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domingo, 10 de junio de 2007

¿QUÉ HA DE OBSERVAR EN LA FAMILIA EL ORIENTADOR FAMILIAR?


Nuestro objetivo de trabajo, como Orientadores Familiares, se basa en la observación cuidadosa del funcionamiento familiar como dinámica relacional sistémica. Esta dinámica funciona de forma normal y operativa si el sistema familiar, tanto en el aspecto físico como emocional, al enfrentarse a las diferentes situaciones que se puedan dar (decisiones, tareas cotidianas, etc.) lo hacen y manifiestan de forma unida y consensuada.


Es necesaria la cohesión formal del sistema así como de los subsistemas que componen todo el entramado y la urdimbre familiar. Pero es imposible esta cohesión sin la armonía que supone mantener un equilibrio justo entre los intereses de cada elemento del sistema, cada miembro, en correspondencia con los de la familia, consiguiendo con esa interacción un equilibrio emocional totalmente positivo.

Soy consciente que sólo con la observación se nos pueden escapar detalles de importancia para llegar al resultado inicial de hacer un buen diagnóstico para saber si han de pasar a Terapia o con sólo ajustar “algún tornillo” de la maquinaria es suficiente ( empezar el tratamiento y terminarlo sólo con la Orientación). Para esto es interesante, como pequeña ( o no tan pequeña) ayuda, el cuestionario de funcionamiento familiar FF-SIL, que consta de sólo 14 items. (Ver ORTEGA VEITIA, Teresa, CUESTA FREIJOMIL, Dolores de la y DIAS RETURETA, Caridad. Propuesta de un instrumento para la aplicación del proceso de atención de enfermería en familias disfuncionales. Revista Cubana Enfermería, sep.-dic. 1999, vol.15, no.3, p.164-168. ISSN 0864-0319.)


Pero si interesa observar especialmente alguna variable que nos indique la disfuncionalidad de las relaciones, la estrella de los problemas, esa es la Comunicación, o mejor dicho, la falta de ella o la comunicación de forma inadecuada, entendiendo por tal actitud que no se dé en forma clara y directa. No hace falta decir, supongo, que introduciríamos las fórmulas de asertividad, respeto, etc. para que se den los espacios adecuados en los que se realicen las transacciones de forma idónea según la idiosincrasia de la familia que se trate.

No voy a explicar cada uno de los puntos a observar para llegar a un diagnóstico claro porque no es mi intención alargar mucho este artículo, pero si somos observadores y resumiendo, hemos citado de momento tres de las siete variables que consideramos oportuno revisar en toda familia que solicite nuestra ayuda: Cohesión, Armonía y Comunicación.

No es raro, pues, encontrarnos a familias totalmente cerradas con lo que la PERMEABILIDAD se ve ausente y por lo tanto pueden llegar a ser un sistema carente de la capacidad de abrirse y no brindar ni recibir experiencias de otras familias, de otras instituciones, de otras personas.
En este caso no es difícil apreciar tanto por su lenguaje verbal como no verbal, cómo la AFECTIVIDAD (5ª variable) puede estar bastante oculta, por lo que puede ser que los miembros de ese sistema familiar no tengan la capacidad, o sí, de vivenciar y demostrar los sentimientos y las emociones unos a otros.

En los años que llevamos mi equipo y yo trabajando, nunca ha faltado la familia que no hubiera que reorientar hacia los ROLES adecuados, ya que por diversas razones, se habían cambiado (en muchas familias monoparentales), se habían sustituido o simplemente alguien había renunciado a desempeñarlos. Sabiendo que hay normas tácitas que existen en toda familia, también damos por hecho que cada miembro cumple las responsabilidades y funciones negociadas por el núcleo familiar, por lo que si no es así, hemos de detectarlo para reubicar las situaciones y que se realicen los cambios que esa familia precise para que los roles, los papeles que cada uno ha de desempeñar haga que las relaciones se vean desde el sitio que corresponde.

Todas las situaciones que vive una familia vienen dadas por los ciclos evolutivos vitales de la misma en los que podemos siempre apreciar luces y sombras, pero por esa situación y para conseguir que el equilibrio de las relaciones se mantenga, no podemos dejar de observar la habilidad del sistema familiar para efectuar los cambios de estructura de poder, de reglas, de relación de roles, etc. para conservar la homeostasis necesaria: esta habilidad es la ADAPTABILIDAD. Ya tenemos las siete variables o campos en los que indagar para establecer la funcionalidad o disfuncionalidad de una familia y en qué variable hemos de hacer hincapié. Ya podemos empezar. Tenemos mucho que hacer.


JUAN JOSÉ LÓPEZ NICOLÁS. Orientador Familiar

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