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martes, 5 de junio de 2007

¿CRISIS O FINAL? HE AHÍ LA CUESTIÓN



uando una pareja entra en una crisis, del tipo que sea, a veces es necesario la participación de un especialista en temas de pareja porque generalmente no se sabe salir solos. En nuestra experiencia hemos dado con todo tipos de crisis y puedo decir que cuando se acude a pedir ayuda por las dos partes o la voluntad se detecta con la misma intensidad en la aportación de soluciones, aún está el amor. También es cierto que es un mito eso de que el amor de verdad hace que todo sea una balsa de aceite. El amor no es suficiente para que la crisis no se dé, pero sí se demuestra la existencia de ese amor cuando se intenta caminar para ver una posible solución; puede ser el gran báculo de apoyo para querer trabajar la crisis.



No cabe duda que la percepción del problema de cada uno de los miembros de la pareja es importante porque del modo en que se afronten los problemas, su superación, va a depender siempre de que se hable y se aprecie como un conflicto, como una etapa conflictiva, por dura que parezca, o que se perciba como el principio de un fin irremediable. Aquí el amor existente, si lo hay, también tiene mucho que decir.


Es cierto, por otra parte, que la pareja la forman dos individualidades y por tanto, como antes mencionaba, el modo, la forma en que cada uno se enfrenta a esa crisis va a ser decisivo para decidir si es crisis o final. Por esa razón de ser dos individualidades hemos de tener en cuenta unos factores importantes: la madurez emocional, la habilidad para manejar los conflictos, cuánto tiempo se lleva de pareja y el momento personal de cada uno.


Siento no tener una varita mágica para adivinar cuándo una relación ha de acabar o no; no hay reglas fijas...es imposible porque cada individuo es distinto y cada pareja también. Podemos decir que cuando deja de aportarse a la pareja esa serie de cosas que la propició, puede ser que se alcance ese punto de inflexión en el que se debe producir el cambio. Tras todo cambio es generalmente normal que haya una crisis, mayor o menor.


Nuestro mayor enemigo para saber si esto es una crisis o el final es el maremagnum de emociones, sentimientos, pensamientos enfrentados, que existen, siendo esta la razón por la que no podemos serenarnos y pensar de una forma útil y clara. Otra vez nos pueden las emociones. ¡Si pudiéramos pensar en soledad y detener el pensamiento para analizarlo sin presiones externas!


No olvidemos que muchos problemas se suscitan por la resistencia al cambio, sea cual fuere. ¿Por qué no replantearse la pareja y seguir adelante con cambios? ¿Por qué no poder salir reforzados con esta crisis?


También el planteamiento de las preguntas que generalmente nos hacemos tienen mucha importancia en nuestro modo de ver la cuestión. No es lo mismo preguntarse: ¿esto es el fin?, que reflexionar y preguntarse: ¿Quiero que esto sea el fin? También es bueno el planteamiento más sencillo que hay: ¿Le amo todavía?; ¿tenemos las mismas metas ; ¿la deseo?; ¿Reflexiono y me comprometo para ver qué puedo aportar a la otra persona y a la relación para mejorarla?; ¿Me merece la pena ese hombre?


Decidamos lo que decidamos tengamos en cuenta qué decisión vamos a tomar y sobre todo cuándo la tomamos, porque insisto que en este estado emocional es mejor dar tiempo y no tomar ninguna decisión...Ninguna, de momento. Es mejor quitar los posibles bloqueos para crear espacios para el diálogo, la comunicación, con el fin de que la decisión sea la adecuada, en cada caso.


Ahora, pienso, una solución a nuestro problema podría ser consensuar y debatir (que no pelear) lo tuyo y lo mío para poder llegar a la conclusión de qué es lo nuestro.
Intento pensar y dejar el mensaje para que lo que se infiera de estos momentos muy dolorosos sea: “Aprender a utilizar los conflictos y las crisis, para aprender más de nosotros mismos, ver qué necesitamos y cuál es el dolor que suscitamos en nuestra pareja. Que sean trampolín de desarrollo y no de estancamiento que no lleva a ninguna parte. Hablemos cuanto sea necesario, para que el problema no quede enquistado. No hay mayor desastre que el silencio y la distancia.”


JUAN JOSE LOPEZ NICOLAS. Orientador Familiar

1 comentario:

Glòria Martin Ripollès dijo...

ESTE TEXTO ME PERECE GENIAL.