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viernes, 13 de julio de 2007

COMPORTAMIENTO ANTE LOS TIPOS DE COMUNICACIÓN


odemos definir como COMPORTAMIENTO todo lo que se dice, se hace, se siente y se piensa . Pero hay unas diferencias en cuanto a éste, ya que unas veces podemos observarlo muy claramente, por ejemplo, cuando alguien me está contando la última película que vio, y otras no nos es fácilmente observable, por ejemplo, cuando alguien está en el mundo de sus sentimientos y está triste, compungido.


En nuestra experiencia hemos observado que más del 90% de los problemas que tiene el ser humano en su vida, tanto individual, social o de pareja, estriba en la comunicación, situación bastante incoherente ya que dicen que estamos en la era, precisamente de las comunicaciones. Cuando esto ocurre se plantean dificultades añadidas que requieren la ayuda de especialistas en terapia de pareja, ya que esa comunicación, ese tratar de decirle al otro lo que realmente uno quiere sin que hayan malos entendidos, es totalmente deficiente.


Aunque resulte para algunos totalmente obvio y muy elemental, hay una gran cantidad de personas que ni se plantean los elementos que se dan en una comunicación, a nivel básico. Existe un EMISOR que es el que envía el mensaje y un RECEPTOR, el que recibe dicho mensaje; pero no sólo están las personas protagonistas sino que la importancia también estriba en el CONTENIDO del mensaje (lo que se quiere decir) y la FORMA, punto éste de crucial importancia porque es la manera de expresarlo, el cómo se dice. Pasa con mucha frecuencia que el receptor interpreta el mensaje de manera equivocada, ya sea por la forma de comunicarlo, la forma en que a él le llega ese mensaje, o bien porque exista un error de interpretación. Podemos dar para estas situaciones y, por qué no, para entrar en la dinámica de siempre hacerlo de esta manera y conseguir que las personas entiendan lo que realmente queremos decir, unas indicaciones “bastante sencillas” pero que no suelen ponerse en práctica por múltiples variables.


Es importante, cuando actuemos como emisor, cuidar el contenido y la forma del mensaje para que no demos lugar a que se malinterprete; cuando actuemos como receptor, intentar no mostrarse demasiado suspicaz y no traducir lo que nos están diciendo, sino escuchar tan sólo lo que se emite. No obstante siempre podemos preguntar lo que no hayamos entendido sin olvidar el básico respeto entre ambas personas.


Los objetivos a primera vista tan simples y fáciles de poner en marcha suelen ser, a menudo, no tan sencillos de aplicar. Un ejercicio para subsanar estos errores podría ser el siguiente: cuando se vaya a dirigir a su cónyuge, a su pareja, intente imaginar cómo le hablaría si se tratara de alguien desconocido para usted, esto es, como si le acabaran de presentar a esa persona. Hacemos hincapié en este punto porque sabemos que el exceso de confianza entre los humanos hace descuidar bastantes elementos básicos de educación y cortesía.


Hasta aquí y de forma muy sencilla, como podéis observar, hemos tratado la comunicación verbal, pero en la no observable, en la comunicación NO VERBAL, hay conductas que destacan por su impacto en el estilo de comunicación y por su influencia en el mensaje: El contacto ocular es una de las más sutiles contraseñas del lenguaje no hablado. Puede inducirnos a sentir atención, vergüenza, rabia, odio, compasión, etc.; y eso que no estamos escuchando, en ocasiones, ni una sola palabra. Los mensajes que se emiten por medio del lenguaje no verbal son más del 70% de la información que nos llega, frente al 30% del lenguaje verbal. Se dice más con el cuerpo, con los gestos, en ocasiones, que con las palabras, por este motivo tenemos que ser muy observadores para detectar en nuestras sesiones las incoherencias entre ambos tipos de lenguaje, ya que, por ejemplo, la expresión facial, si la observamos, es importante que veamos que exista coherencia entre lo que se dice y lo que se manifiesta mediante los gestos. Si existe disonancia se generan malos entendidos.


Hemos mencionado antes también las formas y dentro de estas observamos que el tono y el timbre de nuestra voz también son moduladores de la expresión emocional. Pueden ayudar al entendimiento mutuo o, por el contrario, irritar, aburrir o sorprender, no en vano entra por nuestros sentidos, de forma consciente o inconsciente, todo tipo de visualizaciones que equilibran o desequilibran nuestra comunicación y la interpretación, si se nos da la oportunidad de subjetivar el mensaje, incluso a través de la gesticulación, la postura corporal, etc.



Con el fin de mejorar la comunicación y que esta llegue a ser fluida se debe:



1.Conocer y evaluar el estilo de comunicación y comportamiento verbal.


2.Conocer y analizar el estilo de comportamiento no verbal del compañero.


3.Saber lo que le agrada y le desagrada a la otra persona de nuestro comportamiento no verbal.


4.Intentar analizar nuestro estilo de comunicación e identificar las claves negativas implícitas en el mismo o, cuando menos, las distorsionantes.



Para que la comunicación cumpla su objetivo positivo y sea utilizada como verdadero vehículo de expresión acorde con nuestras necesidades, hay que tener en cuenta estos tres elementos:


-¿Qué se va a decir? (contenido)


-¿Por qué va a decirlo? (objetivo)


-¿Cómo va a decirlo? (forma)



Cuando estos tres elementos sean coherentes entre sí, nuestro discurso será correcto. Si por el contrario esto no es así, corremos el riesgo casi con toda seguridad, de ser malinterpretados o de no decir más que a medias lo que queremos.

1 comentario:

Glòria Martin Ripollès dijo...

Me gusta, Juanjo, y tienes razón en todo lo que dices. Pero, ¿no corremos el riesgo, si controlamos todo tanto, de hasta decir las cosas preveiendo como lo va a interpretar nuestro interlocutor, de precisamente, dejar de ser nosotros y dar una imagen erronea, no ya de lo que decimos, sino de lo que somos?.
Un beso muy fuerte, y gracias por todo. Que sepas que tu comentario me ha animado mucho.