así somos

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lunes, 4 de abril de 2011

LA VIRTUD DE ESCARLATA O'HARA

Casi todos conocemos a este personaje cinematográfico, una caprichosa y bella mujer rica, que se enfrenta a la caída de su imperio sociocultural en medio de una guerra. Una mujer un tanto maquiavélica para la que el objetivo es uno y claro y los medios para obtenerlo están justificados.

La virtud de Escarlata reside en su capacidad para dejar a un lado el dolor, el miedo, la culpabilidad, sin pasar por alto que este personaje es tremendamente egocéntrico y egoísta, reitero su virtud para luchar y salir adelante, su "ya lo pensaré mañana" un tanto superficial le permite al mismo tiempo centrar toda su atención en el momento que vive, sin rumiar sus pensamientos más dolorosos, o las incertidumbres del futuro.

Su mente parece no dejar de buscar salida, eso sí, si la estrategia no ha funcionado no volverá a repetirla, algo que parece obvio y que sin embargo resulta tremendamente costoso a muchos, sobre todo porque existe cierta inconsciencia sobre el proceso de resolución, ni tan siquiera son conscientes de su fallo al repetir una y otra vez la misma estrategia equívoca.

A la pregunta ¿qué has hecho hasta ahora para solucionar tu problema?, suele seguirle un: he hecho de todo pero al examinar con detenimiento las estrategias y hasta el planteamiento del problema, es fácil observar que no se tiene claro cómo abordarlo, que se cambian las palabras para terminar haciendo siempre lo mismo, la persona se sume entonces en un mar de pensamientos negativistas y ya no ve salida. Ahora tenemos dos problemas.

Las técnicas de resolución de problemas son sencillas y eficaces si se utilizan correctamente.

Algunas personas tienen una gran capacidad para realizar estos procesos cognitivos de forma natural, mientras que otras andan siempre en conflicto incapaces de solucionar o tomar decisiones. Está claro que Escarlata O´hara no tenía esa clase de conflictos. Y, por suerte para todos, esto se aprende.

¿Qué es una técnica de resolución de problemas?

Es una técnica que sigue un proceso definido cuyo objetivo es que la persona ponga en marcha un plan para solucionar una situación-problema, y aprenda a gestionar situaciones futuras similares.

La resolución de un problema que nos genera malestar y para el que no vemos salida debe hacerse de modo que seamos conscientes en cada momento del objetivo que buscamos y de por qué actuamos de tal manera. Cuando las situaciones se complican y el resultado es importante es mejor no dejar al azar un papel relevante.

Seguir los pasos que se exponen a continuación nos será de gran ayuda:

1. Formular el problema: definirlo y desglosarlo en todas las partes susceptibles de intervención.

2. Establecer un orden de actuación que permita abordarlo paso a paso.

3. Generar alternativas de solución, todas aquellas que se nos ocurran.

4. Decidirse por una alternativa y valorar pros y contras.

5. Llevar la alternativa a la práctica.

6. Valorar resultados.

7. Si el resultado no es satisfactorio: volvemos al punto 4 y ponemos en marcha una nueva alternativa.

El mejor resultado es aquel que nos permite sentirnos a gusto con nosotros mismos y con las circunstancias que lo provocaron, aun cuando no sea el que esperábamos inicialmente.

Es importante este planteamiento porque nos hace ser consciente de que cuando tomamos una decisión fundamentada ante un dilema, es la decisión adecuada, porque es la que queremos. Aunque más tarde, repito, no obtengamos el resultado imaginado, sabemos que no hemos cometido un error, ya contábamos con esta posibilidad. Aprendemos de lo ocurrido y ponemos en marcha un nuevo argumento.

Puede que suene frío pero es de lo más práctico, sea cual sea la naturaleza del problema y sobre todo cuando nos resulta realmente complejo y su magnitud interfiere en nuestro día a día.

Si nos encontramos frente a un muro, sea cual sea su magnitud, en nuestro camino no caigamos en la cobardía o la dejadez de creer que ya no podemos avanzar, si no lo podemos derribar, puede que sí saltar, escalar, picar; solo necesitamos voluntad, convicción y no perder de vista el objetivo.


Artículo por gentileza de Cristina Carmona Botía
Psicóloga y articulista de la página www.sentirse-bien.net

viernes, 1 de abril de 2011

REALIDAD SOBRE LAS DISCUSIONES Y LA PAREJA

Las discusiones en pareja son necesarias ante los desacuerdos, lógicos entre dos personas, con el fin de negociar soluciones ante los problemas o expresar opiniones aún con distintos puntos de vista. La pega es que hay parejas que no saben discutir, no se escuchan, no se centran en las soluciones, sino en buscar culpables y defender sus respectivas posturas, a veces de forma agresiva (enfadados, gritando, irónicamente…) así cualquier tema en el que haya desacuerdo, por nimio que sea, es susceptible de provocar discusiones destructivas donde lo importante es ganar al otro. En general, la familia política y la educación de los hijos son temas de discusión recurrentes en las parejas que acuden a terapia para mejorar su relación.
No es raro que en esa discusión suela ceder el más inhibido, el que huye de los conflictos o convive con una persona con un estilo de comunicación más agresivo. No es cuestión tanto de sexo como de personalidad.

El que cede acaba con la discusión, aunque no llegue a un acuerdo satisfactorio, a corto plazo cesa la situación que vive de forma aversiva, pero a medio o largo plazo la insatisfacción ante su cesión pasan factura; la discusión puede volver a darse y la frustración y el malestar en la relación se afianzan ante su incapacidad para discutir de forma constructiva.

Hay un motivo primordial por el que la discusión puede continuar eternamente y ese es la falta de capacidad para dar el primer paso y pedir perdón o perdonar, pero de corazón. Nos cuesta pedir perdón cuando creo que la culpa no ha sido mía, si culpo al otro del agravio y no me responsabilizo de mi parte de culpa. El enfado tras la discusión y el orgullo no facilitan ese paso. A veces no somos conscientes del dolor causado o creemos que la otra parte exagera. A veces no nos han enseñado a hacerlo o denota una clara falta de compasión, arrepentimiento o empatía.

Nos cuesta perdonar cuando ha sucedido lo mismo muchas otras veces o lo que nos han dicho o hecho no estoy dispuesto a perdonarlo. Quizás no hay que perdonarlo todo. A veces perdonamos en el momento, otras es cuestión de tiempo, hay que dar tiempo para el perdón y facilitarlo con arrepentimiento e intención de enmienda.

A veces surte efecto llevar a cabo unas pautas sencillas y prácticas conducentes a la reconciliación, como por ejemplo dar un tiempo a que el enfado se pase, no ser orgulloso y no dejar que un malentendido o desacuerdo ponga en duda una relación con otras muchas cosas buenas. Enfadarte con quien quieres es normal, nos enfadamos con nuestros padres y hermanos, cómo no hacerlo con nuestra pareja. Lo importante es reconciliarse y analizar en frío qué ha pasado, en qué hemos fallado y tratar de corregirlo para que no vuelva a pasar. Ser humilde y aceptar nuestros errores, respetar el enfado del otro y darle tiempo a que esté preparado para perdonarnos y hablar de lo ocurrido.

Y si aprendemos de ello, mejorando nuestra forma de comunicarnos, expresando desacuerdos y enfados, la pareja sale reforzada y preparada para solventar mejor el próximo malentendido o desacuerdo. Si no aprendemos ni cambiamos nada, podemos dejar de sacar temas importantes por no discutir, pero que no se resuelven, sino que se acumulan hasta que salen de mala manera y/o en un mal momento, haciendo imposible negociar ni resolver nada.

También ocurre a veces, que tras muchas discusiones, sufrimiento y peleas, la pareja deja de sentirse atraída, respetada y querida, haciéndose cada vez mayor la insatisfacción y el deterioro de la pareja. Esta incapacidad de resolver conflictos o respetar y aceptar distintos puntos de vista o necesidades son caldo de cultivo para la infidelidad y la separación. Si no hay perdón la crisis no se supera.

De una entrevista a T. Vaquero Romero
Psicóloga, especialista en pareja

martes, 22 de marzo de 2011

AMOR Y EXPECTATIVAS

Más que de amor en sí mismo, de lo que se trata es de reflexionar más bien sobre las expectativas que el individuo deposita sobre su pareja a la hora de querer ser feliz, de querer descansar sin problemas en un espacio ajeno al "campo de batalla" cotidiano que cada uno mantenemos con la vida.

No tenemos que pedir a otro ser humano lo que tenemos que trabajar en nosotros. EI amor no es compulsivo, es equilibrado. No tiene desesperación, no es impulsivo, y sólo una persona que esté dispuesta y bien entrenada en amarse y aceptarse plenamente puede experimentarlo. La capacidad de amar a otra persona surge de un corazón lleno, no de uno vacío. Esto crea un terrible dilema para tantas mujeres con una niñez melancólica y un corazón vacío, solitario y anhelante. Han pasado su vida adulta buscando con fervor a la persona que pudiera borrar ese dolor. Al ver que esa búsqueda, en lugar de traer alivio, provocó más dolor, (¿dónde está "él"?, pregunta), porque "él" es la respuesta, la esperanza, la necesidad.

Mediante la intensidad y el ardor de esa búsqueda, convierten la relación en una verdadera religión y colocan a sus pies las más grandes cargas.

Lo que piden a una relación es que proporcione un sentido de identidad y propósito, que elimine la sensación de aislamiento y mitigue el miedo al abandono. Existe la expectativa que si están con la persona "adecuada" se sentirán a salvo en un mundo peligroso y estarán protegidas de la amenaza de pérdida, separación y muerte.
Esperan que la relación perfecta las convierta en mejores personas y las cure de defectos y fallas humanas, insatisfacción, envidia, orgullo y desesperación y que las haga más tolerantes con los defectos y las fallas de los demás.

En resumen, piensan que una relación debe hacerlas perfectamente felices. EI hombre con quien están se convierte en el Poder Superior, en la fuente de curación para todo dolor, en respuestas para las preguntas y en todo lo que les falta y no tienen bien desarrollado. ¡Qué expectativas peligrosas!

Una relación con otro ser humano, ya sea progenitor, pareja o hijo, nunca tuvo el propósito de brindarnos todo eso. Una relación puede proporcionar compañerismo, cierto grado de comprensión y la oportunidad de aprender más acerca de quiénes somos. Una buena relación de pareja incluye ternura, afecto y sexualidad. Pero no está en ella proporcionar el resto. La lucha con la angustia y el miedo al futuro, las necesidades de identidad y seguridad, el ansia de hallar un significado y un propósito en nuestra vida, la necesidad de conformarnos con la pérdida y la muerte sin rendirnos a la desesperación ni a la amargura, son cuestiones que pertenecen a la esfera de la búsqueda espiritual, a la esfera personal o individual, no a la esfera de la búsqueda de relaciones.

No tenemos por qué pedir a otro ser humano lo que necesitamos pedir a Dios. O lo que tenemos que trabajar en nosotros mismos sanando el vacío y el dolor existente. Mientras insistamos en hacerlo, no encontraremos lo que buscamos.


Lic. Teresa González- Psicóloga
Autora del libro: “Todos podemos cambiar”

jueves, 17 de marzo de 2011

MENTE Y CREENCIA...PENSAR, ACTUAR

Perder la capacidad de apreciar la belleza que hay en el mundo es muy dañino. Nuestro pensamiento puede crear un veneno en la mente que nos hace perder la perspectiva real y positiva de las cosas.
No nos enfadamos solo por lo que pasa sino por el significado que le damos y si ese significado desarrolla hábitos de agresividad, ira, victimización, rencor, etc., actuaremos de esa misma manera y como casi siempre, serán decisiones precipitadas las que tomemos.

En ocasiones se puede rectificar salvo que ese “veneno” que nos inoculó nuestra mente con distorsiones cognitivas, nos refuerce en nuestra actitud y nos haga no poder salir a la realidad que hay ahí fuera. Y nos paraliza para no tomar la decisión de iniciar el camino para el cambio que se precise. Y sin embargo, si pensamos desde nuestros “adentros”, somos los únicos responsables de lo que nos pasa, porque nosotros elegimos qué hacer y donde posicionarnos.
La persona a quien le falten habilidades de conducta para sobrellevar ciertas situaciones, como la comunicación o la capacidad de solucionar problemas, fácilmente usará la ira, la rabia, el descontrol, la ruptura, etc., para resolverlo. Es un sistema el que hay que está interconectado y los núcleos de estas interconexiones son el pensamiento, las emociones, las conductas y el entorno. Pero nuestro comportamiento modela el entorno en el que nos movemos ocasionando a veces que las personas que actúan de forma antagonista aparten a los que podrían darles apoyo.
Y en el fondo, el problema, el quid de la cuestión, no es otro que la circunstancia de no entender bien el mundo y la vida, y a veces la ira, el enfado, consumen nuestros recursos.

Como sigue diciendo R. Novaco, tras la ira hay alguien cuya perspectiva de vida es estrecha y exagera la importancia de los acontecimientos.
Se trata de estructurar nuestros pensamientos, para conservar nuestra salud mental, aunque si observamos estos datos que siguen, nos pueden dar bastante en qué pensar. Se pueden establecer unas características mínimas y básicas definitorias de los que están mentalmente sanos y según esto serían:
• Tener la posibilidad de desarrollar aptitudes y talentos satisfaciendo adecuadamente sus necesidades básicas.
• Tener la capacidad de ir aceptando las responsabilidades individuales y compartidas.
• Tener la capacidad de dar y recibir amor, en la amistad y la compañía, y por último
• Tener la autocrítica reflexiva sobre los propios comportamientos con capacidad para aceptarlos o para cambiarlos cuando sea necesario.

Por esto es importante interiorizar que "La mente es la casa de las creencias que promueven los pensamientos que conducen a las acciones que emprendemos. La mente es lo que desarrolla y dirige la estrategia. La mente provee una imagen e instruye al cuerpo en los movimientos necesarios para actuar. La mente es el observador que hace las decisiones acerca de la clase de autodiálogo que utilizamos cuando actuamos. La mente controla nuestra fisiología. La mente se hace cargo del control emocional. ¡La mente es la locomotora que conduce al tren!"

Seguramente a nadie se le ocurre que es uno mismo quien se hace sabotaje a sus propios pensamientos positivos.

Cuando emprendemos este camino de mejoramiento y desarrollo personal,si es que lo hemos decidido, el gran bloqueo está en nuestro paradigma, es decir, en el conjunto de creencias, hábitos, maneras habituales de pensar y actuar. Tu mente consciente está llena de pensamientos, y la subconsciente llena de creencias. Cuando tu mente consciente tiene que adoptar una actitud, una respuesta, una acción, consulta al subconsciente quien le da inmediatamente la respuesta, según cuáles sean las creencias alojadas en él. No todas las creencias que tiene nuestro subconsciente son limitantes. Muchas son potenciadoras, y son las responsables de lo que has logrado en tu vida. Pero de lo que se trata es de ir cambiando las creencias, los modos habituales de pensar y actuar que nos limitan y postergan nuestro desarrollo.



A la hora de comprender un comportamiento o de modificar cualquiera de ellos, es necesario tener en cuenta los tres vértices de este triángulo. Para experimentar sentimientos más positivos, "sentirnos mejor", es necesario pensar de forma adecuada a la realidad y liberarse de ideas irracionales que a uno le hacen daño.

bibliografia: - http://atraelaplenitud.wordpress.com
- datos de entrevista a Raymond Novaco

miércoles, 16 de marzo de 2011

LUCHA DE PODER EN LA PAREJA

Antes de ser una pareja, existen dos personas con diferentes mundos, los cuales representan la historia de sus familias de origen, las experiencias de lo que han vivido, de lo que han experimentado con otras personas, de cómo se han ido sintiendo a lo largo del proceso de su propia vida; se suman a estos factores las creencias, ideas, gustos, pasatiempos, religión, moral personal y sobre todo sus emociones.

Al empezar a vivir en pareja, estos dos mundos se empiezan a mezclar y en muchos de los casos el acoplar estos factores no es fácil y se llegan a crear fuente de conflicto que está sustentada en la necesidad de imponer al otro las ideas y experiencias propias, como si fueran una verdad absoluta, o como si la razón estuviera de nuestro lado.

En el inicio de la vida en pareja, esperamos que estos factores choquen y se generen pequeños conflictos. Por ejemplo: Reclamos porque uno expresa más afecto que el otro, incapacidad de tomar iniciativas, problemas en el reparto del tiempo libre, etc. Es común escuchar frases como las siguientes:

¿Qué quieres hacer?

¿A dónde quieres ir?

¿Me quieres?

¿Yo soy quien siempre te busca?

¿Por qué no me llamas?

Etc.

Lo que hasta el noviazgo había sido dar y recibir cariño, lo cual es necesario para cualquier ser humano desde que se nace hasta que se muere, también lo es en la relación de pareja. Solo que al desarrollarse la vida en pareja, es uno de los factores que empiezan a desaparecer; se nos olvida decirle a la pareja que la queremos, que nos importa, dejamos de hacer las cosas que le gustan, nos dejan de importar sus intereses y casi siempre caemos en la rutina de las obligaciones. Tal parece que en la actualidad el sinónimo de pareja es atender obligaciones.

No expresar afectos fundamentales como el cariño, la ternura, la calidez y la pasión, termina por apagar la llama que enciende la relación, que si no la cuidamos se apaga. Por ejemplo: Olvidar dar y recibir abrazos, no recordar el beso de buenas noches o evitar decir palabras estimulantes y agradables, no reconocer los éxitos de la pareja, no aceptar que a veces cometen errores, no aceptar en ocasiones que la pareja tiene razón, y olvidarnos de que en esencia el otro es así, y las personas sólo cambian cuando lo quieren hacer, no cuando se los queremos imponer.

Un factor que dañan mucho a las parejas es vivir como isla, quiere decir que vivimos sin comunicación. El diálogo de la pareja se centra en los descalificativos, en la agresividad, en la ironía, en la ofensa y en recordarle a la pareja sus obligaciones. Así es como se fomentan los conflictos y baja la autoestima.

Como personas arrastramos vicios como el no saber escuchar, hablar demasiado o no ponerse en el lugar del otro, los cuales son detonantes de tensión en la pareja. Por ejemplo: Llegar a casa y pedir a gritos que se sirva la cena o decirle constantemente a la pareja que no sirve para nada, que falta el dinero, que los hijos se portaron mal, que se descompuso el auto etc., son claros ejemplos de que la relación se está deteriorando.

Los seres humanos deberíamos presentar flexibilidad y adaptación a los cambios, sólo que actualmente no hay mucho espacio para hacer conciencia de estos factores. En la vida de pareja también se necesita la flexibilidad sobre todo en la convivencia y en los cambios que se den con el tiempo. Si la pareja tiende a la rigidez e inflexibilidad de ideas y hábitos puede llegar a asfixiarse, porque cae en la monotonía, el aburrimiento, la rutina hasta llegar al hastío, sobre todo cuando estos factores sólo satisfacen a uno de los miembros de la pareja.

El respeto entre los miembros de la pareja es fundamental. Estar constantemente manipulando y usurpando el espacio personal del compañero o compañera sentimental desencadena conflictos serios, ya que la pareja puede sentirse controlada y manipulada dentro de su espacio vital. Por ejemplo: apropiarse del teléfono móvil del compañero o llamarle cada dos minutos, revisarle su agenda, controlarle las salidas, prohibirle que salga con las amistades, intentar que comparta y acepte absolutamente todo lo nuestro, etc.

La vida moderna requiere repartir las tareas sobre todo en el hogar, ayudar, colaborar; ser solidarios el uno con el otro es uno de los pilares de la convivencia. En muchas parejas el hombre considera que al trabajar ya está exento de las tareas del hogar, y generalmente menosprecia las actividades de la mujer, cuando la mujer está dedicada al hogar. No es raro observar cómo algunos hombres, en público, defienden la igualdad, la colaboración, pero luego, en privado, demuestran una doble moral bastante estricta.

Se trata de equilibrar la cooperación, reconociendo que ambos tienen derecho al descanso y ambos requieren atención. Cuando en la relación no hay cooperación por parte de uno o ambos miembros de la pareja la convivencia se convierte en un campo de batalla de reproches, insultos y frustración causados en muchas ocasiones por las convicciones tradicionales a las que están acostumbrados, las cuales se quieren imponer de manera cotidiana y sistemática. Por ejemplo: No contribuir en las tareas del hogar, dejar de hacer las compras, olvidar con frecuencia las cosas que te encargó tu pareja o que te pidió que le ayudarás a hacerlas, etc.

Con los factores que hemos visto tenemos los ingredientes de la fórmula que se va presentar como una lucha de poder y control al interior de la pareja. Las guerras internas en cuanto a la economía, el hogar o las relaciones sociales provocan una espiral de rivalidad que termina por acabar con la convivencia. Las consecuencias son: el rencor, el enojo, la envidia, la frustración, y la búsqueda de la derrota de su propio compañero sentimental.

La confianza al igual que el afecto es uno de los principales pilares de la pareja. Solo que las parejas cometen un grave error que es permitir que los celos invadan la relación, muchas veces nos engañamos a nosotros mismos diciéndonos, "tanto me quiere, que hasta me cela", y no nos damos cuenta, que los celos irán creciendo poco a poco hasta invadir toda nuestra relación.

La inseguridad, el miedo o la angustia ante lo que puede estar haciendo o pensando la pareja ocasiona ansiedad, depresión, persecuciones, que convierten la relación en una lucha, que es causante de conflictos serios.

Otra de las esferas que se ve afectada, en la relación de la pareja es la vida sexual, existen cuatro grandes etapas en la sexualidad, una es el deseo, seguida por la excitación, posteriormente se presente el orgasmo y al final existe una etapa de descanso reposo, para después reiniciar todo el proceso.

Uno de los factores que más se daña en la relación de pareja es el deseo, ya que en el mundo de la pareja al existir problemas cotidianos, discusiones, cuentas pendientes y todos estos factores que hemos estado hablando que obviamente generan incomodidad en cualquier ser humano, son el factor primordial para desaparecer el deseo sexual. Una persona que es sometida al estrés cotidiano de que hemos estado hablando, generalmente no se da cuenta que su deseo sexual va bajando día a día, llega un momento en que por alguna razón se da cuenta que no tiene deseo sexual con su pareja y se convierte en una fuente adicional de conflicto.

Es de considerar de mucha importancia que si la falta de deseo se presenta, el resto de la respuesta sexual queda bloqueada, evidentemente el problema es mucho más complejo de lo que suponemos. En la fase del deseo interviene el momento psicológico y emocional de cada persona, lo que quiere decir que todos los factores que influyen en su vida van a estar directamente relacionados con la falta del deseo, lo que quiere decir, que se requiere de mucha ayuda profesional para poderlo solucionar.

Cuando estos factores aparecen, puede ser en el hombre o en la mujer, sólo que, en la pareja se ve como un problema del otro y no como un problema de pareja, digamos que lo más objetivo es pensar que la falta de deseo de uno de los miembros es consecuencia de una mala relación de la pareja y no de un problema personal. Sólo en el caso de existir un trauma previo a la vida en pareja puede ser considerado como algo que hay que trabajar de manera individual.

Lo que consideramos como crisis afectivas en la pareja, son los detonantes de una mala relación sexual, de frustraciones, de la falta de ilusiones, de la desesperación, de los deseos exagerados de control, de la baja autoestima, y son detonadores de depresión y ansiedad, que surgen de los efectos de una mal encaminada lucha por el poder al interior de la pareja.


Artículo por gentileza de José Jaime Martínez. Sexólogo, especialista en Programación Neurolingüística.
De la página www.consultasexual.com.mx

miércoles, 9 de marzo de 2011

PAZ FRENTE A CONFLICTO

A todos nos han enseñado a pensar que es en el exterior donde debemos buscar el sustento, a mirar más allá de nosotros mismos, en busca de fuerza, amor, prosperidad, salud, felicidad y satisfacción personal, espiritual. Hemos sido condicionados en nuestra cultura para creer que recibimos la gracia de la vida de algún punto externo a nosotros. Sin embargo es posible cambiar la dirección de nuestros ojos de afuera hacia adentro y cuando la hacemos, encontramos una energía que habíamos percibido pero no habíamos identificado. No son las personas ni los eventos externos los que nos causan problema, sino que son nuestros pensamientos y actitudes hacia nosotros mismos, hacia la gente y las situaciones, lo que nos causa conflicto y aflicción.

Muchos artículos de este blog inciden en el tema de los pensamientos, pero es que cada vez estoy más convencido de que según piense, así actuaré.
No es raro que nos separemos de nuestra pareja por algún problema que le achacamos o que pensamos que es él o ella quien no sabe tratar nuestra vida como nosotros la queremos. No es raro ver cómo una relación que puede ser adecuada, se ve salpicada por todos los problemas que realmente, si miramos hacia nuestro interior, son nuestros exclusivamente y no del otro, pero nos hemos empeñado en que los acepte como condición para “seguir queriéndolo”.

Nos empeñamos en pensar que el otro no nos entiende cuando la realidad es que no nos puede entender si nosotros mismos no nos entendemos. Y el principal problema estriba en pensar que ese problema no tiene solución.

Cada instante nos brinda una nueva oportunidad de volver a examinar nuestra vida y de elegir otra vez qué es lo que queremos sentir: amor o temor, paz o conflicto. Es reeducar la mente y abrir nuestro corazón.

Sanarnos consiste en descubrir qué valor hemos asignado a actitudes como guardar rencor, culpar a los que nos rodean o criticar y enjuiciarnos a nosotros mismos y, luego, revisar nuevas opciones. Pretender que otra persona nos haga felices y llene todas nuestras expectativas es una fantasía narcisista que sólo trae frustraciones.

Sanar plantea que el propósito de toda comunicación es unir, no separar, que la felicidad es una elección y que nuestro estado natural es la armonía, creatividad y felicidad. Esto nos conduce a la libertad responsable en lugar de la opresión. Tener una actitud curativa se basa en la convicción de que es posible elegir la paz en lugar del conflicto y el amor en lugar del dolor. Nos ayuda a considerar la salud como una paz interior y la curación como el proceso de liberarse del miedo y la culpa.

Juan José López Nicolás
Sobre apuntes de la Lic. Teresa González- Psicóloga Argentina

viernes, 25 de febrero de 2011

AUDIO LIBRO DE TUS ZONAS ERRONEAS, DE WAYNE DYER

Os dejo con esta maravilla y producto de la gran sabiduría para descubrir nuestras zonas erróneas y aprender cómo la vida es lo que nosotros nos proponemos que sea. Escucha los distintos audios y trabájalos de forma adecuada y verás que, cuando miras hacia tí, la vida se te aparece de distinta forma. Este es un gran regalo que quiero compartir con vosotros.

















jueves, 24 de febrero de 2011

ENFOQUE SOBRE EL DUELO Y VIVIR LA PÉRDIDA

En esta dirección http://www.empresaflores.com/04.articulos_06.htm encontré un artículo sobre el duelo y la pérdida que me pareció interesante; unos matices distintos en el enfoque del tema del duelo.

“Nuestra sociedad continúa manteniendo un cierto número de mitos acerca del dolor y el duelo. Estos mitos pueden parecer inofensivos, pero he descubierto que muy pronto llegan a causar dificultades durante el proceso de curación.

Este artículo describe cinco de los mitos más comunes acerca del sufrimiento. Espero que esta información pueda ayudaros a superar estos mitos y a comprender mejor cómo ayudarse a uno mismo y a los demás, a “curarse”.

Mito Nº1: Dolor y duelo son la misma experiencia
La mayoría de la gente tiende a usar las palabras duelo y dolor de forma intercambiable. Sin embargo, hay una diferencia importante entre ellas. Hemos aprendido que la gente se encamina hacia la curación no solamente sufriendo sino también haciendo su duelo.

Está establecido que el dolor corresponde a los pensamientos internos y a los sentimientos que experimentamos cuando muere una persona amada. El duelo, por otro lado, es sacar nuestras experiencias íntimas de dolor y poder expresarlas exteriormente.

En realidad, mucha gente en nuestra cultura sufre, pero no realiza un duelo. En lugar de ser alentados a expresar su dolor externamente, a menudo reciben mensajes tales como “sigue adelante”, “trata de mantenerte ocupado”. Así que tratan de terminar con su sufrimiento en soledad, en vez de hacerlo externamente en compañía de sus seres queridos.

Mito Nº2: Hay una progresión ordenada y predecible en la experiencia del dolor.
Tener períodos de pensamientos similares acerca de la muerte y el dolor ha resultado atrayente para mucha gente. De alguna manera “los períodos de dolor” han ayudado a la gente a darle sentido a una experiencia que no es tan ordenada ni tan predecible como a nosotros nos gustaría que fuera. ¡Si solamente todo fuera tan simple!

El concepto de “período” fue popularizado en 1969 con la publicación de Elizabeth Kubler-Ross en “Sobre la muerte y los moribundos”. Kubler-Ross nunca pretendió que la gente interpretara literalmente sus 5 períodos de agonía. Sin embargo mucha gente hizo justamente eso, no solamente con el proceso de la agonía, sino también con el proceso de pérdida, dolor y duelo.

Una consecuencia de esto es que la gente que rodea a la persona que está de duelo cree que él o ella deberían estar en el “estado 2″ o en el “estado 4″, por ahora. Pero nada puede estar más lejos de la verdad que esto.
Cada persona realiza su duelo de una forma única. No es no predecible, no ordenada. Ni pueden sus diferentes dimensiones ser categorizadas. Solamente nos encontramos en problemas cuando tratamos de ordenar cómo deberían ser las experiencias de duelo y dolor de los demás o cuando tratamos de acomodar nuestro propio dolor dentro de pequeños compartimentos.

Mito Nº 3: Es mejor alejarse del dolor y del duelo en lugar de ir hacia él.
Muchas de las personas que sufren no se dan permiso a sí mismos, o no reciben permiso de los demás para realizar su duelo. Vivimos en una sociedad que a menudo anima a la gente a que se aleje del dolor y no a que se haga cargo de él. Mucha gente ve al dolo como algo que se debe superar y no como algo que se debe experimentar. El resultado es que muchos de nosotros o pasamos el duelo en soledad o tratamos de alejarnos de nuestro dolor.

Aquella gente que continúa expresando su dolor en una forma abierta haciendo su duelo, a menudo es considerada como “débil”, “loca” o “digna de lástima”. El mensaje más común es “tienes que salir y seguir adelante con tu vida”. Resistirse a las lágrimas, sufrir en silencio, y “ser fuerte” son tenidos en cuenta como comportamientos admirables. Mucha gentes que sufre ha internalizado el mensaje de la sociedad que dice que el duelo debería hacerse de una manera silenciosa, rápida y eficiente.

Tal mensaje aprueba la represión de los pensamientos y sentimientos de la persona que está sufriendo. El problema es que el tratar de enmascarar el dolor o tratar de alejarnos de él da como resultado ansiedad y confusión. Con un pequeño, si hay alguno, reconocimiento social del dolor normal del duelo, la gente comienza a pensar que sus pensamientos y sentimientos son anormales. “Pienso que me estoy volviendo loco”, me dicen ellos a menudo.
Ellos no están locos, simplemente están sufriendo. Y con el objeto de recuperarse deben ir hacia delante con su dolor continuando con su duelo, y no tratar de alejarse por medio de la represión y la negación.

Mito Nº 4: Las lágrimas expresando dolor son solamente un signo de debilidad
Desafortunadamente mucha gente asocia las lágrimas, producto del dolor, con un comportamiento inadecuado y con debilidad. Las lágrimas por parte de la persona que está de duelo, a menudo generan sentimientos de impotencia en los amigos, parientes y demás personas que la rodean.

Más que por un deseo de proteger a la persona doliente, los amigos y la familia pueden tratar de detener las lágrimas. Comentarios tales como “Las lágrimas no lo van a traer de vuelta” y “A él no le gustaría que llores”… se oponen a la expresión de las lágrimas.
LLorar es una forma natural de descargar la tensión interna del cuerpo, y le permite a la persona que está de duelo comunicar su necesidad de ser reconfortado. El llanto hace que la gente se siente mejor, emocionalmente y físicamente.
Las lágrimas no son una señal de debilidad. En realidad, son una indicación de la buena voluntad de la persona doliente para hacer el “trabajo del duelo”.

Mito Nº 5: El objetivo es “vencer” tu dolor.
Todos hemos escuchado a la gente preguntar: “¿Todavía te encuentras en esta situación?” ¡Pensar que como seres humanos podemos olvidarnos del dolor, es ridículo! Nunca nos olvidamos de nuestro dolor pero sí podemos llegar a reconciliarnos con él.

No lo resolvemos ni nos recuperamos totalmente de nuestro dolor. Estos términos sugieren un completo retorno a la “normalidad” pero en mi experiencia personal tanto como en la profesional, nuestras vidas han cambiado para siempre por la experiencia del dolor. Par la persona doliente, asumir que la vida va a ser igual que antes de la muerte es irreal y potencialmente perjudicial. Aquellas personas que piensan que el objetivo es “reducir” el dolor, lo pueden convertir en algo destructivo para el proceso de curación.

Las personas que están de duelo, de todas maneras, aprenden a reconciliarse con el dolor. Aprendamos a integrarnos a una nueva realidad que nos lleva hacia delante, continuando con nuestra vida, pero sin la presencia física de la persona fallecida. Con la reconciliación llega un renovado flujo de energía y confianza, habilidad para reconocer completamente la realidad de la muerte, y la capacidad de volver a reincorporarse a las actividades normales de las personas vivas. También llegamos a darnos cuenta que el dolor y el sufrimiento son una parte difícil aunque necesarios de la vida y de los seres vivientes.

A medida que la experiencia de la reconciliación se va descubriendo, también nos damos cuenta de que la vida va a ser diferente sin la presencia de la persona fallecida. Al comienzo nos damos cuenta de esto con nuestra cabeza, y más tarde empezamos a reconocerlo con nuestro corazón. También nos damos cuenta que la reconciliación es un proceso, no un resultado.
La sensación de pérdida no desaparece completamente, pero sí se suaviza, y la angustia intensa causada por el dolor se hace menos frecuente.
Entonces emerge la esperanza de que una vida continúa, mientras somos capaces de hacer un compromiso con el futuro, dándonos cuenta de que la persona fallecida nunca será olvidada, y sabiendo que nuestra propia vida puede y debe seguir hacia delante."

lunes, 21 de febrero de 2011

EMOCIONES Y SENTIMIENTOS

Mujeres y hombres necesitamos expresar deseos, emociones, sentimientos, ideas, pensamientos... Es decir, es crucial e importante poder expresar lo que se siente.


¿Qué son los sentimientos?
Son estados afectivos variables relacionados que tienen que ver con las relaciones amorosas, íntimas e interpersonales, con las relaciones sociales, con el sistema de valores y creencias, y en definitiva, con el mundo afectivo de cada persona. Existen multitud de sentimientos, y no son buenos o malos, simplemente “son, existen, están”; pertenecen a cada uno, y como tal existe total legitimidad para sentirlos así.

Es positivo y recomendable aprender a reconocerlos (tanto los negativos como los positivos), a escucharlos y a expresarlos.

¿Qué son las emociones?
También son estados afectivos, pero menos estables y más intensos que los sentimientos, pues aparecen de forma inminente, como una respuesta del organismo a lo que acontece en el entorno; tienen un componente corporal muy fuerte, como modo de expresión y liberación de las mismas.

Las emociones y los cajones de Rol social
En la medida que se reconocen y expresan las emociones y sentimientos, Hombres y Mujeres se sentirán más libres y se estimaran más. Además, utilizaran mejor estas expresiones afectivas, pues existen maneras sanas o insanas de funcionar a nivel sentimental.
Como en todos los ámbitos de la vida, en éste tema también existen diferencias de género, los llamados Estigmas sentimentales: “ los hombres no lloran, no expresan sus sentimientos, sus miedos… ” o “ las mujeres son débiles, lloran por todo, son muy cursis…”Los roles masculinos impiden que los hombres tomen contacto con sus emociones y sentimientos, así como los roles femeninos harán que las mujeres se hagan cargo de sus emociones, las expresen y las reivindiquen.

Emociones y Sentimientos
Al interrelacionar las emociones con los sentimientos, los psicólogos sugieren que se debe tener muy claro: que el límite entre los sentimientos y las emociones es muy sutil y es difícil detectar cuando pasamos de uno a otro. Sin embargo, existen características particulares en ambos que los diferencian.

Los sentimientos se mueven entre extremos opuestos (placer-dolor, amor-odio, esperanza-desesperanza); son profundos o superficiales y perdurables en el tiempo. Esta última característica los separa por completo de las emociones, que se distinguen por sus notas de gran intensidad y momentaneidad. Las emociones, por su parte, son un estado de ánimo caracterizado por una conmoción orgánica consiguiente a impresiones de los sentidos, ideas o recuerdos. Una emoción viene acompañada de una respuesta afectiva de gran intensidad, que sobreviene bruscamente e invade la psique de una persona y suele estar acompañada de reacciones neurovegetativas. En su fase inicial, las emociones se asemejan entre sí, independientemente de las circunstancias que las generen (una mala noticia, un momento de intensa alegría, etc.)

Las reacciones son más o menos similares: Sudor frío, temblores, respiración rápida, palpitaciones, secreciones hormonales internas, como el aumento en la producción de adrenalina. Se producen también fenómenos expresivos como gritos y sollozos. Se perturba el tono afectivo habitual, se altera el ritmo de los pensamientos y se pierde, en algunos casos, el control de los actos. En las emociones muy violentas, se liberan los sentimientos reprimidos, reaparecen modos primitivos donde el sujeto puede expresar palabrotas y hasta realizar gestos brutales.

En consecuencia, podemos reconocer en toda emoción dos componentes bien diferenciados. Por un lado, un componente cualitativo que se expresa mediante la palabra que utilizamos para describir la emoción (amor, amistad, temor, inseguridad, etc.) y que determina su signo positivo o negativo pero de manera relativa. Por otro lado, toda emoción posee un componente cuantitativo que se expresa mediante palabras de magnitud (poco, bastante, mucho, gran, algo, etc.), tanto para las emociones positivas como negativas. El cuadro siguiente trata de reflejar estos dos componentes de toda emoción.

¿Las emociones positivas son buenas y las emociones negativas son malas?
Las emociones son el lenguaje con nuestro interior; cuando estamos enojados, tristes, deprimidos, alegres, centrados, felices, enfermos… es nuestro interior que nos habla y las emociones positivas y negativas serán buenas o malas dependiendo la situación en la que nos encontremos.
Las emociones positivas no son buenas en lo absoluto y las emociones negativas no son malas en lo absoluto.

Ejemplos:
• Me siento bien por haberle pegado a fulanito
• Me siento mal por no haber entregado la tarea

¿Cómo influyen los Sentimientos y las Emociones en la toma de decisiones?
A veces las peores decisiones se toman en el peor momento, si estamos deprimidos, enojados, furiosos o inclusive contentos no siempre tomamos la mejor opción; el sentimiento en muchas ocasiones le gana a la razón y de cierta manera la emoción nos controla la realidad.

Es difícil aprender a controlarse en todos los momentos, las personas que se pueden controlar en ciertos ambientes, situaciones y momentos en otros casos parecen estar angustiados, desesperados, ansiosos, fuera de control.
Para poder entendernos, hay que entender que para el individuo que vive en un mundo de muchas sensaciones, demasiados estímulos auditivos, gráficos y táctiles, es fácil perder el control y dejarse llevar, ya sea por la situación, lugar o momento y perder ese control que todos debieran tener y practicar en cualquier circunstancia.

Los primeros pasos en todo proceso de toma de decisiones son los más importantes y existen algunos importantes obstáculos que se presentan inicialmente. Los más comunes son:
• La tendencia a responder ante una situación de manera inmediata
• La tendencia a hacer uso de soluciones que están “disponibles”. La clásica frase de “un clavo saca otro clavo”.
• La tendencia a reaccionar en base a cómo se nos presenta el problema. El médico no solamente toma en cuenta lo que el paciente “le dice” sino que realiza sus propias investigaciones.
• La tendencia a direccionar las decisiones hacia un único objetivo
• La tendencia a confundir los síntomas con los problemas
• La tendencia a evadir realidades

Lo cierto es que no existe una receta única para lograr ese auto control. Algunos respiran profundo, otros se ríen del problema, otros evaden la situación o el momento, otros le dan demasiada importancia. La cuestión aquí es aprender a no ser influenciados negativamente, controlados o manipulados por los sentimientos o las emociones, porque cuando nos gana la emoción, se pierde el control y podemos contagiar a otros a que se descontrolen.

El sistema de toma-de-decisiones que tiene una muy fuerte base racional, se dispara en gran medida a través de los sentimientos y las emociones. Alvar Elbing sugiere como primer paso la habilidad de identificar y aceptar nuestros propios sentimientos, algo que no es tan fácil y sencillo como uno puede suponer, incluyendo tres fases del proceso de auto-conciencia:
• Saber y reconocer lo que uno está sintiendo
• Identificar la probable causa y el referente de nuestros sentimientos.
• Expresar y manifestar nuestros sentimientos en el momento adecuado

No es ningún trabajo sencillo el de analizar nuestro propio comportamiento, es decir, ser sujetos de nuestra propia observación objetiva. George Lomard (“Self-awareness and the scientific method”; Science – 1960) define a la observación “como la capacidad de discriminar / distinguir entre lo que la realidad realmente es y la realidad como uno mismo la ve”.

Hay que saber controlar las propias emociones; el control es diferente a la represión, la cual hace "acumular" tensión sin darle salida. Debemos exteriorizar ciertos sentimientos pero no al grado que nos manipulen, dañen a otros o a nosotros mismos por lo que es conveniente y necesario saber descargarlos adecuadamente.

Una forma muy eficaz para expresarse es anotar en unos diarios personales los sentimientos que uno tiene ante una situación o una persona, para reconocer las propias emociones y sentimientos provocados y saber cómo re-expresarlos. En realidad, las situaciones del pasado pueden ser considerados como un área de aprendizaje y una oportunidad de maduración.
Otra forma de educar al pensamiento es mediante las experiencias ajenas (por ejemplo viendo las emociones en otras personas mediante películas, documentales o fotos).
En el caso del sentimiento negativo provocado por una persona, debemos hacerle ver a la otra persona con el debido respeto, que su actitud no es la mejor y que no es contra ella ese sentimiento, sino por su acción.

Hay situaciones que podemos controlar y son oportunidades, pero hay otras que se encuentran fuera de nuestro alcance y es aquí donde las personas conocen sus limites. Hay personas que se dejan absorber por el momento y se hunden en un “precipicio”, hasta que alguien llega y le brinda una percepción distinta de su situación o problema.
El aprendizaje es capaz de moldear, en definitiva, algunos aspectos importantes de la realidad emocional individual y colectiva.

La manera emocional no se puede mejorar de la noche a la mañana, porque el cerebro emocional tarda semanas y meses en cambiar sus hábitos, no horas y días. Para llegar al punto en que un hábito nuevo reemplaza a otro se requiere cierta práctica. Los estudios clínicos realizados sobre cambios de conducta demuestran que cuanto más tiempo pasa una persona esforzándose por cambiar, más duradero será ese cambio.

miércoles, 16 de febrero de 2011

AMOR Y CRISIS

Una de las características del enamoramiento es que creemos que, tanto nosotros como nuestro amor, permanecerá intacto hasta la eternidad. Sin embargo, nos guste o no, la propia existencia es una sucesión de cambios constantes. Nuestra vida se ve invadida continuamente por acontecimientos que remecen los cimientos de la tranquilidad lograda. Son las crisis, mezcla de temblores con terremotos. Nos conmueven y nos rompen esquemas, hasta que alcanzamos un nuevo equilibrio, que también será temporal. Las crisis, si no sabemos tolerarlas, pueden ser destructivas. Pero si aprendemos a crecer a través de ellas pueden enseñarnos a amar más y mejor.

Una pareja se elige mutuamente en un momento particular de sus vidas, que los distingue por tener ciertos gustos, ideas y valores, así como conflictos y anhelos propios de la etapa en que se encuentran. En la relación se definen roles, tareas y modos de vincularse, donde cada uno se acomoda a las características del otro, potenciando algunos aspectos de sí mismo y postergando otros. El paso del tiempo irá cambiando a los enamorados, pero no siempre en el mismo sentido. Roles que antes se desempeñaron con placer, ahora pueden ahogar. Tareas que se delegaron con gusto en el otro, hoy quizás se quieren recuperar. Lo que primero se vivió como oportunidad, en este momento puede sentirse como un freno. Sin darnos cuenta, todo ha variado.
Con el paso del tiempo vamos cambiando de edad, de talla, de trabajo, de pensamiento, de gustos, pero sin hacer los ajustes en la forma de relacionarnos como pareja. Hasta que un buen día todo comienza a fallar y las insatisfacciones ya no pueden esconderse.

Diferencias que antes no importaban, se transforman en incompatibilidades graves. Lo que antes hacía brotar lo mejor de cada uno, ahora envenena. Los desencuentros pueden llevar al deterioro de la afectividad, a la falta de interés por lo que el otro está viviendo y a la amplificación de sus defectos. O también a sentir que cada día se tiene menos en común, que la pareja impide el propio crecimiento o que se fue quedando atrás. Lo que antes fue amor y pasión, se ha vuelto cariño y rutina. Tapar el sol con un dedo no sirve. Estamos en crisis y hay que enfrentarla.

Toda crisis, aunque parezca una amenaza, es expresión de crecimiento. De la vida que cambia y que nos cambia, y de la dificultad de irse poniendo al día el uno con el otro. Es señal clara de un desajuste que exige transformaciones. Cada relación personal que establecemos hace sacar a la luz algo de lo que somos y dejar otro tanto en las sombras. Una relación sacudida por una crisis no puede quedarse como estaba antes, porque se destruye. Es un seísmo que nos exige mirarnos y rescatar todo lo necesario para restablecer la intimidad y creatividad perdidas. Es una invitación a decirse lo no dicho, a superar el desfase que el tiempo ha provocado y a ponerse las pilas para buscar nuevos puntos de encuentro y seguir creciendo juntos. Es volver a elegirse a pesar de todo.

Muchos quizás no lo logren y busquen otro camino. Sólo deben estar conscientes de que esto no les evitará nuevas crisis. Si el tiempo exige que después de miles de kilómetros recorridos, los automóviles necesiten un ajuste de motor, ¿por qué no habríamos de esperar lo mismo en una relación amorosa?

De un artículo de EUGENIA WEINSTEIN

lunes, 7 de febrero de 2011

PADRES OBEDIENTES, HIJOS TIRANOS

En mis continuas búsquedas de datos y libros que puedan aportar luz a nuestra labor de orientación y terapia familiar, ha llegado a mis manos un pequeño librito del que a continuación os hago una breve reseña. Espero y deseo que os sea de gran utilidad.

“PADRES OBEDIENTES, HIJOS TIRANOS”
Una generación más preocupada por la amistad que por su papel como padres.

Autores: PRADO, E. y AMAYA, A.
Fecha edición: Sevilla, enero de 2005
122 Págs.

(También hay un libro muy parecido del año 2004, escrito por Aldo Naouri, polémico y de bastantes más páginas,titulado PADRES PERMISIVOS, HIJOS TIRANOS)

Reseña:
Los valores de la familia se han transformado drásticamente durante las últimas décadas. Ello ha propiciado la evolución del rol paterno desde unos padres exigentes a otros excesivamente permisivos. Una generación de “padres obedientes”, cuya prole se ha denominado generación de “hijos tiranos” y que se caracteriza por la intolerancia, la apatía, el egocentrismo y por regirse por la “ley del mínimo esfuerzo”, sin aceptar imposiciones de ningún tipo. Las familias han ido reduciendo su número de miembros de forma paulatina y este hecho tiene inconvenientes, pues el niño de las familias pequeñas suele ser individualista y tiende hacia el aislamiento y el hedonismo.

Los padres se preocupan por satisfacer cualquier capricho de sus hijos, y, por tanto, se convierten en “padres obedientes”. Estos “padres obedientes” no imponen reglas por temor a que aquellos “sufran” y se “frustren”, sin valorar las consecuencias que esto puede tener en la formación de los niños. Los “hijos tiranos” son insensibles, egoístas, caprichosos y violentos. Además, presentan un elevado grado de autoestima que no es fruto directo de su esfuerzo personal, sino del excesivo apoyo paterno. El miedo de los padres a que el hijo experimente algún fracaso les impide considerar que se aprende más del error y del fracaso que de los aciertos.

A veces se teme el enfrentamiento de tal manera que es fácil caer en la situación de ser "padres permisivos", los cuales tienen valores altos en cuanto al afecto pero bajos en control. Son cariñosos y emocionalmente sensibles pero ponen pocos límites a la conducta. Sus hijos son con frecuencia impulsivos, inmaduros y descontrolados.

Este libro puede resultar de gran ayuda para padres y educadores, ya que ofrece numerosos consejos útiles que contribuirán a fortalecer la seguridad y la confianza de los niños. Con ello se pretende crear una generación de padres más sabios e hijos más humanos y, en consecuencia, mejorar las relaciones familiares.

jueves, 3 de febrero de 2011

EL RETO DE LOS 21 DIAS

UN MUNDO SIN QUEJAS
Si no puedes cambiarlo, entonces cambia tu actitud..!
Pero no te quejes..!
Agradece(te) lo que tienes en lugar de lamentar(te) lo que no tienes.

CAMBIA LA FORMA DE VER Y SENTIR LAS COSAS, Y LAS COSAS CAMBIARÁN DE FORMA Y SENTIMIENTO PARA TI.

Agradecimiento contra Lamentación
Se trata de una propuesta novedosa para cambiar nuestro chip vital, y distinta a los típicos planteamientos de autoayuda. Una propuesta innovadora para hacer frente a la vida con una actitud totalmente positiva.

El Dr. Viktor. E. Frankl, creador de la Logoterapia decía que: “uno es responsable de lo que hace, de lo que sufre y de lo que ama”; de ahí que la propuesta de Bowen era muy simple: los participantes debían colocarse una pulsera morada con la leyenda «Un mundo sin quejas» y resistir 21 días sin lamentarse por nada ni una sola vez”; así sea "me duele la cabeza" ó "nada me está saliendo bien". Si durante ese periodo los participantes emitían algún lamento, debían cambiarse la pulsera de muñeca y volver a empezar. Los resultados fueron sorprendentes; La mayoría de los participantes logró superar este reto, pero les tomó un mínimo de 5 meses, (un tiempo que evidencia la terrible presencia de la cultura de la queja tan presente en nuestras vidas); y la idea de Bowen, plasmada en su libro (editado por Grijalvo en México), se propagó rápidamente por todo el mundo.

Esta es la historia de la gestación de una idea existencial muy simple, que ayudará a quien acepte el reto a tomar las riendas de su vida.

Un reto que cambiará tu vida y la de tus semejantes.
Ahora te estoy proponiendo yo a ti asumir este reto de 21 días sin quejas, sin lamentos, sin críticas y sin chismes... si lo logras, habrás hecho de tu vida un paraíso en la tierra, como dice Don Miguel Ruiz en sus “Cuatro Acuerdos”. Tendrás mejor ánimo, menos dolores, relaciones más favorables, mayor autoestima, etc. Serás una persona más feliz, más congruente y armoniosa.

¿Crees que puedes aceptar el reto?
Seis millones de personas ya lo han logrado desde 2006 cuando Will Bowen lanzó esta campaña en EEUU. Cada día se suman más personas para lograr un mundo mejor. México ya tiene una organización para apoyar "Un mundo sin quejas".
Muchas personas decían que no se quejaban demasiado, pero con el ejercicio se dieron cuenta que lo hacían unas 20 veces en promedio al día.

Quejarnos se ha convertido en una Pandemia
¿Has notado que siempre hay algo de qué quejarse? El clima, el tránsito, la inseguridad en las calles, las mentiras de los políticos, la salud, el dinero que no alcanza, etc., etc. Lo único que ganamos con la QUEJA es SENTIRNOS PEOR.
"Cuando criticamos, nos quejamos ó juzgamos, estamos emitiendo una energía discordante. Esta energía, de acuerdo a la Ley de Atracción, será devuelta a nosotros pero multiplicada. Esto alimenta aquello de lo que nos quejamos y lo hacemos más grande"

(Ejemplo: si dices: “estoy mal, estoy mal, estoy mal”, atraerás justamente lo que pediste: estar mal).

Con la queja te conectas con campos de baja energía que te debilitan, te hacen vulnerable a enfermedades, conflictos sociales y carencias. Por el contrario, si hablas de GRATITUD te conectas a campos de ALTA energía, en los niveles donde se desarrolla el poder personal.

Mi propuesta es simple:

ABANDONAS LA QUEJA Y TE LLENAS DE GRATITUD...

Así que mantén una observación especial de tus pensamientos y palabras y cada vez que te descubras quejándote, expresa un agradecimiento a la vida, al trabajo, a la salud... ó a cualquier cosa que puedas agradecer de corazón... siempre tendrás algo para agradecer. Cada vez que emitas una queja tendrás que volver a empezar la cuenta de los 21 días desde uno.
Si pienso una queja ó crítica pero no la digo, ¿También cuenta?
Por suerte NO. Sólo las palabras que salen de tu boca son las que cuentan en esta primera etapa del ejercicio.
Quienes lo han logrado reconocen que no es para nada fácil, pero después de las tres semanas, ó más, que tardes en lograr la meta, dejarás inclusive de criticar con la mente.

¡Adelante!... acepta el reto... demuéstrate que SÍ puedes, y vive la responsabilidad de la GRATITUD como una experiencia que se "siente"... y asciende a un mayor nivel de conciencia y despertar, donde el panorama de la vida será más amplio y amable contigo.

No hace falta que te pongas una pulsera morada como la que propone Bowen, utiliza tu reloj de pulsera, ó una moneda, ó una piedrita en el bolsillo ó algún objeto pequeño y sencillote de tu elección que puedas portar contigo durante el día, y que, con su presencia, te esté recordando tu compromiso personal de no quejarte. Será una especie de “testigo silencioso” que te observará y recordará constantemente. Y será de gran utilidad para “aprender a darnos cuenta” de todas las veces que nos quejamos. No hay que darle fuerza a la queja, simplemente cambias la pulsera de brazo ó la piedra de bolsillo y ya. Lo importante es darnos cuenta, no culparnos. Y a comenzar de nuevo hasta llegar a los 21 días.

Rompamos esas “ideas lastre” tales como: “valle de lágrimas”, “para sufrir venimos a este mundo”, “unos nacen con estrella y nosotros estrellados” y perdamos el miedo a la libertad de ser responsables de lo que hagamos, de lo que suframos y de lo que amemos.

¿Por qué 21 días?
Los científicos y los expertos en conducta humana dicen que toma 21 días crear un hábito. Nos tomará 21 días dejar el hábito de la queja y formar el nuevo habito de ser RESPONSABLES DE NUESTRA GRATITUD

lunes, 17 de enero de 2011

LA PAREJA ACABA, LA COPARENTALIDAD CONTINÚA: CLAVES PREVENTIVAS

Hay muchos mitos sobre el divorcio y los hijos y nos estamos dando cuenta de la cantidad de parejas infelices que siguen juntas por el hecho de tener hijos y no saber qué hacer para no traumatizarlos. Antes se consideraba esta situación de divorcio como un problema insoluble que los niños debían soportar estoicamente y que el resto de su vida iban a estar marcados por este hecho en su infancia, en cambio hoy creemos que si conseguimos cargar de ingredientes especiales y si conseguimos desmitificar ciertos hechos, este mal endémico podrá convertirse en un mal solucionable y una crisis superable. En la Revista "Vivir en familia"(Barcelona) y revista "Crianza natural" diciembre 2007, Yolanda González escribe sobre este tema que últimamente es motivo de numerosas consultas en los gabinetes de Orientación y Terapia familiar.

Prevenir el sufrimiento innecesario en los hijos, más allá del dolor de la separación de los padres, es el objetivo prioritario de este artículo, dirigido a padres que están en proceso de disolución de la pareja, pero que saben que deben continuar ejerciendo como padres responsables.

Sabemos que en pocas décadas, la familia ha sufrido muchos cambios. Hasta primeros del siglo XX, la familia extensa compuesta por varias generaciones, vivían en el mismo hogar. En la primera mitad del siglo XX, se busca la intimidad y surge la familia nuclear compuesta por hijos y padres y considerada el prototipo de seguridad. Hoy en día la familia nuclear, ha dejado paso a la familia plural: Familias monoparentales, padres de un mismo sexo, etc., nos marcan la evidencia de que la familia se ha DIVERSIFICADO en su forma. Estos cambios, requieren una profunda y constante reflexión, ya que es evidente que nuestra sociedad se enfrenta a una gran diversidad de modelos familiares en la actualidad. Cambia la FORMA de la familia, sí. Pero, ¿cambian las necesidades emocionales de seguridad, de los hijos si son pequeños y no tan pequeños?

Desde la Teoría y práctica del apego, del vínculo, constatamos que aunque haya cambios estructurales en la familia, las figuras de apego deben de seguir representando una fuente inagotable de seguridad. Los niños, establecen lazos afectivos con los padres, que son fundamentales para su bienestar y seguridad emocional. Este tema, es de crucial importancia para la prevención y la salud. Conocer la teoría del apego y las respuestas a las rupturas del vínculo, nos permite hacer una lectura más adecuada, en el caso de separación de los padres.

Implica tener consciencia, de la importancia de PRESERVAR EL VINCULO con ambos padres, independientemente de que se produzca un divorcio de la pareja. Preservar el vínculo con ambos padres, es sinónimo de Seguridad y auto-estima en el niño, y este debiera ser el objetivo de toda pareja, esté unida o separada. Romper, impedir un vínculo, tiene consecuencias graves en los hijos cuando son pequeños, y también durante la adolescencia.

Todos los padres quieren lo mejor para sus hijos. Pero cuando deciden separarse, en ocasiones la tormenta es tan grande, que los hijos son los grandes perjudicados. El objetivo del abordaje preventivo, es que ellos sean PRIORITARIOS, aun cuando haya un proyecto o proceso de separación en curso. Porque la pareja acaba pero la función de padres no debe acabar. En este proceso, es importante reconocer la necesidad de ayuda profesional especializada, que oriente y ayude a formular a la pareja que acaba, la nueva reorganización emocional y de estructura familiar desde una postura de Prevención y salud.
Básicamente porque hasta ahora, tradicionalmente se ha considerado que la RUPTURA DE LA PAREJA, implicaba la DESTRUCCION DEL SISTEMA FAMILIAR. Y desgraciadamente en muchos casos, es así. Este es un caso típico:
“Mis padres decidieron una noche, que ya no querían seguir viviendo más tiempo juntos.
Yo no entendía nada. Y no sabía lo que iba a suceder a partir de ese momento.
Me dijeron:
Papá y mamá, ya no se quieren.
¿Cómo es posible? Si yo os quiero a los dos.
¿Qué ha pasado? ¿Qué he hecho?
Les miré sin entender.

Ellos, estaban tensos, nerviosos, inquietos y casi no se miraban el uno al otro.
A partir de ahí, empezó una guerra, en la que el territorio a conquistar, era yo”.

Todas las guerras son absurdas y sus consecuencias son terribles, como bien sabemos.
Hablan de la incapacidad de los seres humanos para dialogar y negociar. Pero esta guerra es la más dolorosa, porque el campo de la batalla, se libra en el terreno del niño y muchos padres, inmersos en su dolor, rabia o desesperación, no perciben el desgarro de sus hijos o no saben leer en sus síntomas físicos.

Por otro lado, la separación de la pareja, no debe implicar la desaparición de los vínculos con el entorno que ha sido hasta entonces y es SU familia completa: abuelos, tíos, primos y amigos. Si esto ocurre, el gran perjudicado, es el hijo o la hija.

Mitos sobre el divorcio y los hijos

•Permanecer juntos por el bienestar de sus hijos.

¿Cuántos padres, prolongan una relación acabada por temor a la consecuencia en los hijos? ¿Cuántos padres se sienten culpables, porque no pueden cumplir el ideal de pareja para toda la vida?

Investigaciones importantes, señalan que “la continuación en el sistema familiar, “por los hijos” en caso de desavenencias, es la causa de la predisposición de los hijos, a tener dificultades matrimoniales en la edad adulta. Y es más, “los hijos involucrados en las discusiones y conflictos conyugales, reciben de los padres la evidencia de que sus progenitores no son capaces de darles orientación ni seguridad suficiente, con el consiguiente sufrimiento emocional.

Por tanto, el divorcio, es la solución última pero más saludable, que la permanencia en un entorno negativo para el desarrollo emocional de los hijos.

•Otro mito frecuente:

El divorcio de los padres, tiene efectos negativos e irreversibles en sentido absoluto, para los hijos. Si bien, es cierto que los efectos de la separación de los padres, tienen frecuentemente consecuencias negativas en los hijos, el factor tiempo en el proceso de separación y el COMO se realiza, son fundamentales. Se sabe, que los enfrentamientos prolongados de los padres, producen un aumento del riesgo de desarrollar estados de ansiedad y depresión: Los niños desarrollan estrés y temor ante los conflictos observados y el temor a la pérdida de uno de los padres. Pero lo interesante, es que los hijos de familias NO divorciadas, pero CON una alta conflictividad, tienen mayores problemas de adaptación y de autoestima que los hijos de familias intactas o divorciadas pero con bajo nivel de conflictividad como lo demuestran últimas investigaciones. (Amato, Keith, 1991. Amato Loomis y Booth, 1995).

Esto significa que no es tan esencial que la pareja esté divorciada o no, sino el grado de conflictividad presente y el COMO lo resuelven. Es más hay estudios que demuestran que una familia intacta pero conflictiva, puede ser más perniciosa para la salud mental de los hijos, que un hogar estable tras el divorcio.
En cuanto a la repercusión en los hijos de la separación de los padres, podemos preguntarnos: ¿Es un hecho traumático la separación de los padres?

NO necesariamente constituye un hecho traumático en los hijos, si se les permite seguir queriendo a ambos y estar con ambos padres. Antes se consideraba un trauma irrecuperable, ahora una CRISIS SUPERABLE.

Hay una serie de consecuencias que se observan generalmente, en función de las diferentes edades: Los niños menores de 5 años, tienen a considerarse responsables del conflicto de sus padres. Los niños pequeños, por su inmadurez, (egocentrismo), sienten que ellos son los culpables de que sus papás no se quieran ya. El otro día en la consulta, una madre me decía que su hijo de 3 años y medio, cada vez que discutían, comenzaba a hacer payasadas para hacerles reir al mismo tiempo que les preguntaba ¿ya no estás enfadado, papá? ¿Mamá, ya no estás enfadada?

Entre los síntomas habituales, los menores de 5 años, suelen tener regresiones (hacerse pis cuando ya controlaban esfínteres), miedos, alteraciones del sueño, etc.
Los escolares, presentan tristeza, sentimiento de ser diferentes de los demás, sentimiento de pérdida. Adolescentes: dolor, depresión, conducta agresiva, etc.

Sin embargo, todo estos síntomas, que reflejan el dolor por el temor a la pérdida en los hijos, puede cambiar totalmente, si EXISTE LA PARTICIPACION CONTINUADA DE LOS DOS PROGENITORES, evitando de esta forma que se desarrolle una intensa sensación de pérdida) Esto es fundamental. No es el divorcio en si, sino la dificultad de acceso a los padres, lo que genera sufrimiento añadido. Bien, COMO AFRONTAR la separación de la forma más saludable posible, en esta crisis evolutiva que va a dar lugar a otra manera de organización familiar, como decíamos antes.

Se nombran tres tipos de patrones psicológicos en los padres después del divorcio:

• De Cooperación
• De hostilidad
• De Aislamiento entre si de la ex-pareja.

De los tres patrones, el menos conflictivo y beneficioso para todos, es el cooperativo. Los padres del estilo cooperativo, se caracterizan:

• Por hablar con frecuencia entre ellos sobre los hijos
• Procuran no interferirse mutuamente
• Acuerdan funciones a desempeñar dentro de cada hogar respecto a los hijos.

Llegado este punto de la exposición, tenemos suficientes datos ya para pasar al CÓMO.

En mi práctica profesional, tengo la fortuna de poder atender consultas con parejas antes, durante y después de la separación. El resultado más satisfactorio, se produce en las consultas pre-separación para padres e hijos.

ANTES de la separación:

Como hemos visto, es el momento idóneo para acudir a una consulta de orientación familiar o preventiva.

•Acuden a la consulta, a veces sin tener claro que desean romper (tiene otros abordajes en este caso) o con la decisión tomada.

•Juntos, con el profesional especializado, elaboran los sentimientos que les produce la separación, rescatan los aspectos positivos, y acuerdan que su objetivo común, es continuar siendo padres de sus hijos. Para ello, toman consciencia de la importancia de colaborar como padres, más allá de sus sentimientos como pareja.

•En este espacio, se analizan las ventajas e inconvenientes de los tipos de custodia, siempre en función de la edad del hijo-a y de su vínculo con cada progenitor.

•Y lo más importante, se considera al hijo como sujeto con pleno derecho a acceder a ambos padres y no como objeto a disputar entre los progenitores.
En este contexto, está el tema de la CUSTODIA.

Cualquier decisión sobre la custodia, debiera de estar precedida de un adecuado conocimiento en Psicología evolutiva y formación del vínculo, para evitar daños en el desarrollo de la personalidad del menor. De ahí la importancia de llegar acuerdos entre los padres y evitar divorcios contenciosos. Los tipos de custodia, son un tema muy delicado y cada vez más controvertido. En la actualidad, hay padres que solicitan cada vez más la custodia compartida. Hay que contemplar los pros y contras que conllevan esta decisión para los hijos en cada caso particular, pero prestar especial atención en edades menores a los tres años. Estos necesitan mucha estabilidad. De ahí la importancia, de analizar cada caso de forma individual.

Una vez tomada la decisión, orientamos sobre el CÓMO plantearlo a los hijos:
Es aquí donde más desconcierto e inseguridad se produce, por los temores y culpa que despierta en los padres.

•Lo adecuado para los hijos, es que la decisión se presente conjuntamente, transmitiendo SEGURIDAD en la continuidad del vínculo con ambos padres. El discurso tiene que ser claro, sencillo y no dramático.

•Hay que verbalizar los cambios con claridad y también lo que no cambiará. Es mejor evitar cambios de escuela, domicilio, etc. inicialmente.

•¡Debe saber que la familia de abuelos y tíos, no se han separado! Solo sus padres terminan la convivencia común.

•Es importante, saber escuchar a los hijos, aceptar sus emociones, y darles seguridad ante el cambio que se les avecina.

•Muchos padres, caen en la tentación errónea de utilizar a sus hijos, para descargar sus preocupaciones o emociones. Otros, como arma arrojadiza contra el otro padre. Son los padres más necesitados de ayuda, y desgraciadamente los que menos acuden a solicitarla.

Este abordaje, tiene muchas ventajas y sólo un inconveniente: los padres deben PRIORIZAR A LOS HIJOS, en un ejercicio de CO-PARENTALIDAD RESPONSABLE, más allá de su propio estado emocional hacia la ex-pareja.
Los resultados constatados con este abordaje en parejas en vías de separación (observación y seguimiento), DURANTE Y DESPUES de la separación, son muy positivos:

•Los padres se sienten más seguros ante la actitud a tomar a sus hijos y más competentes como padres.

•Los hijos se sienten más seguros y contenidos y se adaptan mejor.

Concluyendo:

•Ser padres, es hermoso pero también difícil. Las llamadas escuelas de padres, son espacios formativos necesarios, tanto en parejas unidas como separadas.

•Es un hecho, que es más fácil formar pareja, que separarse. La separación es un proceso complejo y variado en función de la personalidad de los padres y el vínculo creado con los hijos.

•Y también es un hecho, que es más sana la separación acordada, que la permanecer en una relación sin amor, donde crece el resentimiento, el odio y la destructividad.


Yolanda González.
Presidenta de A.P.I.R. (Asociación de Psicoterapia y Prevención infantil).

lunes, 3 de enero de 2011

EXPECTATIVAS Y PERDON

Hoy necesitaba más que nunca reflexionar sobre el tema de las expectativas, porque no me sentía bien...nada bien. Y como siempre cuando estoy receptivo se me acercan las soluciones que necesito en los momentos adecuados; ahora no puede ser de otra manera y os dejo el escrito que una compañera me envió por si me era de utilidad. Lo ha sido y lo comparto con todos.

Las personas pasan la mayor parte de su vida sintiéndose ofendidas por lo que "alguien" les hizo.
¡Nadie te ha ofendido, sino que tú te sientes ofendido!

Las expectativas que "TÚ" esperabas de esas personas son las que te hieren; expectativas que creas tú con tus pensamientos.
TÚ esperabas que tus padres te dieran más amor...¡no te ofendas!...son "tus" expectativas de unos "padres ideales", pero seguro que ellos lo hicieron lo mejor que supieron y pudieron.
TÚ esperabas que tu pareja reaccionara de una manera y no lo hizo...tu pareja no te ha hecho nada, sino que es la diferencia entre lo que tú esperabas y lo que ella sintió lo que te hiere.
Nuevamente tus expectativas te ofenden.

La sensación de sentirte herido por lo que te hacen los otros se irá cuando te conozcas mejor y te quieras un poco más.

Nacemos limpios, sin maldad...¡inocentes!, pero esa pureza es suprimida y sustituida por conceptos que nuestros padres, colegios, sociedad y los medios nos enseñan. Nos "programan" con un guión erróneo de cómo deben ser las cosas, los conceptos y prioridades de la vida, porque ellos a su vez fueron programados antes.

Uno de los mayores problemas es tratar de imponer tu criterio sobre otra persona intentando guiar su vida; ella se niega y creas resentimiento entre ambos...Te sientes ofendido porque no te hizo caso, y la otra persona también porque no la aceptas como es. Se crea un círculo vicioso.
Todas las personas tienen en derecho Universal de guiar su propia vida y aprender de sus propios errores...¡Déjalos ser!...¡Nadie te pertenece!

Alguien dijo que las personas son como un río caudaloso y por ello cualquier intento de manipularlas te perjudicará y te hará sufrir.Ámalas,disfrútalas y déjalas fluir.

Llegando a este punto puede surgir la pregunta: ¿Cómo puedo perdonar entonces?

Es necesario tener muy claro y entender que nadie te ha ofendido y que son tus "expectativas" de cómo deberían actuar los demás lo que te molesta.
Estas ideas son el resultado de las influencias externas a lo largo de tu periodo de aprendizaje y como podemos aprender de nuevo, renaciendo a nuevos estilos de vida, más sanos, es necesario saber que la mayoría de las personas nunca van a ser y a comportarse como tú deseas porque son libres. Nadie es tu propiedad. Ni padres, ni hijos, ni amigos, ni parejas. Todos somos parte del engranaje de la naturaleza y el hecho acertado es dejarlos fluir sin intentar controlarlos. Ama, respeta, vive y deja vivir.

La vida es demasiado corta y es un lujo malgastar nuestro tiempo en malpensar y resentirnos por las ofensas de otros. Sacúdete el veneno del rencor y la envidia, reconcíliate con la vida y sé feliz...es tu derecho y tu obligación.

El tiempo lo cura todo; deja que tus heridas sanen. Apóyate en un buen amigo que sepa escuchar, aprende honestamente de tus temores, trabaja el perdón y verás que te beneficia a tí más que a nadie.

lunes, 18 de octubre de 2010

APRENDER A DECIR NO

En varias ocasiones hemos hablado de la asertividad, pero lo cierto y verdad es que por mucho que dialoguemos y dejemos pequeñas pistas para reflexionar sobre el tema para que se ponga en práctica, nos seguimos encontrando a personas que hipotecan su vida en la relación con los demás, por no saber decir un “no” a tiempo.

Sabemos que es difícil, pero por favor, intentadlo y recapacitad por vuestro propio bien, ya que nos preocupa mucho esta situación, sobre todo, cuando te encuentras con personas sumamente buenas, cálidas y amorosas a las que les embarga un tipo de tristeza que engloba una profunda sensación de soledad, amargura, injusticia y aislamiento. Todo esto porque hay una realidad, a veces sin ser consciente, que se ha mantenido en el tiempo que llevan su vida, su actividad a hipotecarlas por la supeditación a otros, ante situaciones, que aun siendo importantes y necesitando de tu participación, requieren de un compartir que no se obtiene.

Decimos participación, que no erigirse como “único ser en la tierra” que debe llevar a cabo esta misión. Claro, los demás no hace lo que deben y yo me sobrecargo…pero yo lo hago, y esto precisamente es lo que hace que se produzca una ansiedad impresionante y un malestar que lleva, en ocasiones, a la mismísima angustia. No se sabe como parar esta dinámica, porque la dejadez de los otros produce cantidad adicional de trabajo y tiempo que es injusto a todas luces,…pero lo hago.

Mientras lo siga haciendo, los demás seguirán sin hacerlo. ¡Vaya problema y en menudo círculo vicioso se mete uno!

Lo que sucede en estos casos, es que uno, además de encargarse de cuestiones que no les son satisfactorias (y que no tiene ninguna obligación de hacer algunas veces) casi nunca tiene tiempo para dedicarse a hacer las cosas que le importan realmente, justamente por dedicarse a satisfacer a los otros.

Por cierto, estas personas adoran auxiliar a otra gente, pero hacer de todo para los demás los lleva a perder oportunidades personales. Por eso, es muy necesario poder cambiar esta conducta negativa, lo que se puede hacer empezando por darse tiempo a uno mismo.

La pregunta sin embargo es: ¿Cómo hacer, después de tanto tiempo, para decirle a la familia y los amigos que no puede hacer todo lo que ellos le piden? Para ello es fundamental empezar a aprender a decirlo con el fin de tener tiempo para uno mismo.

La primera cuestión, será darse cuenta del hecho de que decir que “no”, no es una cosa tan terrible. No significa que no se quiera ayudar a otras personas ni dejar de estar allí para ellos, sino que simplemente se necesita poner algunos límites, para otorgarse sus propios tiempos. Cierto es que la palabra “no” se utiliza para expresar rechazo. Por eso es tan duro para algunos de nosotros decir que no, pues a casi nadie le gusta rechazar a nadie. Pero este tipo de “no”, se debe ver no como un rechazo, sino como una sincera expresión de deseo, en donde se ponga de manifiesto que no se pueden hacer las cosas bien, en ese mismo momento en que los demás necesitan de la ayuda.

Cuando una persona se reconoce por estar siempre allí y ser capaz de hacer de todo para todos, llega a ser un hábito que todos les pidan una ayuda constante. Y lo que se debe hacer, justamente, es romper ese hábito, eso a lo que hemos acostumbrado a todos.

Nunca se debe permitir ser el único disponible para echar una mano o para tratar de complacer, si primero uno no se complace a sí mismo. Si es verdaderamente inconveniente para usted hacer algo, y es claro que no se trata de una urgencia, simplemente diga que no. Debe dejar a un lado el sentimiento de culpa al relacionarse con los demás.

No permita que los demás lo fuercen a hacer algo que realmente no quiere hacer. Diciendo no, uno tampoco se forzará a estar en una situación en la que realmente no quiere estar. Después de que se entienda que una persona siempre está dispuesta a ayudar, pero poniendo en primer lugar sus propios límites, o dejando en claro que no siempre se estará disponible para hacer de todo para todos, y así se podrá ver como los demás no pedirán automáticamente que se haga cosas por ellos

Por cierto, comenzar el hábito de decir que no, puede ser bastante difícil. Pero una vez que se aprende cómo y cuándo decir “no”, se empezará a llevar una vida más fácil. Incluso, podría sentir que, a veces, junto con la palabra “no”, se necesitará dar una explicación. Pues bien, adelante, explíqueles el por qué de la negativa, siempre permitiendo que los demás sepan que usted no tiene inconvenientes en hacerles favores en algunas oportunidades, pero que tiene también una vida propia que le requiere tiempo y esfuerzo.

Ánimo y a intentar vivir de la mejor manera posible.

viernes, 8 de octubre de 2010

LA MENTE Y EL PENSAMIENTO

También caemos. También somos humanos y aunque estemos en el camino de los conocimientos para trabajar la mente de tal manera que nos vaya orientando al equilibrio, también sufrimos el incordio de la ansiedad, la depresión, la angustia ante sucesos que a veces nos superan. Estamos en la constante lucha y esa es, precisamente, nuestra propia lucha para evitar caer en el fragor de ese combate.

Necesitamos tranquilidad, paz, relativizar y hasta pensar y dominar el "no pensar".

Precisamente de los pensamientos, de la mente, de sus trampas, de sus beneficios, de sus trabajos, de ella en sí ( de la mente) es de lo que se trata.

En un blog de naturopatía (Naturópata Masdeu), he encontrado un artículo que resalta la importancia de los pensamientos, de la mente. Como suelo hacer, si algo me sirve y me forma en la capacidad de reflexión, lo comparto con todos. Aquí os lo dejo y que sea un útil apropiado a la reflexión de este orbe que parece haberse vuelto loco.

"Toda la creación humana es producto de un pensamiento. Los pensamientos surgen de la mente como impulsos creativos y cuando éstos se manifiestan en forma organizada producen una expresión creativa. Todos tenemos la misma capacidad desde el nacimiento para organizar los pensamientos, por lo tanto se puede considerar a la mente como una estructura que tiene un poder organizador. Este poder no está ubicado solamente en el cerebro, abarca todo el cuerpo hasta cada una de nuestras células y se puede decir que todo en la naturaleza posee el mismo poder organizador de inteligencia creativa. Cuando hablamos de meditación, nos referimos a relajarnos físicamente y a vaciar nuestra mente de sus contenidos, tratando en ese proceso de concentrarnos en un espacio sin pensamientos.

Pero la concentración mental nos resulta muy difícil porque los pensamientos nos invaden. No podemos evadirnos de ellos porque el pensamiento es mecánico, está siempre comparando y es el reflejo de la memoria. Si no hubiera conocimiento no habría pensamiento porque éste siempre opera en el campo de lo conocido, en el pasado, y también se anticipa al futuro.

El pensamiento no capta la experiencia como es, sino que forma una imagen de lo que la persona quiere o no quiere que sea; de modo que la experiencia no es vivida plenamente tal cual es y es archivada en la mente como recuerdo deseado o rechazado.
El pensamiento siempre está activo y fluctúa entre el pasado y el futuro: “debería hacer esto, no debería hacer aquello” o “por qué hice esto, por qué hice aquello”.
Pero la mente puede lograr liberarse de los pensamientos. La mente puede vaciarse a si misma de todas las imágenes si no formamos imágenes ahora, viviendo las cosas tal cual son sin rechazarlas, negarlas o modificarlas.

Una mente confusa recuerda poco y una mente clara retiene con facilidad las imágenes en la memoria. Cuando la mente no es coherente y está poco organizada, la memoria será escasa.

Se dice: “Eres lo que piensas.” Una afirmación simple pero muy precisa. Lo que hacemos, lo que decimos, lo que sentimos, todo tiene su origen en la mente. La energía de la mente humana es el pensamiento. Posiblemente es el mayor pero a la vez el menos comprendido de los recursos energéticos del universo.
Lo primero, antes que empecemos a aprender a pensar en positivo, es saber cuántos tipos de pensamientos puede crear nuestra mente.

Los cuatro tipos de pensamientos son:
Pensamientos necesarios.
Pensamientos inútiles.
Pensamientos negativos.
Pensamientos positivos.

Pensamientos necesarios: son aquellos que tratan con la vida diaria como “qué comemos, qué tengo que hacer hoy…”

Pensamientos inútiles: son los que no tienen utilidad ni constructiva ni negativa. Se refieren generalmente a cosas del pasado como “si esto no me hubiera ocurrido, por qué me dijo eso…” Demasiados pensamientos sobre algo que ya no podemos cambiar. También sobre el futuro, como: “¿qué va a ocurrir si…?, ¿qué haré si…?” nuestra fuerza interior y nuestra habilidad de concentración se debilita con los pensamientos inútiles. Una persona que tiene muchos pensamientos inútiles a menudo se encontrará muy cansada ya que está gastando su energía en crear miles de pensamientos sin sentido.

Pensamientos negativos: debilitan nuestra fuerza interior, están basados en la ira, avaricia, expectativas insatisfechas, celos… No importa cuánta razón tengamos, pensando negativamente siempre seremos los perdedores. Casi siempre la gente que piensa negativamente sobre los demás a menudo se encontrará sola.

Pensamientos positivos: son aquellos que nos permiten acumular fuerza interior y nos llevan a ser constructivos. Pensar positivamente no significa que ignoremos la realidad a nuestro alrededor y pretender vivir en lo irreal o pretender ser otro. “Es fácil ser pesimista, igual que ser optimista, pero necesitamos tener mucho cuidado y ser maduros para ser realistas” cuando estamos contentos interiormente tenemos la fortaleza para aceptar a los demás tal como son sin querer cambiarles, nuestro cuerpo también experimenta gran beneficio, ya que cuando nuestra mente está en equilibrio y en armonía somos menos sensibles a las enfermedades. Si nuestros pensamientos son positivos nuestra actitud también será positiva y esa es la mayor protección de la negatividad en nosotros y a nuestro alrededor. Tenemos que ser conscientes de que donde quiera que se dirijan mis pensamientos es ahí donde irá también nuestra energía.

Nuestra mente es nuestro mejor amigo si la alimentamos sólo con pensamientos positivos, pero se convierte en nuestro peor enemigo si le permitimos que piense pensamientos negativos o inútiles. La mente es algo invisible, pero aún así, sus efectos se pueden ver en nuestra cara, nuestras palabras o en nuestro comportamiento. “Nuestras palabras y acciones son el espejo de nuestros pensamientos”.

Hay dos factores que influyen en nuestra forma de pensar:
Todas las influencias externas en nuestra vida diaria, en función del interés o la atención que les demos, influyen en nuestra mente. Con trabajo continuado, las influencias externas y mis reacciones hacia ellas se pueden modificar. Por ejemplo, veo que me estoy enfadando debido a lo que alguien me está diciendo algo y esto está creando pensamientos negativos en mi mente, así que poniendo atención en mí mismo pongo un freno, un punto final para parar la reacción innecesaria.

Impresiones de nuestro subconsciente; estas impresiones pueden ser positivas o negativas, las últimas son a menudo debidas a profundos hábitos causados por acontecimientos del pasado. La influencia de los hábitos fuertes o del pasado, profundamente enraizados en la conciencia del ser, son más difíciles de detectar y, por tanto, más difíciles de revisar y de controlar.

Pero, sea la influencia del exterior o del interior o de ambos, la respuesta es la misma. En algún lugar en mi interior tengo que tener la capacidad o el poder para filtrar o analizar los patrones o tipos de pensamientos creados, de manera que mis palabras y acciones puedan ser positivas y de beneficio para mí y para los demás.
En el ser hay tres facultades que forman la conciencia humana: la mente, el intelecto y las impresiones.

El trabajo de la mente es crear pensamientos, luego éstos se convierten en palabras y acciones.

El intelecto, cuando está atento, puede desapegarse y observar los hábitos y cómo influyen en el ser. Con práctica el intelecto aprende a filtrar lo que es correcto de lo incorrecto e intenta poner sólo los pensamientos correctos en la mente. Sin embargo, a menudo, aunque el intelecto se da cuenta de lo que es correcto e incorrecto, no hay el poder para poner lo correcto en la práctica.

Las impresiones son características de la personalidad que constantemente alimentan a la mente y determinan la reacción con las influencias exteriores. El poder para cambiar, para ser más positivo y mejor, reside en uno mismo no en ningún poder exterior.

Cuando he aprendido el arte de controlar lo negativo de lo positivo entonces puedo dar más bienestar a los de mi alrededor.

Entender cómo funciona nuestra mente es fundamental para que podamos crear un equilibrio entre nuestro mundo interior (pensamientos, sentimientos, impresiones) y nuestro mundo exterior (palabras, acciones, comportamientos, relaciones). “El equilibrio es la base para la armonía en todos los aspectos de la vida”.
Es necesario expresar nuestra opinión acerca de algo que es erróneo pero por falta de autoconfianza, de inseguridad o por miedo a la reacción de los demás, preferimos mantener silencio y no hacer o decir nada. Por eso hemos de estar atentos al momento adecuado para decir algo y cómo decirlo de manera que haya comunicación.
Viendo el lado positivo en los demás somos capaces de darles respeto y consideración. Todos somos libres de escoger qué queremos hacer y hasta qué punto. Lo importante es que yo esté haciendo lo que es correcto; revisar esto es mi primer deber.

El equilibrio es una función especial del intelecto ya que es solo mediante el entendimiento de lo que se necesita, cuándo se necesita y hasta qué punto, que nuestra vida podrá ser positiva y con contentamiento.

Una persona irresponsable nunca es libre; irresponsable significa el que usa mal su propia libertad o restringe la libertad de los demás debido al egoísmo o al ego. Esta persona nunca es libre ella misma porque siempre tiene que pagar el efecto de tal actitud y tales acciones. Las consecuencias pueden ser en forma de soledad, falta de amor, vacío interior, depresión…
La libertad y la responsabilidad son las dos caras de una moneda y son absolutamente inseparables.

Una vida sin un objetivo es como un barco sin timón. El resultado es un ir a la deriva, agotador y sin una meta. Las energías, especialmente las de la mente, están dispersas, no hay un punto donde reunir y concentrar las energías del ser y utilizarlas de forma constructiva.
La meditación ha sido reconocida como un método viable para ayudar al ser humano a reorientar su vida y conseguir una estabilidad interior."

viernes, 10 de septiembre de 2010

EL PODER DE LA INDECISIÓN

Os presento un tema de reflexión que he encontrado en la red a colación de una consulta recibida en nuestra página. No es raro tener dudas sobre la decisión a tomar ante determinados temas, pero en ocasiones encontramos personas que no se deciden a dar un paso por el miedo, la indecisión eterna ante temas que marcan la vida por ser reiterativos…siempre lo mismo ante lo mismo y siempre cuando las emociones se nos disparan y nos pueden. Es todo vuestro y como siempre, esperamos que os sea de utilidad para que os aporte algo de luz.

Hoy te quiero hablar de: “El terrible poder de la Indecisión”.

Vamos a empezar este artículo con una frase célebre:

“Se pierde más por decisiones no tomadas, que por decisiones tomadas equivocadas”

Lee otra vez la frase anterior.
Sencillamente es cierto y es así irremediablemente.
Cualquier persona puede tomar decisiones equivocadas en su vida, elegir los estudios equivocados, elegir el trabajo equivocado, elegir el auto equivocado y tener que cambiarlo al poco tiempo, elegir la zona para vivir equivocada, elegir el colegio equivocado para tus hijos, incluso elegir la pareja equivocada y tener que romper una relación sin futuro.

SOMOS HUMANOS, tenemos el derecho a equivocarnos. Pero como bien dice la frase, es una decisión tomada, por lo tanto se pierde menos que si no se toma una decisión:
- Por no equivocarnos no estudiamos.
- Por no equivocarnos no trabajamos.
- Por no equivocarnos no compramos un auto.
- Por no equivocarnos no compramos una casa.
- Por no equivocarnos no llevamos a nuestros hijos al colegio.
- Por no equivocarnos no tenemos una relación de pareja.

Pero… ¿y si acertamos en la decisión?

- Estudiamos y nos licenciamos ingenieros.
- Trabajamos y ganamos un buen dinero.
- Nos compramos el auto de nuestros sueños.
- Nos compramos una casa en una zona que años después resulta ser el mejor residencial.
- Llevamos a nuestros hijos a un colegio donde resulta que están los mejores maestros.
- Nos casamos con la mujer de nuestra vida y somos felices hasta el final de nuestros días.

La Indecisión tiene un terrible poder negativo sobre las personas.
¿Y por qué el poder negativo de la Indecisión es tan terrible?
Sencillamente porque quieras o no quieras, al estar indeciso ya estás tomando una decisión, porque si estás indeciso el Tiempo pasa, y el Tiempo toma la decisión por ti. Si tú no compras hoy un auto porque no tienes claro si te va a satisfacer, mañana pagarás más por él. Si tú no eliges hoy un trabajo, es posible que mañana ya esté ocupado. Si tú no decides casarte con tu pareja, es posible que te abandone y se case con otra persona.
Si tú no decides, el Tiempo decide por ti.

La Indecisión paraliza la facultad de razonamiento, destruye la facultad de la imaginación, elimina la confianza en sí mismo, socava el entusiasmo, desanima la iniciativa, conduce a la incertidumbre de propósito, estimula la dilación, elimina el entusiasmo y convierte el autocontrol en una imposibilidad, destruye la posibilidad de pensar con exactitud, distrae la concentración del esfuerzo, domina la perseverancia, reduce la fuerza de voluntad a la nada, destruye la ambición, ensombrece la memoria e invita al fracaso en toda forma concebible.

Sin embargo una persona que toma una decisión, deja su mente limpia de dudas para concentrarse y trabajar en la decisión que ha tomado, razona sobre las acciones a tomar, tiene imaginación para solucionar problemas, tiene plena confianza en sí mismo, está entusiasmado con su proyecto, tiene iniciativas para sacarlo adelante, es certero en su propósito, piensa con exactitud, tiene la concentración de dedicar su esfuerzo donde es necesario, es perseverante y no abandona porque su fuerza de voluntad está en los niveles más altos empujada por una fuerte ambición que sin duda lo conducirá sin remedio a un final satisfactorio.

Estos son los síntomas que provoca la indecisión:

- Indiferencia, falta de ambición, predisposición a aceptar la pobreza sin protestar.
- Duda, expresada por medio de justificaciones y excusas diseñadas para encubrirse.
- Preocupación, suele expresarse por el descubrimiento de faltas en el resto de personas, empresas, sistemas, etc.
- Precaución excesiva, costumbre de mirar el lado negativo de toda circunstancia, pensar y hablar del posible fracaso en lugar de concentrarse en los medios de alcanzar el éxito.
- Dilación, dejar para mañana aquello que se debía haber hecho el año pasado, pasar mucho tiempo buscando excusas para no realizar el trabajo.
Los miedos son algo corriente y en algunos casos están justificados, pero en otros pueden arraigar en tu interior y crecer sin que tú lo sepas, a menos que te deshagas de la Indecisión y la Duda, que llevan la semilla del miedo.

TOMA ACCIÓN, TOMA DECISIONES.

Recuerda:

“Se pierde más por decisiones no tomadas, que por decisiones tomadas equivocadas”


Pero también ten presente que la reflexión adecuada, en un tiempo adecuado para pensar qué hacer, no se considera indecisión. Toma tiempo para situarte con la perspectiva idónea para decidir sobre las riendas de tu vida, pero decídete y que el miedo no te atenace.

jueves, 9 de septiembre de 2010

CRISIS DEL CONCEPTO PAREJA

El culto a la plenitud personal casi exige la renuncia a la pareja si su funcionamiento reclama algunos meses de rodaje o una revisión general. Esto no quiere decir en absoluto que estemos en contra de que la individualidad no sea importantísima y se tenga que mirar por ella para el bienestar, primero, personal, pero esta situación llevada a extremos, como está pasando, hace que no "se aguante", que no se analicen espacios adecuados para defender a ultranza la existencia de la pareja aun cuando sea necesario hacer esfuerzos personales por mantenerla viva, siempre que exista el sustrato del amor en qué apoyarse y hasta hemos visto casos en los que "se ha perdido la fe en la pareja"; incluso "se obliga" a poner fin a una unión si no se "ajusta con esta época que nos condena a la felicidad, cueste lo que cueste." (Jocelyn Dahan)

En estos tiempos actuales en los que hemos perdido una serie de valores, también van desapareciendo una serie de figuras ancestrales, unas negativas (lo cual está bien) y otras que nos eran bastante positivas. Los objetivos de las familias han cambiado e incluso se ha desplazado el interés por el padre al interés por los hijos. Tal vez estemos ante la desaparición del "pater familias" que ha sido destronado por sus propios hijos; ante la desaparición de la sociedad patriarcal convirtiéndola en la sociedad de los niños, de los hijos. Este punto de vista ante esta realidad nos hace necesario cambiar ciertas estructuras mentales relacionadas con la misma terapia familiar, la cual, en muchas ocasiones, no ha de ir enfocada a los subsistemas conyugales/maritales o de pareja, sino al subsistema parental: se infiere la necesidad de aprender ante estos cambios a ser realmente primero padres y después...lo que venga.

Tal vez estamos en una etapa en la que tras una serie de situaciones que se dan en la pareja y ante la incapacidad de darles solución, desaparece el amor, pero realmente padres lo seguiremos siendo toda la vida. Nos hemos quedado con esa parte de la frase "...en la salud...para lo bueno y...". Hemos perdido, casi con toda seguridad, la capacidad de frustración que no tiene el significado de "tragar", ni ceder hasta que explotes, ni dejar de ser uno mismo, razón por la que se considera conveniente que la paternidad/maternidad se ve obligada a evolucionar, a cambiar sus patrones y replantear la distribución de las funciones paternas y maternas como trabajo para los padres y las madres el siglo XXI.

Aún así, la razón de ser del especialista en familia, del orientador familiar, cada vez tiene más base operativa, más espacio para reestructurar los desfases que se sufren en los ciclos evolutivos de las personas y para los que nadie, nadie, nos ha preparado.
En cuanto a la familia monoparental, estamos ofreciendo una imagen engañosa y unos mensajes que en teoría no deben ser ciertos, ya que aunque se haya dado una separación de los padres, la coeducación debe llevarse a cabo de forma conjunta, por lo que tal vez sea más propio hablar de hogar monoparental, ya que "la monoparentalidad da por supuesto que hay un solo progenitor cuando la realidad no es esa."

"Educar solo a un niño no es en sí mismo un problema. Puede serlo cuando la monoparentalidad se acompaña de otras preocupaciones más graves (depresión, problemas financieros y profesionales...)" ( del libro Un solo padre en casa de Anne Lamy)

No es nada raro que cada vez estemos más ante hogares monoparentales pon un motivo básico: cuando la pareja hace aguas, empieza a tener problemas y entra en crisis que no solucionan pero logran esquivarlas (volverán porque son crisis de repetición), es el momento ideal para un miembro de la pareja el tener un hijo en la creencia de que de esta manera se va a consolidar esta unión altamente deteriorada. Resultado: la crisis se superará o estallará. Es cuando estalla cuando vemos que la separación se hace una realidad y ya podemos sumar otro hogar roto en su conyugalidad por haber creído que la solución estaba en ese "niño parche"; personita que al parecer por sí sola iba a poder cambiar y unirnos sin el trabajo interior que se hace necesario para efectuar el cambio adecuado que nos lleve a una comunicación idónea.

Somos adultos y desde aquí pretendemos un espacio para la reflexión que nos ponga a trabajar, sobre todo a los hombres, para que dejemos de creer que los problemas que nos surgen en la pareja son únicamente problemas “de ellas”. Siempre formamos parte del problema y de las soluciones. Trabajemos, pues en este sentido del camino. ¡Vamos allá!


Juan José López Nicolás.