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jueves, 26 de marzo de 2015

Esperanza vs. desesperanza

Quiero, como acto de voluntad consciente, vivir con la esperanza debida que mueva las energías para conseguir los objetivos que me trae en brazos la vida. Depende de mí, sí, en gran medida aunque a veces sentimos que son los demás los que se "cargan" todas nuestras metas, ¡vaya error!

Quiero pensar en la esperanza, no en la desesperanza y me gustaría colaborar con un artículo, creo que suficientemente bueno, para que me quite la máscara y la ceguera de que si no consigo algo es porque me anclo en lo negativo, en el estrés, en la desesperanza, en darme golpes de pecho de que "hay que ver todo lo que trabajo y nada sale..." ¡¡¡Que mentirosillo! Pero hasta me lo creo...Aquí os dejo con algo que a mí me sirve, por lo que pienso que puede servir a alguien para efectuar la gran aventura de iniciar "el cambio" hacia alguna parte, por lo menos diferente hacia donde me dirijo y no tengo recompensas.

Hay a quien le parecerá largo y dirá: -"jo, si fuera más corto, lo leería"- o eso otro de: -" ¡Que manera de perder el tiempo con tanta lectura."-
Pero algo debe tener bueno cuando os lo ofrezco. Pensad, si es que podéis y vuestra mente os deja...porque algo de más hace aquel que consigue algo que el otro no logra...

"La desesperanza: estar quemado por la vida"

El sufrimiento, el dolor y la limitación pueden encontrar gran alivio ante un rostro o palabra comprensiva o ante un comportamiento espontáneo y oportuno que inspire aliento y una nueva y más grandiosa posibilidad de vida.
La esperanza nos desvía del pensamiento establecido o mecánico, nos abre un nuevo mapa ante los ojos, nos inspira con dulzura a explorar una nueva ruta que promete algo mucho más libre, gozoso y grandioso que lo que se está viviendo.

Un hombre desesperanzado es un hombre que se ha limitado en posibilidades.
La desesperanza encuentra buena casa en aquellos seres que amueblan su corazón con pensamientos que limitan y restringen su poder creativo, aquellos que consideran que la vida sólo se puede vivir de determinadas formas y que la realidad de alguna forma ”ya esta hecha”, que tiene sus limites en lo que ven y escuchan a diario, siendo estos limites barreras invisibles alrededor de si mismos las cuales los encierran entre las paredes del temor duda e incredulidad, forjándose ellos mismos en este encierro un carácter intolerante, desesperado, pesimista y agrio.

Los desesperanzados creen que no tienen poder alguno para influenciar y transformar lo que parece una realidad fría, carente, dolorosa y limitada, se han convencido que la realidad es tan terrible y limitada como intransformable, y que su existencia esta condicionada a un constante padecer de circunstancias azarosas que van y vienen en una marea realidad que alza, hunde, azota y puede ahogar con un oleaje que va y viene en direcciones y rumbos sujetos a algo incontrolable a lo que no se puede poner ni fin ni remedio, han aceptado como verdad la idea de que la realidad debe sobrevivirse y padecerse, en lugar de vivirse y crearse.

Y sin embargo, sólo sintiendo las barreras del pensamiento y entendimiento se llegará un día a sentir una profunda necesidad de alzar la cara para buscar con avidez algo distinto y nuevo, algo más dócil y dulce entre todo lo que parece plano y limitado. Quizá entonces se busque con esperanza de encontrar algo fuera de lo ordinario, y seguro entonces, si se insiste, aparecerá algo, alguien, que ofrezca nuevas posibilidades de vida, que ayude a engrandecer el entendimiento y permita que poco a poco se derribe aquello que impide crear y experimentar la vida en formas más plenas la vida.

Algunas actitudes que nos hacen perder esperanza:
• Tratarnos como objetos o máquinas productoras, y no como seres sensibles y poderosos.
• Exigirnos por encima de nuestras posibilidades.
• Creer que la vida ya esta hecha y es algo definido.
• Cuando se bloquea o interrumpe el camino de algo trascendente en aras de un falso progreso, es decir, cundo ponemos por delante definiciones poco profundas de progreso (como tener cosas materiales, status, posición, etc.), en lugar de comprender que el progreso empieza con buscar nuestra felicidad.
• Cuando buscamos placeres pasajeros que no hacen crecer algo constructivo en la vida.
• Cuando convierto la necesidad en una directora de la vida, cuando esta debe ser un motor para la creatividad.
• Dejarse llevar por ideas o verdades ajenas para vivir la vida.
• Pensar que hay algo "malo" dentro de nosotros o que somos incapaces de logra lo que más anhelamos.

La esperanza, desde la perspectiva de la física cuántica, es el cambio de perspectiva del observador. De nada nos sirve tener un nuevo platillo en el bufete si no volteamos y lo vemos, o si no viene alguien y nos invita a probarlo. La esperanza es aquello que nos antoja a vivir y probar lo que no conocemos y no hemos experimentado, y promete ser algo exquisito.
Aunque la esperanza puede jugar un papel muy importante en la transformación de la calidad y realización de la vida un ser humano, no cabe duda que todo sigue dependiendo de uno, porque no siempre basta con inspirarse con una nueva vida, hay que atreverse a probar y experimentar lo nuevo, atreverse a dejar atrás lo innecesario o lo que ya no nos puede acompañar, empezar por crearse un sentimiento de aventura y exploración que pueda ayudarnos a ir venciendo las confusiones e interrogantes de la vida, teniendo en cuenta a cada paso que la vida termina donde lo hace el universo.

Hay tantas cosas por hacer y descubrir en este hermoso planeta como hay estrellas en el cielo, pero para llevarse a los tesoros que hay en este infinito hay que empezar por aprender a fluir a partir de esa fuerza inquieta dentro del corazón, basta que uno se rinda un poco a querer tener la razón, a querer controlar y manipular todo a un mismo criterio y deje de querer pelear y luchar contra las condiciones para que entonces surja poco a poco un sentimiento de ánimo y aventura por experimentar lo que no se conoce: Si el juicio se deja a un lado, si dejamos de querer tener a todos contentos antes que a nosotros, entonces puede empezar a florecer esta guía interior, la cual invita a crear y realizar una nueva vida.

Muchas veces sentimos que queremos hacer cosas, tenemos planes y sueños, pero los dejamos a un lado porque no creemos que puedan fructificar en un mundo así, y entonces cambiamos lo esencial por seguir ajustándonos a una rutina de vida que nos mantiene sobreviviendo dentro de sus exigencias.
Perdemos esperanza solamente cuando perdemos motivos para realizar lo que más felices nos hace.

Seguir algo que nos apasione quizá sea la acción responsable más grandiosa de todo ser humano, porque solo realizando lo que realmente queremos sentiremos ánimos por vivir. Puede que el sueño represente un gran desafío, y que se requieran muchas cosas para llevarlo a cabo lo que anhelamos, y esto podría hacernos perder esperanza. Sin embargo, la esperanza llega cuando sabemos que todo puede ser posible cuando un ser humano se decide a llevarlo a cabo.

Y mientras realizamos lo que anhelamos puede que el mundo siga siendo el mismo, con sus carencias limitaciones y dolor, pero para nosotros ya no será el mismo, porque hay algo dentro que esta creciendo y aprendiendo a descubrir la grandeza y el cielo de la vida, la esperanza de ver en el mundo lo que más amamos es el mejor ángel que nos puede suceder.

"La esperanza es el sueño del hombre despierto."Aristóteles
"Sin esperanza no hay razón para vivir."

• "En el corazón de todos los inviernos vive una primavera palpitante, y detrás de cada noche, viene una aurora sonriente." Khalil Gibran

• "El hombre es una criatura de esperanza e inventiva y ambas cualidades desmienten la idea de que no es posible cambiar las cosas." Tom Clancy

En los últimos años, numerosas investigaciones han mostrado que la forma en que "interpretamos" los sucesos negativos influye en la aparición de problemas emocionales, tales como la ansiedad y la depresión. La desesperanza es un estilo atribucional que consiste en una tendencia a hacer inferencias negativas sobre las causas, consecuencias e implicaciones para la propia persona que tienen los sucesos vitales negativos. En este sentido, la desesperanza se ha considerado un importante factor de vulnerabilidad para cierto tipo de depresión y para el pensamiento de suicidio.

El estilo atribucional propio de la desesperanza se caracteriza por una tendencia a explicar los sucesos negativos a partir de causas internas, estables y globales, así como a presentir consecuencias negativas y concluir que, si dichos sucesos negativos han tenido lugar, eso significa que algo falla en uno mismo. Esto es, las personas con este estilo hacen una interpretación "fatalista" de los problemas que les ocurren, pensando que "no tienen solución", que "no hay nada que puedan hacer para mejorar la situación" y que las consecuencias "son inevitables, permanentes y que afectarán a todos los ámbitos de la vida". Además, se "echan la culpa" de lo que les sucede y piensan que les "seguirá pasando en el futuro".

La Teoría de la Desesperanza de la Depresión propone que el estilo atribucional descrito actúa como factor de vulnerabilidad al interactuar con acontecimientos estresantes. De esta manera, cuando un adolescente experimenta circunstancias vitales adversas, tales como un suspenso o un rechazo por parte del grupo, interpretará causas y consecuencias muy negativas para dichas circunstancias, poniéndose en riesgo de desarrollar depresión. Además, el modelo establece que el riesgo es sobre todo para un tipo de depresión denominada Depresión por Desesperanza, que incluye síntomas tales como baja autoestima, falta de energía, tristeza, etc.
Este modelo de la desesperanza permite explicar el aumento de prevalencia de depresión en la adolescencia, ya que algunas de las características claves de esta teoría, tales como la vulnerabilidad cognitiva y los sucesos estresantes, experimentan un considerable aumento en esta etapa evolutiva.
Así mismo, se ha propuesto que el estilo atribucional de la desesperanza podría ser útil para entender el hecho de que las mujeres muestren un mayor número de síntomas depresivos que los hombres, ya que las mujeres tienden a mostrar en mayor medida dicho estilo cognitivo y, por tanto, serían más vulnerables ante ciertas circunstancias estresantes (Hankin y Abramson, 2001).

La teoría de la Desesperanza de la Depresión ha generado muchas investigaciones a nivel internacional, con resultados muy variados. Algunas de las limitaciones que han obstaculizado estos estudios se refieren a la necesidad de contar con instrumentos de medida adecuados para evaluar el estilo cognitivo de desesperanza. En el estudio publicado en Ansiedad y Estrés, en el que han participado casi 1.000 adolescentes, se ha adaptado con buenas propiedades psicométricas un test para evaluar el estilo atribucional (Cuestionario de Estilo Atribucional para Adolescentes). Los resultados muestran que la desesperanza y los acontecimientos estresantes se asocian significativamente a la depresión y que las chicas muestran más síntomas de depresión, particularmente aquellos más consistentes con el modelo de la desesperanza.

Además, el estudio sugiere que la vulnerabilidad cognitiva al estrés se da particularmente entre las chicas. Por un lado, las chicas muestran una mayor tendencia al estilo atribucional de desesperanza, ya que atribuyen en mayor medida los acontecimientos negativos a causas globales; y perciben un mayor número de consecuencias negativas para sí mismas y el futuro. Por otro lado, si bien el estilo de desesperanza se asocia a más síntomas de depresión tanto en chicos como en chicas, es solamente en estas últimas en quienes actúa como factor de vulnerabilidad, haciendo que el impacto de los estresores en los síntomas depresivos sea mayor entre las chicas caracterizadas por este estilo cognitivo.

Los resultados de esta investigación contribuyen a conocer mejor la etiología de la depresión, especialmente el trastorno del estado del ánimo vinculado a la desesperanza, así como las diferencias de género en la prevalencia de esta patología. Las conclusiones a las que se llega tienen aplicación en la práctica clínica, tanto en el ámbito de la prevención como del tratamiento. En concreto, las estrategias de reestructuración cognitiva dirigidas a modificar los estilos atribucionales negativos que los adolescentes aplican cuando se enfrentan a acontecimientos estresantes pueden ser de gran valor en este contexto.

El modelo de la desesperanza, como otras teorías de vulnerabilidad al estrés, nos lleva a reflexionar sobre el papel de nuestros pensamientos como elemento que matiza el impacto de los acontecimientos negativos en nuestro bienestar emocional, y sobre la necesidad de educar y fomentar el desarrollo de estilos cognitivos saludables entre los adolescentes.

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