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lunes, 25 de marzo de 2013

Pareja...sí...no...¡Debatamos!


A todos nos gustaría solucionar nuestros problemas con nuestra pareja, es obvio, pero muy pocos deciden invertir su energía y su trabajo en realizar un proceso de reflexión sobre los motivos que nos han llevado a esta situación que nos “revienta el alma” y que nos sitúa en un precipicio del que no sabemos si saltar o disponernos a salvarnos. No sabemos salir y nos regodeamos casi en esta situación llegando a victimizarnos hasta tal punto que llegamos a creernos que la solución pasa por que el otro, nuestro compañero o compañera, cambie su dimensión “egoísta” de ver las cosas y nos de las soluciones que vemos tan sumamente fácil de tomar; él debería cambiar y todo iría bien…

La realidad es otra muy distinta porque nos vemos incapaces de mover nuestras propias fichas y así no conseguimos más que volver a repetir el modelo de conducta, si decidimos romper, con otra persona con la que decidamos volver a iniciar una vida en pareja. Va a ser más de lo mismo. Amar a un divorciado o divorciada puede ser un éxito si ese hombre o mujer ha elaborado su anterior relación, pero un fracaso si cree que es su anterior mujer o marido el o la responsable único/a de la ruptura.

Muchas veces he comentado que uno de los mayores problemas es la no aceptación del otro, el querer, pese a quien pese, cambiar al otro y su pensamiento, para que sea lo que yo quiero que sea. Pero, y según Ángeles Sanz, psicóloga clínica, profesora de la Universidad Autónoma de Madrid y especialista en parejas, 'nunca hay que mantener la esperanza de cambiar lo que piensa el otro, porque eso sólo provoca frustración'.

Hemos perdido la capacidad de comunicarnos de forma eficaz, la capacidad de lucha por aquello que nos merece la pena, la capacidad de reconocer que nuestra opinión no es necesariamente siempre la acertada, y, sobre todo, la capacidad de negociación para hacer que la convivencia y el amor sigan confeccionando la urdimbre que antaño se formó para crear aquella célula primigenia que fue nuestra pareja. Amar es un sentimiento pero también es una actitud que se aprende amando.

Ángeles Sanz, aconseja:

- Para hablar de lo que discrepamos hay que empezar por tratar aquello que compartimos.

- Si estamos en desacuerdo en algo no hay que quejarse, sino plantear alternativas con las que estaríamos de acuerdo.

- Hay que evitar la dinámica de decir a todo 'no me gusta', 'no quiero' y 'esto está mal'.

- No debe pensarse: 'Es un imbécil por opinar así'. Él o ella son así porque han aprendido una serie de patrones, que se deben a su evolución y a su educación, y que no pueden evitar.

- No hay que aguantarse y hacer como si nada pasara, porque al final eso pasa factura.

- Hay que ser conscientes de que para llegar a un acuerdo ambos deben ceder en beneficio de la pareja.

- También cree que hay que desmitificar a la pareja: 'Hoy parece que la relación tiene que ser perfecta, y eso no es así. Uno puede vivir bien en pareja aunque no lo tenga todo. Hay días en que el otro te saca de quicio, y eso es normal, no por eso hay que dejarle. Hay que pedir o ir trabajando lo que uno quiere, porque todos cambiamos con el paso del tiempo'.

Juan José López Nicolás

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