencia en cada acto de tu vida flamante.
Crece un poquito más en optimismo. y goza del perdón y la esperanza. Debes abrir tu puerta a la sonrisa. Dejar atrás los miedos y las dudas. Borrar los sentimientos de derrota.
Yo estoy aquí, a tu lado, para siempre.
Me gusta que me llames, que me busques, que te acuerdes de mí, que no me olvides.
Yo, que he vivido en ti toda tu vida, hoy te estoy esperando para amarte.
Si has de venir para abrazarme un día, yo sé esperarte pero no te atrases.
Puedo esperar pero por ti te urjo. El tiempo es muy valioso, no lo insultes creyendo que hay de sobra y para siempre. Yo sigo junto a ti pues quiero darte la paz de una serena compañía, el abrazo especial que abriga el alma, la caricia que todo lo transforma.
Vuélvete otra vez niño, simple, puro, sé inocente, sé ingenuo y generoso.
Si es que ya no lo tienes, recupera rápidamente el don divino de asombrarte y ese de conmoverte y asustarte ante la maravilla de sentirte humano.
Porque tú, mi milagro, estás lleno a tu vez de otros milagros. Como poder oír, si lo deseas, ese sonido de tu propia risa, puedes conocer el amor, puedes saber que te prefiero sobre todo lo demás, puedes sentir una lágrima abriéndose paso en tu mejilla, puedes comprender el dolor, puedes ayudar y ayudarte.
No olvides nunca que te quiero ver feliz.
Eres mi milagro, con tus bolsillos llenos de milagros. Siémbralos en el mundo.
Arroja a mano llena las semillas de la misericordia, la piedad, la paz, la esperanza, el amor, la fe, el coraje, los sueños y las ganas de vivir como si todo fuera burbuja y cascabel. Ya sé que no lo es, pero precisamente por eso hay muchos que te necesitan para que les devuelvas ilusiones.
Y tú los necesitas a esos muchos. Vamos, no pierdas tiempo, mi milagro, vamos.
Usa ya tus poderes y regala tus dones. Yo estoy al lado tuyo en cada instante. Y lo único que pido a cambio de eso es, simplemente, nada. Ni siquiera que estés al lado mío, pues esa es tu elección y no tu carga. Vamos los dos. Nos espera la vida.
Dame la mano, yo te doy la mía.
Te lo voy a mostrar, ya que es difícil, es difícil decirte hasta qué punto te quiero y te perdono cada día.

fdo.: Dios.


Del libro: Líbranos del mal. Víctor Sueiro.

miércoles, 2 de abril de 2008

NUEVA ASOCIACION PROFESIONAL

Me es muy grato comunicar que el viernes, día 4 de abril, en ONDA RADIO, en el 107.2 de la FM, se va a presentar la Asociación de Terapeutas familiares, Mediadores y Expertos en Intervenciones Sistémicas de la Región de Murcia (ATFRM). Vamos a tener ante los micrófonos a su Presidenta, Ana Isabel Caparrós y a su Secretario, Gabriel González. Aprovecharemos su asistencia, como expertos, para indagar sobre la realidad de la familia en la actualidad y sus problemas en las interrelaciones más comunes.


Esta es una grata noticia porque comienza a cobrar sentido y peso la necesidad de prepararse en la especialidad de familia, célula primigenia de la sociedad, donde el ser humano vive, se socializa y aprende a ser y a convertirse en la Persona que necesita ser.

jueves, 27 de marzo de 2008

MIEDO AL CAMBIO


s curioso observar cómo a lo largo de la vida los cambios en nuestra forma de ser se producen sin apenas darnos cuenta. Modificamos el carácter como reacción a determinados acontecimientos y no como resultado de una planificación voluntaria. Se vive, pero se revisa poco la vida, tal vez llevados por la creencia errónea de que la personalidad no cambia. "Uno o una es así, y ya está", suele decirse. Sin embargo, se puede cambiar para mejorar uno mismo y para mejorar las relaciones con los otros. En definitiva, se pueden revisar los patrones de conducta y conformar el carácter más cercano al gusto propio.


Además, se quiera o no, en el propio crecimiento personal aparecen necesidades que antes no existían, y esto impulsa a la persona a efectuar modificaciones en su manera de vivir. Esta necesidad se conoce como crisis, una idea a la que se le asigna de manera habitual un significado negativo porque define una fase en la que la persona experimenta un nivel de angustia mayor de lo normal.


Para superarlo, y asumirlo, hay que entender que el cambio es natural, y también lo son la incertidumbre y el miedo que trae parejos, porque implican el paso de un estado conocido a otro desconocido, de unos hábitos a otros. Y son precisamente esos hábitos los que se desarrollan a medida que vivimos y establecen las formas predeterminadas de actuar en una situación. Esto es así porque tendemos a repetir las conductas que en ocasiones anteriores nos han dado buenos resultados o, por lo menos, nos permiten conocer con certeza qué vamos a obtener. En la conformación de esas pautas de comportamiento estamos influidos por las características de nuestra personalidad. Por tanto, en cierta medida, seguimos el dictado de una tendencia innata e involuntaria. Pero sólo en cierta medida, debido a que con el paso del tiempo las conductas se arraigan a fuerza de practicarlas.


El paso de un estado conocido a uno desconocido y la incertidumbre que esto genera puede producir un aumento de inseguridad.


Por eso conviene revisarlas y, si fuera necesario, reformarlas. No siempre resulta fácil, pero a veces no queda más remedio, sobre todo si queremos librarnos de lo que representa un obstáculo para hacer real la posibilidad de ser más felices. No en vano, la motivación para afrontar una situación es siempre satisfacer alguna necesidad.


Las necesidades de las personas van transformándose a medida que van recorriendo las etapas del desarrollo personal, que no siempre se corresponden con los cambios físicos que experimenta el cuerpo, pero sí con la llegada de una nueva etapa en la que se presentan nuevas exigencias. Esa ansiedad ante los efectos del paso del tiempo y los cambios personales ha dado lugar al conocido concepto de las "crisis de la vida".


En un principio, se habló de la crisis de la mitad de la vida, que se situaba en torno a los 40 años, pero esta idea se ha expandido hasta abarcar varias "crisis" que marcan el paso de una etapa de desarrollo a otra. No importa cuál sea la edad que se tenga. Cuando toca crecer, toca.


A la idea de crisis se le asigna siempre un significado negativo con el que se da a entender que es una fase en la que la persona experimenta un nivel de angustia mayor de lo normal.


Esto es natural, dado que implica el paso de un estado conocido a otro desconocido, y la incertidumbre que esto genera produce un aumento de inseguridad. Sin embargo, ese temor a lo desconocido no puede conducir a la negación de llevar a cabo los cambios que el desarrollo personal exige, porque si así ocurre, se ejerce una suerte de violencia contra uno mismo.


Esta situación violenta resulta además gratuita, puesto que por más que se intente, nunca se va a poder volver al estado en que se encontraba antes. Otro factor que contribuye a empeorar las cosas es que todas las personas no maduren ni se desarrollen al mismo tiempo. Por causas genéticas y ambientales, cada persona tiene su ritmo y está lista para pasar de una etapa a otra de su vida en un momento determinado, que no tiene porqué coincidir con el de las personas que le rodean. Puede ocurrir que cuando se están sintiendo nuevas necesidades y viendo nuevos horizontes, los amigos o la pareja no entiendan qué es lo que está pasando, porque para ellos ese momento todavía no ha llegado.


Para poder cambiar nuestra situación tenemos que transformar nuestra conducta, y es preciso ser sincero con uno mismo para variar el rumbo. Podemos imaginar que se vacía la mochila con la que cargamos en el caminar de la vida, se quita aquello que pesa pero que no es necesario, y así se puede seguir caminando y se puede llenar de nuevo. Aprovechar las crisis significa revisar la vida:


· Cuando se trata de cambiar hábitos, es necesario distinguir entre lo que constituye parte de la estructura de nuestra personalidad (y, por lo tanto, difícilmente modificable) y lo que sí se puede cambiar.


· Quitar costumbres, vicios o manías siempre resulta penoso porque son conductas que se han incrustado de manera importante en nuestra manera de ser. Pero el esfuerzo del cambio siempre merece la pena.


· Seamos conscientes de que mientras no se produzcan los cambios, nos seguirán ocurriendo las misma cosas que hasta ahora.


· Uno de los factores más importantes para poder asumir la transformación es la sinceridad con uno mismo. Tiene que llegar un momento en que dejemos de lado la tendencia a autoengañarnos para no complicarnos la vida.


· Es preciso analizar cada una de las creencias que se han ido instalando en nuestra vida y determinar cuáles nos favorecen o perjudican.


· Es importante considerar la oportunidad de que otras personas -puede que profesionales- intervengan ayudándome en los procesos de cambio, no tanto dándonos consejos, sino ofreciéndose a ser espejos de nuestra propia persona para que cada uno se pueda examinar con mayor detenimiento para poder juzgar y actuar con más acierto.



Extraido de revista.consumer.es/salud





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miércoles, 12 de marzo de 2008

REFLEXIONES PARA BIEN VIVIR

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miércoles, 5 de marzo de 2008

NUESTRA REACCIÓN A LAS COSAS

"... conviene enfocar el trabajo en busca de los medios de actuación sobre las causas de nuestros estados negativos.


El primer paso en esta dirección, paso fundamental, es el comprender que el problema reside en nuestra reacción a las situaciones.


Nosotros creemos siempre que el problema consiste en que la situación externa es muy distinta a la que nos sería favorable o conveniente.


Estamos convencidos de que tenemos el problema debido a... (la situación X); quizá se trata de un problema económico, o de salud, o social, o familiar, o de lo que sea. En la medida en que yo crea que mi problema, que mi inseguridad, mi angustia, mi tensión o mi depresión, son consecuencia de la situación exterior, yo no podré resolver el problema.


Es cierto que existen unas situaciones externas que despiertan en mí el conflicto; pero mirándolo con más exigencia veremos que este factor externo es problema según como yo lo valoro y lo vivo, lo es en la medida en que yo reacciono ante él de una manera determinada. Nunca es la situación exterior en sí la que provoca mi estado negativo interior, sino el modo en que vivo la situación, según sea mi reacción ante ella.


En el trabajo interno es necesario darnos cuenta de que no nos enfrentamos realmente con problemas exteriores sino con problemas que del exterior se han instalado en el interior.


Hay una parte de mi mente que registra las cosas externas y es con esta parte de la mente con la que yo tengo el conflicto. No es con el exterior en sí mismo, no es con la persona A (o B, o C) en sí misma; es con mi imagen mental, con la valoración y significación que para mí tiene esa imagen, de la persona o la situación.


¿Cómo puedo yo influir en el problema? Si creo que el problema se resolverá sólo si la otra persona o la situación exterior cambian, estoy en un camino equivocado. Y esto es lo más frecuente; estamos tan hipnotizados con las imágenes y situaciones que percibimos del exterior, que creemos que solamente el cambio de las circunstancias externas podría ser la solución efectiva.


Extracto del libro "Personalidad y niveles superiores de conciencia"


Antonio Blay Fontcuberta. Editorial Índigo (1991)

UN CUENTO PARA REFLEXIONAR

"Una mujer soñó que entraba en una tienda recién inaugurada en la plaza del mercado y, para su sorpresa, descubrió que Dios se encontraba tras el mostrador.


«¿Qué vendes aquí?», le preguntó.


«Todo lo que tu corazón desee», respondió Dios.


Sin atreverse casi a creer lo que estaba oyendo, la mujer se decidió a pedir lo mejor que un ser humano podría desear:


«Deseo paz de espíritu, amor, felicidad, sabiduría y ausencia de todo temor», dijo.


Y luego, tras un instante de vacilación, añadió:


«No sólo para mí, sino para todo el mundo».


Dios se sonrió y dijo:


«Creo que no me has comprendido, aquí no vendemos frutos, únicamente vendemos semillas».

jueves, 28 de febrero de 2008

EL AMOR: ¿PLACER O DOLOR?




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a relación de pareja, quizás sea lo mas parecido a un regalo precioso. El amor compartido deleita, satisface, responsabiliza, es integrador, transformador.
Impulsa a desear conocer el secreto de la vida y a compartir el gozo de dar, de entregarse al otro hasta fundirse en alma y cuerpo. Amar desde la esencia del ser.


Pero ¿qué ocurre cuando ese amor generado dentro de tí es truncado por una falta de entendimiento, por una incapacidad para desarrollar todas las facetas personales que tu compañero/a necesita?
Dice Freud: “enamorarse linda siempre con lo anormal, siempre se acompaña de ceguera a la realidad, compulsividad, y constituye una transferencia de los objetos amorosos de la infancia.” El amor como fenómeno racional, como máximo logro de la madurez, no es, para Freud, materia de investigación, puesto que no tiene existencia real.
Porque amar se ama, se encuentra el amor cuando reconoces al ser amado, pero esto, que es una constitución de ingredientes varios, solamente puedes expresarlo cuando se reúnen todos los factores apropiados. (El arte de amar de Erich Fromm)
Uno pasa toda la vida preparándose para algo, a veces jamás ocurre, otras aparece la luz y esa espera fermenta, suena la campanilla y es ahí cuando impulsas todos los otoños de tu vida y los transformas en primavera.
Cuando te entregas, a veces es para toda la vida, otras en cambio, la entrega es el vacío, te amputan el corazón y el alma. Eres despedazado. La pena es como un valle dilatado y sinuoso. Entramos en una nueva fase, en una nueva pérdida. Se interrumpe tu vida, saboreas la hiel y el bienestar sentido es un factor del pasado. Te despojas de tí mismo. Apenas apareces.
Cuando enfrentas tu realidad y llegas al reconocimiento real y pleno de que por más vueltas que des, la desembocadura es la misma, de que por mucho que te empeñes en querer admitirlo, hay una desintegración dentro de ti, compartiendo tu vida con el ser que te mira y no te conoce, que dice amarte pero no comparte tu amor, que te aniquila, que te aparta para que retrocedas e interrumpas el curso natural de tu desarrollo. Vendes tu alma a cambio de que borren tu vida.
Cuando llegas a sentirte aniquilado es cuando debe surgir el planteamiento de reconversión hacia uno mismo.
El clima constante de no aceptación de tu individualidad, al igual que la falta de amor y comprensión, provocan retraimiento en el sentir.
Una vez tomada la decisión correcta, dominando el único valor que tenemos, nuestra propia vida, nos encontramos que en ella hay mucha muerte, porque en toda pérdida se muere algo o mucho de nosotros mismos.
Que a veces buscamos la vida y encontramos la muerte, pero que ésta, inexorablemente nos llama, porque para nosotros es la vida, es una tarea irrenunciable. Te enfrentas a la muerte para ir junto a la vida y encuentras a la vida al lado de la muerte. La reconoces, claro que sí, y la eliges. Quizás la vida y la muerte sean una misma cosa. Se vive para morir y se muere para vivir.
El amor no compartido es un grito desgarrador, una selva llena de peligros que a veces señala el camino del infierno entre ruidos infectos y penas merecidas.Pero uno no hace tratos con el mundo cuando éste quiere excluirlo de la oportunidad de salvarse por sí mismo.
Si perseguimos objetivos y reconocemos las raíces que han conformado nuestra personalidad, nos daremos cuenta que la verdadera felicidad no merece ser castigada, es decir, un amor compartido no es un eslabón de sufrimientos y cadenas.
Un amor compartido es generoso, espiritual. Los eventos exteriores no desvían al amor, muy al contrario, los une.
Cuando te reconoces es cuando inicias la etapa de distinguir claramente aquello que siempre caminó junto a ti, de aquello que te desvió de tu camino. Ahí es cuando comienza el proceso interno de crecer. Ahí es donde está la vida.

“En algún punto entre los extremos de vivir una vida de
mentiras vitales y una vida de simples verdades se encuentra
el mejor camino de la supervivencia y la cordura.” (Daniel Goleman)



Por todo lo expuesto anteriormente, terminaré escribiendo una frase que dice así:

Te amo aunque eso no tiene nada que ver contigo.



GLORIA S. CONESA ALBALADEJO. Orientadora Familiar y articulista de la página TERAPIA Y FAMILIA.

miércoles, 27 de febrero de 2008

Carta de un hijo a todos los padres del mundo



esde aquí queremos hacernos eco de un texto que desde hace tiempo circula en educación como mensaje hacia los educadores, los adultos y en concreto hacia los padres. Se trata de un texto lleno de contenido en valores y de mucha filosofía. Se ha convertido, podríamos decir en un emblema o himno al respeto de las personas y más concretamente, de los niños.



Es un texto anónimo que seguro lo han leído alguna vez, que no ha pasado desapercibido para los padres, pero que por un motivo u otro, no le hemos dado la importancia que claramente tiene. Realmente merece la pena guardarlo, reflexionar ayudados por su contenido. Llega a ser, podríamos afirmar, los mandamientos del padre.



En nuestra página TERAPIA Y FAMILIA no queremos que falte este texto y aprovechamos para ofrecerlo con la seguridad que su lectura motivará un momento de reflexión, de diálogo y, lo que es más importante, de cambio de actitudes en el comportamiento hacia los hijos. Estamos seguros que les gustará.




"CARTA DE UN HIJO A TODOS LOS PADRES DEL MUNDO"



No me grites


Te respeto menos cuando lo haces. Y me enseñas a gritar a mí también y yo no quiero hacerlo.



Trátame con amabilidad y cordialidad igual que a tus amigos.
Que seamos familia no significa que no podamos ser amigos.



Si hago algo malo, no me preguntes por qué lo hice
A veces, ni yo mismo lo sé.



No digas mentiras delante de mí, ni me pidas que las diga por ti (aunque sea para sacarte de un apuro). Haces que pierda la fe en lo que dices y me siento mal.



Cuando te equivoques en algo, admítelo.
Mejorará mi opinión de ti y me enseñarás a admitir también mis errores.



No me compares con nadie, especialmente con mis hermanos.
Si me haces parecer mejor que los demás, alguien va a sufrir (y si me haces parecer peor, seré yo quién sufra).



Déjame valerme por mí mismo.
Si tú lo haces todo por mí, yo no podré aprender.



No me des siempre órdenes.
Si en vez de ordenarme hacer algo, me lo pidieras, lo haría más rápido y más a gusto.



No cambies de opinión tan a menudo sobre lo que debo hacer.
Decide y mantén esa posición.



Cumple las promesas, buenas o malas.
Si me prometes un premio, dámelo, pero también si es un castigo.



Trata de comprenderme y ayudarme.
Cuando te cuente un problema no me digas: "eso no tiene importancia..." porque para mí sí la tiene.



No me digas que haga algo que tú no haces.
Yo aprenderé y haré siempre lo que tú hagas, aunque no me lo digas. Pero nunca haré lo que tú digas y no hagas.



No me des todo lo que te pido.
A veces, sólo pido para ver cuánto puedo recibir.



Quiéreme y dímelo.
A mí me gusta oírtelo decir, aunque tú no creas necesario decírmelo.




Extraído de www.cnice.mec.es/padres/orientacion_familiar/

jueves, 21 de febrero de 2008

"MÁS DE LO MISMO"

El fenómeno "más de lo mismo" es un típico ejemplo de Cambio-1. Consiste en aplicar reiteradamente el mismo intento de solución, a pesar de no obtener los resultados deseables, en vez de cuestionarse la conducta que uno aplica para la solución del problema, el individuo parte de la premisa mental de que esa conducta es la correcta, y la justificación que se da al hecho de no obtener el resultado deseable es que "no la aplica con la suficiente intensidad".



Multitud de casos ejemplifican este tipo de fenómeno. Así, cuando una esposa exige que su marido sea más comunicativo con ella y no lo consigue, en vez de abandonar esa conducta de exigencia, lo que hace es incrementarla en intensidad, suponiendo que mientras "más insista" más cerca estará de conseguirlo. Lo que ocurre es que mientras "más" le presiona ella "más" se cierra él, apareciendo un segundo problema, el que ahora su marido no sólo es poco comunicativo sino que se muestra despreciativo y rechazante. Es la "solución aplicada" lo que crea el problema.



Pongamos ahora para ilustrar mejor esto otro ejemplo:


Unos padres consideran que la relación entre ellos y su hijo adolescente debería ser "fluida y armoniosa ". Sí observan que el hijo va a la suya y se muestra algo arisco/a - cosa normal en la adolescencia - considerarán que tiene un problema psicológico, al punto de pretender que se abra con ellos. Mientras más se cierra el chico y se muestra agresivo por esa intromisión en su intimidad, más ellos considerarán que tiene un problema psicológico y más presionarán para buscar tratamiento.



Esto nos lleva a establecer un clara diferencia entre lo que son "dificultades y problemas". Por DIFICULTADES nos referiremos a un estado de cosas indeseables que, o bien puede resolverse mediante algún acto de sentido común y para el cual no se precisan capacidades especiales para resolver problemas, o bien, con mayor frecuencia, a una situación de la vida, indeseable pero por lo general bastante corriente, y con respecto a la cual no existe solución conocida y que hay que saber sencillamente conllevar, al menos durante cierto tiempo.



Cuando hablamos de PROBLEMAS nos referimos a callejones sin salida, situaciones al parecer insolubles, crisis, etc., "creados y mantenidos" al enfocar mal las dificultades.


(Extraido de los apuntes del Profesor Luis Cibanal en http://perso.wanadoo.es/nicanorap/progr-asignat_terap_famil.htm)

martes, 19 de febrero de 2008

LA FAMILIA PATOLOGICA Y EL TERAPEUTA

Una familia patológica en sus relaciones es aquella que frente a las tensiones incrementa la rigidez de sus pautas y sus límites transaccionales.


Normalmente la familia, como conjunto en interación, opera a través de pautas que requieren transacciones entre sus miembros y se basa en los mecanismos homeostáticos, de equilibrio, ofreciendo resistencia al cambio. Es decir, constantemente intenta adaptarse al estrés que surge ante los cambios de sus integrantes y sus demandas, con el objetivo de llevar una continuidad que la mantenga unida a la vez que intenta hacer posible su reestructuración.


Es posible que sola, en ocasiones, la familia no tenga la capacidad de llegar a adaptarse a esos cambios que le otorguen el equilibrio necesario para continuar estando en la normalidad subjetiva, hecho éste que debería obligar a la participación de un terapeuta familiar que, con otra perspectiva, pudiera ofrecer un mapa de la familia para señalar y detectar qué pautas pueden ofrecerse de forma operativa y cuáles están imposibilitando las relaciones entre sus componentes. Con esta participación se señalarán las adecuadas pautas transaccionales y el establecimiento de los nuevos límites y normas a reestructurar por los subsistemas que componen el núcleo familiar.


En las interacciones se observarán las incongruencias entre lo digital y lo analógico, los dobles vínculos, las descalificaciones...,así como la propia impregnación del terapeuta por el clima emocional.


En nuestro quehacer profesional y habiendo llegado al punto de formar parte del grupo en tratamiento, no hemos de olvidar los principios importantes en los que nos basamos para hacer de nuestra intervención una verdadera relación de ayuda. Estos principios debemos tenerlos presentes en nuestras actuaciones para no desvirtuar en ningún momento la misión real que tenemos:


-Es crucial intervenir respetando a las personas y al sistema familiar.


-Entrar en la familia sólo hasta donde ellos quieran.


-Adecuar nuestro vocabulario y lenguajes al nivel sociocultural de la familia.


-Nuestra actitud ha de ser neutral (no fría) ante todos los miembros en tratamiento, ya que puede sernos difícil no identificarnos con alguno de los problemas, pero será complicado salir de la posición ante una alianza y/o coalición con algún miembro de cualquier subsistema.


-Empatía sí, simpatía no.


Está claro, pues, que debemos mantener la adecuada distancia terapéutica para ser en verdad de ayuda y no realizar intervenciones como, además de lo expuesto, por ejemplo dar demasiadas prescripciones, hacer muchas interrupciones, mantener a la familia distante o establecer pautas imposibles o inalcanzables.

miércoles, 16 de enero de 2008

REALIDAD SOCIAL DE LA FAMILIA


NO DE LOS CAMBIOS FUNDAMENTALES ES EL MISMO CONCEPTO DE FAMILIA. YA NO SE CIRCUNSCRIBE SOLAMENTE A LA UNION DE UN HOMBRE Y UNA MUJER PARA CREAR VIDA Y SUS MIEMBROS NO TIENEN NECESARIAMENTE QUE TENER VÍNCULOS DE SANGRE.



LA REALIDAD SOCIAL ES MUY DISTINTA.



Hablar de familia en la actualidad nos lleva a hablar de diversidad. Más allá del casi obligado plural con que debemos referirnos a la institución familiar, es cierto que las definiciones de familia, por más variadas que sean, descansan hoy en la relación interindividual, dando la idea de que la familia es ante todo un proyecto relacional que no hace referencia necesariamente a lazos de sangre. Precisamente Schaffer (1990 en Isabel Solé i Gallart, 1998) señala que la naturaleza de las relaciones interpersonales son el factor clave del desarrollo del niño en la familia, más incluso que la propia estructura familiar.


Esto es precisamente lo que queremos rescatar en nuestra intervención: la naturaleza de la relación interpersonal como factor clave del desarrollo del niño en la familia. La familia sigue siendo, a pesar de los ataques y dudas que se ciernen sobre ella, el nudo esencial de la constitución de la personalidad de los niños. Prácticamente todas las definiciones, más allá desde donde se posicionen para estudiar a la familia, hacen referencia a los factores comunes: habitación común, descendencia común, mismo techo, mismo apellido, mismos padres, mismo grupo, misma historia.


Podríamos decir que dos aspectos fundamentales marcan a la familia de hoy: es el niño que la define, ya sea por su ausencia o por su presencia. Por otro lado, la historia de las personas dentro de las familias no es tan lineal como antaño: el ciclo de vida familiar no es tan previsible, y una misma persona puede pasar por muy diferentes etapas de su vida en cuanto a la familia: celibato, pareja, familia monoparental, familia compuesta, etc.


Por otro lado, la familia se ve amenazada en lo que tiene de más fundamental: dar a sus miembros la identidad de base suficientemente reaseguradora para afrontar los acontecimientos de la vida. La familia antes tomaba a cargo dimensiones muy particulares de la experiencia humana: tiempo de vida, de aprendizaje, de educación, de reproducción y ahora está cediendo algunas de estas funciones a otras instituciones.


De todos modos, y con variantes respecto a etapas anteriores, la familia es claramente el primer contexto de aprendizaje para las personas, en este sentido, es importante aclarar que en su seno aprenden no sólo los niños sino también los adultos. En la familia se ofrece cuidado y protección a los niños, asegurando su subsistencia en condiciones dignas. También ella contribuye a la socialización de los hijos en relación a los valores socialmente aceptados.


Las familias acompañan la evolución de los niños, en el proceso de escolarización, que es la vía excelente para ir penetrando en otros ámbitos sociales diferentes a la familia. Esta, a través de estas funciones apunta a educar a los niños para que puedan ser autónomos, emocionalmente equilibrados, capaces de establecer vínculos afectivos satisfactorios.


En esta intervención haremos expresa referencia a la que anotamos como segunda función básica de la familia, esto es, la función socializadora, que conecta al niño con los valores socialmente aceptados. La enculturación como así ha dado en llamarse consiste en la transmisión de representaciones y valores colectivos, indispensables para el desarrollo y la adaptación de los niños.


Partimos de que los valores, las reglas, los ritos familiares están al servicio de la estabilidad familiar, funcionan como sello de identidad para las distintas familias, están al servicio del sentido de pertenencia. Por otro lado, existen fuerzas internas y externas, como el proceso evolutivo de los miembros de una familia, los conflictos, las crisis que funcionan como agentes de cambio. Del equilibrio entre ambas fuerzas resultará el sano crecimiento de la familia.


Desde una perspectiva evolutivo-educativa, podemos decir que la familia supone:

· un proyecto vital de existencia en común con un proyecto educativo compartido, donde hay un fuerte compromiso emocional,


· un contexto de desarrollo tanto para los hijos como para los padres y abuelos,


· un escenario de encuentro intergeneracional,


· una red de apoyo para las transiciones y las crisis.


Desde esta perspectiva, la familia aparece como el mejor contexto para acompañar a la persona para transitar los cambios que implica necesariamente la vida.


En cuanto al proyecto educativo familiar es en general de orden implícito, se trata de un contrato familiar donde se "inscribe" la forma en que se organizan las familias, como se dividen las tareas, qué expectativas se tienen de los miembros de la familia. Los valores, actitudes y expectativas que de esta forma se transmiten constituyen lo que algunos autores (Cremin, 1976; Bloom, 1981) han llamado "currículum del hogar". Este currículum del hogar no está escrito -a diferencia del escolar- pero cuenta con objetivos, contenidos, "metodologías" que determinan la seña de identidad de cada familia, y contribuyen a generar aprendizajes en sus miembros . Las familias se diferencian entonces no sólo por los contenidos sino también en los estilos con que transmiten estos contenidos (Martínez, 1996).



martes, 8 de enero de 2008

PAUTAS PARA ENFOCAR LA SEPARACION O DIVORCIO


n un anterior artículo, a raíz de una charla que realizamos en una de las escuelas con las que colaboramos frecuentemente, hablábamos de como debíamos enfocar la separación a nuestr@s hij@s para que el impacto inicial fuera más llevadero. No obstante, está claro que el proceso no acaba aquí sino que una nueva vida empieza y que por muy bien que hayamos hecho los primeros pasos no debemos descuidar lo que irá aconteciendo en el futuro. En este sentido indicamos a continuación aquellos aspectos básicos que deben ser tenidos en cuenta:



En primer lugar, los ACUERDOS SIEMPRE SE HAN DE RESPETAR, especialmente los relativos al régimen de visitas, puesto que sino pueden suponer cierta sensación o sentimiento de abandono. Es bueno que el padre o madre custodio se muestre un tanto flexible en las visitas que puede realizar la otra parte, ya que l@s hij@s tienen necesidad de ver a aquella figura que ya no está en casa.


Se ha de procurar mantener el máximo de ESTABILIDAD en la vida cotidiana de l@s hij@s en relación al domicilio, la escuela, el entorno, los horarios, hábitos y demás. Primero hemos de dar tiempo a que se adapten a la nueva situación, pueden tardar más de un año y progresivamente ya iremos introduciendo cambios, siempre anticipándolos convenientemente.


Debemos intentar NO HABLAR MAL de la otra figura parental, ya sea enfrente él o ella con otra persona o bien directamente con ell@s. Debemos tener en cuenta que para ell@s es como si hablasemos mal de una parte suya, de alguién a quien quieren mucho aunque les haya hecho daño a la otra figura. Este aspecto, así como el resto de dificultades, ocurren especialmente en los casos de separación por infidelidades en las que las relaciones entre los progenitores se vuelven más difíciles.



Se debe procurar establecer unas PAUTAS COMUNES en relación a la educación del hij@, puesto que ambos deben querer lo mejor para él y ella, en este sentido conviene tomar especial atención a:


Escuela


Exigencia y normativa


Rutinas


Aspectos de tipo material


En ocasiones respetar este último punto puede resultar difícil para el padre no custodio, puesto que pueden pasar poco tiempo con ell@s y es posible que prefieran no entrar en temas de exigéncia, no obstante deben de tener en cuenta que sus hijos necesitan la misma uniformidad de criterio que el resto de niñ@s, para desarrollarse personalmente de forma adecuada.



Buscar el ACUERDO en todas las DECISIONES IMPORTANTES para el niñ@.


El punto más importante recae en el hecho de que LOS HIJOS NUNCA DEBEN SER UN ELEMENTO DE LUCHA entre los padres. Conviene tener en cuenta que este aspecto es el más desestabilizador para ell@s, ya que los pone en una disyuntiva muy difícil de resolver, para la cual ningún niño se encuentra preparado. Las disputas las deben resolver los padres entre ellos y no tienen porque envolver a los hij@s, ya que las consecuencias psicológicas para los ell@s son terribles, entrando en una inestabilidad emocional muy difícil de resolver.


En los casos en los que es más complejo llegar a una situación de acuerdo, nosotros acostumbramos a recomendar mediación familiar como una posible ayuda a un acercamiento de posiciones, aunque depende mucho de la predisposición de los padres y de que entiendan que sus hij@s no tienen que pagar sus platos rotos y tienen derecho a crecer en un entorno de respeto y con unas relaciones afectivas positivas con su padre y su madre.



MARC GINER LLENAS. Psicopedagogo y Logopeda. Colaborador de la Página Terapia y Familia.

lunes, 7 de enero de 2008

NIVELES Y APLICACIONES DE LA ORIENTACION FAMILIAR

(notas sobre el trabajo del Dr. José Luis Castellanos Delgado, Psicólogo adscrito al plan DGAS del Ministerio de Asuntos Sociales)

El profesor J. A. Ríos González define la orientación familiar como «el conjunto de técnicas encaminadas a fortalecer las capacidades, evidentes y las latentes, que tienen como objetivo el fortalecimiento de los vínculos que unen a los miembros de un mismo sistema familiar, con el fin de que resulten sanos, eficaces y capaces de estimular el progreso personal de los miembros y de todo el contexto emocional que los acoge» (Ríos González, 1984).


De esta forma vemos que la función de la Orientación Familiar (OF) incluye la promoción de una calidad óptima de interacción entre los seres humanos y los aspectos evolutivamente importantes de sus entornos físicos, sociales y psicológicos (Blocher y Biggs, 1986). Se trata de potenciar procesos evolutivos de la familia y ayudar a las personas a superar sus dificultades con el fin de prevenir trastornos psicosociales más graves. De esta forma, la función de la OF es claramente una función preventiva de desórdenes posteriores.


Las funciones de la OF, pues, son amplias y ambiguas. Se acercan a todos los problemas que pueden plantearse a una familia y por extensión a los miembros que la componen.


En general, se reconocen los siguientes niveles en la OF:


a) Nivel informativo, en el sentido de favorecer una mejor comprensión del medio y de los recursos sociales a disposición de la familia.


b) Nivel educativo, proporcionando a los padres los medios necesarios para un desarrollo integral de sus funciones educativas.


c) Nivel de asesoramiento o preparación ante las distintas fases o situaciones por las que pasan las familias.


d) Nivel de tratamiento y solución de conflictos. En este nivel el fin es la superación de los dinamismos disfuncionales de las familias, haciendo posible su progreso y su adaptación al medio. Este nivel es específicamente terapéutico.


En este marco se reconocen tres grandes tipos de actividades o programas dentro de la OF:


a) Asesoramiento familiar (consulting) en las diferentes etapas del ciclo vital.


Formación de una familia, adaptación a los cambios sociales que implican a las familias, apoyo en las distintas etapas que afectan a los hijos, etc.


b) Asesoramiento en situaciones de crisis:


Mediación en procesos de separación y divorcio. Intervención de apoyo en familias disfuncionales con violencia familiar, disminuidos, internamientos, etc.


c) Asesoramiento para la intervención en ciertos colectivos.



Veamos, por último, algunas de las posibles aplicaciones de la OF:


• Mediación entre cónyuges separados, usando técnicas estructuradas de negociación y búsqueda de acuerdos en los diferentes niveles. Minimización de los efectos de la separación de los hijos.


• Explorar y comprender problemas explícitos del matrimonio, como estrés, ante la jubilación o diferencias generacionales.


• Instrumento de estabilidad matrimonial.


• Asesoramiento familiar ante situaciones de fracaso escolar de los hijos.


• Asesoramiento como alternativa al internamiento de menores o adolescentes.


• Vehículo de integración social de familiares más desestructuradas o desarraigadas.


• Ausencia de uno de los padres.


• Organización doméstica.


• Relaciones con la comunidad.



Recomendaciones internacionales


El Consejo de Europa ha recogido en diversas recomendaciones la necesidad de este tipo de servicios.


En su documento de 2-9-1974, CE/SOC (74)16, recomienda a los estados miembros el establecimiento de centros de Orientación Familiar y de las Organizaciones de Orientadores Familiares, que deberán estar oportunamente financiados por el Estado.


En la recomendación R(80)12 sobre organismos del consejo conyugal y familiar, el Consejo de Europa reconoce la diversidad de modelos en los países europeos y constata que deben ser organismos abiertos a cubrir los problemas personales íntimos de las personas. Estos centros deben ser accesibles para todos, cuidando una información veraz y especialmente ofertados a parejas, personas divorciadas, separadas, padres solos, solteros y jóvenes.


Así como «podrán desarrollar un trabajo de información y educación en los casos apropiados, educación sexual, grupos de discusión, cursos sobre dinámica de parejas y sesiones de información sobre las relaciones padres-hijos». El Consejo de Europa reconoce las condiciones de información y actitud de los «consejeros», pero no delimita su categoría profesional.


En Europa los servicios de OF han tenido una gran difusión desde la segunda guerra mundial. Cada país ha seguido su modelo de financiación y desarrollo, aunque en general la iniciativa parte de entidades privadas que luego son subvencionadas con fondos del Estado. Estos centros gozan de gran prestigio en países como Inglaterra, Bélgica o Italia.