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viernes, 6 de julio de 2007

EXPERIENCIAS DE OBSERVACIÓN DE UN ORIENTADOR FAMILIAR (sobre la expresión acerca de la vida de algunos clientes que han pasado por nuestros Centros)


s complicado hacer un compendio de las visiones pragmáticas que tienen de la vida los usuarios/clientes que hemos visto en sesiones clínicas. Lo que para unos es práctico, para otros es el desequilibrio total en su vida; lo que a unos les vale para establecer su equilibrio emocional a otros los desestabiliza hasta tal punto que huyen corriendo sin una aparente razón para el que está enfrente. A veces nos encontramos en primera instancia, que nada, aparentemente, tiene una explicación lógica. Pero, ¿para quién?, ¿quién está pidiendo la explicación lógica, el por qué de ese modo de actuar?



Precisamente es el que no está tomando esa decisión el que está extrañado de los acontecimientos. No entiende. No ve los motivos. Y la razón es clara: no son sus motivos, ni sus razones, ni sus visiones, ni sus pensamientos, parezcan las decisiones lo más disparatadas desde el punto de vista del observador que se ve totalmente desarmado ante el abandono, el desplante, el grito, el enfado...



También es cierto que no siempre se actúa con inteligencia y se toman decisiones totalmente precipitadas llevadas por emociones impulsivas, irracionales, que emanan de ideas igualmente irracionales que no hay quien las entienda porque realmente no se pueden entender.



Hemos visto personas que “han logrado” tener la “libertad anhelada” sin pensar que iban hacia lo que les gustaba o hacia quien les gustaba, dejando de lado a quien les amaba...No saben, no pueden ser conscientes en este momento de su decisión, pero tras agotar la “perfección” de su deseo se dan cuenta de que lo que les gustaba y la razón de su “sentirse libres” no es más que una cárcel que las esclaviza, dándose cuenta a posteriori que lo que les gustaba se va y el que la amaba, las cosas que se empezaban a realizar como sueños y les asustaba en principio, es lo que va a seguir estando hasta el fin de los días, porque es real y no ficticio. No nos era raro ver que las personas se esconden para no afrontar los problemas que merece la pena afrontar para ver su solución, en una “libertad” nada duradera y totalmente ficticia, aunque si realmente es lo que quieren nadie lo puede evitar.



La teoría incide en hacer actuar a las personas nada analíticas porque si realmente pasaran a la práctica de ese pragmatismo de vida se darían cuenta que están actuando justo al revés de lo que realmente dicen que piensan. Un caso muy reciente, una persona dada mucho a la espiritualidad, a la creación del ser con el Universo, a ser uno con los demás, a buscar la libertad del ser...Sin embargo actúa con la esclavitud mental de hacer mucho dinero, de mercantilizar su vida y no tener reparo de abandonarlo todo para convertirse en...,creo que no es cuestión de especificar calificativos, ponedlos vosotros.



Si alguna vez obtienen los resultados deseados, aunque lo parezca, y logren “convencer a las personas que se le pegan por conveniencia”, pienso que no saben lo que realmente quieren; su vida es un intentar y no conseguir porque no tienen unas metas reales y esta brutal vida las va zarandeando de un sitio a otro. Son duras, resistentes, pero suelen somatizar infinidad de situaciones que las envuelve en un descontento interior que se niegan a exteriorizar. Si se sienten víctimas de la vida, vivirán como víctimas de la vida. Se esconden en una actividad frenética para no tener que pensar serenamente en el futuro de su propia vida; quieren tranquilidad y son incapaces de ofrecerla ni de vivirla. Tienen miedo y necesitan ayuda que también se niegan porque se creen autosuficientes (y ese es su verdadero deseo) pero no lo logran porque dependen, si se analiza, de muchísimas personas, en vez de hacerlo de ellos mismos, idea ésta que suelen preconizar verbalmente pero nunca con el ejemplo. Suelen rechazar a los iguales, a los que le “oponen algún tipo de resistencia” para lograr un cambio; se encuentran mejor en el grupo del que se suelen erigir en líderes para organizar todo, pero en la realidad dejan de ser líderes de su propia vida, aunque creen a ciencia cierta que lo que están viviendo es lo que realmente quieren vivir.



Podemos observar un desasosiego interior que las agota mentalmente y las inhabilita para poder poner en marcha sus propias soluciones, hecho éste que les hace, como decía antes, a estas personas, esconderse en una actividad frenética con la sensación de hacer muchas cosas para sentirse vivas; olvidan, aunque es el mensaje teórico que dan, que el sentirse vivo es más sencillo que todo eso y que ha de ir desde su interior hacia fuera, no desde las cosas de fuera hacia el interior. Les asusta pensar y enfrentarse a las crisis de cambio. Suelen buscar las soluciones en las estrellas, en el cielo, mirando hacia arriba, cuando la realidad es mucho más sencilla que todo eso. Se suele tener la solución mirando delante de uno y a muy corta distancia, pero ahí es donde no se suele mirar.



Es una verdadera pena que este tipo de personas, por otra parte, totalmente respetable su elección de la forma de vivir, pues es lo que ellas eligen y no podemos ir de salvadores (no se puede ayudar a quien no quiere), no intenten pedir ayuda profesional y cuando lo hacen es tanto lo que hay que “sanar” que se eternizan las sesiones de Orientación y Terapia, siendo también difícil el comienzo porque el rechazo al cambio es pertinaz. Son incapaces de pensar que si hasta ahora la vida no les había ido bien por lo que estaban realizando, ¿por qué no cambiar y serenarse viviendo en “su tranquilidad personal”? Los otros son los responsables de que esto les vaya de esta manera por que son incapaces de autoanalizarse con honestidad, eficacia y recurrir a toda la energía interior que poseen, que es malgastada en otros menesteres o “vampirizada”, permítanme la expresión, por otros que necesitan de su energía.



Creo conveniente terminar con un párrafo de Baltasar Gracián, de su libro “El arte de la Prudencia”: “ Moderar la imaginación es el todo para la felicidad. Unas veces hay que refrenarla y otras ayudarla: el buen sentido la ajusta. A veces se convierte en tirana: no se contenta sólo con especular, sino que actúa y se hace dueña de la vida, haciéndola gustosa o pesada, según su capricho, creando descontentos o satisfechos de sí mismos. A unos, como verdugo casero de los necios, les presenta penas continuamente; a otros les propone felicidad y aventuras con vana presunción. Todo esto puede la imaginación si no la refrenan la prudencia y el buen sentido...Es una gran lección de la vida el saber negar, pero lo es mayor el negarse uno mismo, tanto en los negocios como en el trato personal. Hay ocupaciones extrañas que son polillas del tiempo precioso. Peor es ocuparse de lo inútil que no hacer nada. Para ser prudente no basta no ser entrometido: hay que procurar que no te entrometan. No se puede ser tan de los otros que uno no sea de sí mismo. Incluso de los amigos no se debe abusar, ni querer más de ellos que lo que den. La demasía es vicio, y mucho más en el trato. Con esta moderación prudente se conserva mejor la estima y el agrado de todos, porque no se desgasta la preciosísima dignidad. Se debe mantener la libertad en la apasionada inclinación por lo selecto y no pecar nunca contra el buen gusto.”



Creo que aquí tenéis otro artículo para que podáis reflexionar. Hasta de estas ideas se podría hacer una tesina importante.




JUAN JOSÉ LÓPEZ NICOLÁS. Orientador Familiar

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