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lunes, 30 de abril de 2007

CARTA DE UN ORIENTADOR FAMILIAR


oy un Orientador Familiar. He salido del Instituto Superior de Ciencias de la Familia de Murcia, en el Instituto Teológico, con un bagaje amplio y, sobre todo, con unos sueños que cumplir y unos ideales que realizar. Ya sé que todos esos ideales no se van a llevar a cabo, pues dejarían de serlo, pero me van a indicar el camino apropiado que he de seguir, me van a orientar para intentar aportar a esta sociedad, algo revuelta, un poco de cordura y sentido común.

Estos estudios me han hecho ver claro que cada vez se hace más necesaria la figura del terapeuta familiar, en todas sus vertientes, ante la evidencia de prestar apoyo a la familia, inmersa en esta cultura de progreso cambiante y tan propiciadora de tan abundantes crisis, tanto grupales como individuales. Y sobre todo porque estos cambios afectan a la institución familiar en todas las formas posibles, en la relación de pareja, en la comunicación entre todos sus miembros, en la educación y formación de los hijos, en relación con los sistemas familiares de origen, etc.

Es por esto por lo que creo que es obligada la creación de los "famosos", en nuestro entorno profesional, y tan escasos, "C. O. F." - Centros de Orientación Familiar -, y, si me apuran, yo aún diría más: la necesaria apertura de las Consultorías Familiares ( C. F. ), como entidades mucho más completas y complejas, que vendrían a tratar de forma multidisciplinar, todos los variados temas que llevan a la familia, al matrimonio y, en definitiva, a la persona, a desestructurarse y a perder el norte, a veces, por una razón que ni uno mismo es capaz de entender. Caemos en la soledad, en el aislamiento y eso nos estropea nuestra vida, que cobra sentido en tanto nos relacionemos, convivamos; para qué negarlo, somos y sentimos la vida cuando verdaderamente amamos.

El consultor familiar va a estar ahí en los momentos decisivos para tratar el sistema familiar, resultado de las relaciones individuales y bipersonales, en sus situaciones de crisis. CRISIS...¡ menuda palabra ! Sin embargo podemos tratarla en dos vertientes muy distintas que conforman la misma realidad: como peligro, pues algo se remueve y puede romperse y, por qué no, como oportunidad, para cambiar y afrontar con posicionamiento activo y positivo la nueva situación. ¿Puede haber algún cambio que merezca la pena sin una crisis coyuntural? Sinceramente creo que no, y es ahora cuando, como dice Frank S. Pittman, los límites se aflojan y si lo piensas es el momento propicio de permitir la entrada en el sistema de un terapeuta. ¿Saben de qué podemos ser capaces? Simplemente intentaremos poner orden en el "caos" con el objetivo, no tanto de que vean la solución, que es importante, sino de que vean y sean conscientes del problema, su problema.

Cuando el camino más normal hacia un estado saludable (en su más amplio sentido), está totalmente bloqueado, es necesario apostar por una ruta alternativa y ¿quién la puede dar si el sistema relacional está "enfermo"? Se hace, pues, necesaria la existencia de la CONSULTORÍA FAMILIAR, no como poseedora de las grandes soluciones o de pócimas mágicas que todo lo curan, sino como elemento que tiende a contribuir a la posibilidad de negociar, con los mejores resultados, entre esas dos caras de la misma moneda: la persona/problema versus la persona/solución, o cuando menos adaptación ( "lo que no se dobla, se rompe" ).

¿Qué puede abordar la C. F.? Está claro que, precisamente, por los grandes racimos de problemas que nos horadan y desde distintos frentes, la Consultoría Familiar, de modo multidisciplinar, como ya dijimos ( Orientadores, Terapeutas, Psicólogos, Abogados, Mediadores, Psiquiatras, Asistentes sociales, etc.), atiende demandas de intervención en Orientación. Aquí el profesional establece su relación de ayuda para afrontar situaciones familiares que produzcan algún tipo de alteración o desajuste puntual, debido a esos momentos particulares en los ciclos evolutivos de los actores del sistema familiar.

Tras la Orientación pasamos a la Terapia, cuyos mecanismos se diseñan para ofrecer al individuo o a la familia, la ayuda necesaria para cubrir los objetivos que convengan. Me refiero a la Terapia Relacional de todo el sistema familiar, la conducente a intervenir sobre el subsistema parental, o de pareja, o conyugal, pasando, si es necesario, por la Terapia de un individuo aislado (raro es que esto suceda) o como componente de otro subsistema.

Como personas que vivimos la realidad de este mundo, no podemos olvidar el tema jurídico, tanto en cuestión de problemas que generan gran tensión y ansiedad al no saber solucionar situaciones que nos depara un evento de derecho, como desde el punto de vista de la Mediación, como portadora de la capacidad de llegar a acuerdos que de otra manera no se llegaría o si se lograse podría acarrear aún otras situaciones bastante traumáticas.

Casi no me daba cuenta de lo cansado que a veces puede resultar un artículo, por lo que, resumiendo, la Consultoría Familiar nace de la necesidad de posibilitar un inicial apoyo y asistencia que facilite la comunicación, evite la violencia física y moral, y ponga los mecanismos necesarios para que se propicie la aportación de vías de solución al conflicto que se trate.

¿De verdad creen aún que no sería conveniente la creación de la CONSULTORÍA FAMILIAR?

Si he de insistir con otros argumentos, me vale perfectamente abrir una pequeña ventana a la sociedad y mirar con ojo crítico. A través de ella veo que la violencia en el medio escolar se cifra entre el 50 y 60 por ciento de centros escolares, lo que me sugiere la necesidad, y me remueve por dentro, para poder intervenir e iniciar un programa serio y operativo de MEDIACIÓN ESCOLAR y EDUCACIÓN/FORMACIÓN en valores humanos. Se trata, pues, de ver la fórmula de trabajar en el área preventiva, suministrando la información adecuada, a su debido tiempo, evitando así que los problemas aumenten o se enquisten de tal manera que sean insolubles, Llevemos, entonces, las zonas de conflicto a la superficie y hagamos que la futura C. F. , si es posible, sea una ayuda para aquellas parejas, individuos o grupos que deseen mejorar la calidad de su vida en común.

Ahora, ya termino, puedes tú, lector, aportar otros argumentos o casos en los que sería necesario que la Consultoría Familiar, Gabinete de Orientación y Terapia, podría intervenir. ¿Te atreves?

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