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martes, 31 de enero de 2012

Pareja, distintos y responsables

“El cariño se siente, no se enseña; se transmite, no se ordena;
se regala, no se pide.”

Cada pareja va a estar determinada por las características de cada persona y este es el motivo por el que cada una de las parejas cuenta con una peculiaridad única. Con esta premisa podemos deducir, y la experiencia de la vida así lo indica, lo que comentan al respecto Gadoni y Musso, en su libro “Vivir feliz en pareja”: “…cualquier amor es ganador en sí mismo y no puede ceñirse a unas instrucciones, ni tampoco puede tener modalidades y mecanismos comunes; si un mismo individuo vive dos historias de amor en épocas distintas, no deberá intentar seguir el mismo camino en las dos historias.” Simplemente porque el sentimiento no se desarrolla de la misma manera en cada uno de nosotros y las diferencias se deben a la personalidad de cada cual.
Tampoco estamos constantemente en la misma época en el tiempo y todos hemos cambiado, somos otros y en teoría hemos de ser distintos, hecho que nos hará observar con mayor inteligencia la necesidad de saber si la persona que tengo enfrente, la que he elegido como pareja, va a tener los ingredientes que en otros artículos hemos comentado (y que os recomiendo leer), para poder desarrollarnos en igualdad y con el énfasis de ser felices la mayor cantidad de tiempo posible en nuestra vida.

Seamos, pues, conscientes de que buscar en nosotros y en el otro estos elementos básicos, nos puede afianzar más en que mi pareja es esa por todo lo que es, por lo que me da y por lo que refleja.

“La pareja sigue enamorada cuando es activa, es decir,
cuando por ella fluye la energía del cambio y se revitaliza.”

Una pregunta importante surge en medio de este discurso. Hemos mencionado en muchas ocasiones y muy especialmente en nuestro programa de radio, que la libertad es un ingrediente importante para confeccionar el menú de la relación que alimente la vida y la existencia de la pareja, pero –cabe preguntarnos- ¿la libertad tiene límites cuando decidimos vivir en pareja?

La libertad es inherente a la persona, no se da, no se otorga, sino que se posee por sí misma; aún así, el concepto libertad en la pareja va seguido de otra palabra que la complementa y la completa, dando sentido a la responsabilidad del compromiso que se ha adquirido de forma voluntaria. Así podemos hablar de la libertad responsable.

La Real Academia Española de la lengua, al definir la palabra libertad dice que es un estado o condición de quien no es esclavo y también que es una facultad natural que posee el ser humano de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos. Precisamente el hecho de que por el amor y otras cuestiones no menos importantes hayamos decidido vivir en pareja, nos dota de una decisión libre y al mismo tiempo decisión que se adopta porque compensa vivir de esa forma elegida y no vivir solo. Estos dos estados son diferentes y la responsabilidad es de cada uno ante lo que suceda y acontezca en el desarrollo de la vida en común. Pero no hablamos de situaciones estáticas, sino de que todo va cambiando en la vida y nuestro poder de adaptación va a colaborar en que la felicidad y no la desdicha, surja de los conflictos que sobrevienen en toda interrelación humana, y más sabiendo que todo cambio viene precedido de algún tipo de crisis, más o menos importante.

Sinceramente pienso que en la vida real, en lo que vemos y observamos cada día respecto a las relaciones, no hay unas reglas fijas, ya que existen muchos tipos de parejas y tantos tipos de razones diferentes para unirse y haber elegido a esa persona, por lo que a cada una le funcionará o no unas cosas distintas a otras. Pero lo que sí veo claro ahora es que el límite de tu libertad lo pone el no transgredir, el no faltar al pacto inicial por el que se formó la pareja.

Tan es así que los elementos COMPROMISO, RESPETO Y FIDELIDAD, ponen en sí mismos los límites al concepto libertad o por lo menos al concepto que cada uno puede tener. Y no debemos olvidar que no sólo el amor es suficiente para mantener un hogar, ya que hace falta una gran cantidad de energía interior para afrontar los cambios que ocurren a la persona y, por consiguiente, a la pareja.

Juan José López Nicolás

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